Ellroy Confidential

En su comportamiento durante su magnífica conferencia sobre la importancia del coche, o el carro, como recalcó varias veces, en la novela negra, donde se le considera heredero de la mejor tradición en la linea de Raymond Chandler, sin duda mi preferido, James Ellroy me pareció más el típico periodista de sucesos reales, aunque con más gracia, yo diría que infinita respecto de los que estamos mal acostumbraos en España los seguidores del género también llamao policiaco, por lo que se nos escapa como se trasciende a grandísimo escritor, con algunas de sus novelas como L. A. Confidential, que me volví a comprar y la tengo firmada, o la Dalia negra, de la misma serie o cuarteto, como se explicó en la presentación, ambas llevadas al cine con gran éxito. Cuando preguntamos su opinión sobre las adaptaciones, pues era la pregunta que yo también me llevaba preparada, soltó otra de sus frases lapidarias:
- El dinero es el único regalo que jamás se devuelve, es decir, lo cogió y salió corriendo, pues ni el guión de la adaptación de Curtis Hanson, que también la dirigió en 1997, ni ninguna cosa más fueron suyas, solo el dinero. También añadió que si había algo más que consiguiera que cualquiera de sus novelas se tradujera a más lenguas y se vendieran ejemplares por miles, tampoco pondría objeciones. Como la mayoría lectores que me hayan seguido hasta aquí habrán visto tan magníficas película me ahorro el rollo de la inmensa maestría al mezclar la realidad con la ficción en sus relatos, y en especial cómo la ficción asalta la realidad en alguna escena memorable, pues se trata de 1 prostíbulo donde operan a sus pupilas pa que se parezcan a las actrices más deseadas, que además viven en la misma ciudad, pero más difícil por mi parte descubrir 1 revista nueva, aunque antigua y ya desaparecida, es decir, que soy muy consciente que malo es que se vea en adelante que no se hunden las pocas que quedan en escombros, de la que siquiera tenía constancia, pues Confidential siempre me pareció el título también afortunao de 1 gran novela que luego se hizo película. Desde otra perspectiva a la que yo conocía explicó el paso de sociedad eminentemente agrícola a industrial en el periodo de entreguerras y cómo el coche fue determinante en ese tránsito, no solo su producción, igual pa los policías, los delincuentes y los detectives que se persiguen de 1 parte a otra del país. Las novelas de Chandler, Hammett y luego Ross McDonald, reconozco que solo me gusta el 1º, son el reflejo de esa nueva sociedad que describió como desquiciada. Hasta ahí reconocible, pues también se ha visto en el cine. Por supuesto que el coche, o el carro es la estrella o símbolo de ese inmenso cambio que han tratao de imitar otros países con desigual fortuna, también la máxima expresión de la libertad individual (sin más comentarios, pero mucho mejor explicao que yo) pero donde la conferencia me pareció memorable y me alegré de haber ido fue cuando Ellroy dijo que además del coche era importante la gasolinera, parte de ese nuevo paisaje y en especial 1 de Los Ángeles donde todos estos elementos sociales que pululan por las novelas policiacas americacanas se juntan y comparan sus respectivos coches. Como era 1 aparato en la oreja el que traducía y yo además tomé alguna nota, por ejemplo cuando habló de Hoover el Sarasa, así se tradujo, me pierdo en la relación de estos elementos en el caldo de cultivo de Los Ángeles, o sea, era 1 gasolinera especial que la gente que viaja más lejos que yo debe conocer por su nombre, pero era ahí donde detectives privaos, polizontes y gansters intercambiaban impresiones y el resultao fue la revista Confidencial que publicaba estos cotilleos y en la que se lucieron escritores de nuevo cuño y nuevos temas como el propio Ellroy. En otro momento se confesó amante de la música clásica y como escritor de temas de otro momento, por ejemplo su nueva novela en la que trabaja está ambientada en Los Ángeles durante el bombardeo de Pearl Harbour, y no tanto de la actualidad palpitante pero a modo de justificación, creí entender, dijo que aunque se esperaría que el desarrollo de la sociedad motorizada debería haber sido también cultural, a la gente lo que le gustaban eran los cotilleos y chismorreos sin pruebas de los crímenes más espeluznantes, los que hemos visto en las películas y leído en las novelas de género, tal como se contaban en la revista Confidencial, dicho como si quisiera disculparse de su éxito personal, pero también como si los que escuchábamos estuviéramos al tanto de este tipo detalles. RSS