Instagram

Cura de avaricia

A mí de joven aprendiz de educador me metieron en 1 encerrona en forma de riguroso temporal de nieve en 1 refugio de montaña a finales de mayo, es decir, inesperao además de para inexpertos que apenas nos conocíamos, y aunque aguanté el chaparrón callao pero tan cariacontencido supongo como el resto, pues no tenía ojos abiertos como platos más que por mi propia supervivencia mientras ví como sometidos a presión extrema nos mostramos tal y como no cabe esperar, desbocaos, dominaos por el cerebro reptil, así llamao el meollo central de los instintos primarios, mientras que las partes educadas que nos ayudan a ser sociables (se suponía que estábamos allí porque aspirábamos a que nos enseñaran precisamente eso) son las más apegadas a la corteza exterior. Mis compañeras de trabajo como teleoperador apreciaban mis frases lapidarias, soy muy leído, normalmente tomadas de escritores y obras célebres aunque sin citar al autor, ni siquiera soy original en eso, pues es rasgo de estilo, aunque de canciones populares, de otro de mis escritores preferidos, Bret Easton Ellis, pero la que más les gustaba a mis compañeras al aparato sí era rememoración o variante de aquel suceso juvenil que siempre he tenido muy presente. Algo así como que no conocemos a las personas, llámenlo dinero, favores, generosidad, empatía, colaboración, etc. como tener que cargar con la mochila de alguien que poco antes nos había insultao, aunque como parte del mundo que se les venía encima, con tal de superar el trance, hasta que los necesitamos de verdad. En otra más reciente me consultaron cómo mostrar el vídeo de otro suceso de estos elocuentes por sí mismos haciendo desaparecer la imagen. Hasta ahí fácil, se trataría apenas de convertir el formato del archivo reduciendo su calidad hasta que apareciera pixelao, pero tampoco valía porque había que quitar partes.
- Eso lo invalida como prueba, ni siquiera lo puedes enseñar porque puede ser contraproducente.
- Es que no conoces a la gente de verdad hasta que los ves en situaciones límite. Más de lo mismo: sílabas, palabras, probablemente ideas, oraciones gramaticales, pensamientos y todo eso al final no tienen sentido ni completo ni incompleto porque es imposible definir qué demonios es el sentido, casi tanto como infinito si no fuera por la a veces insólita estupidez Hom@. Dejémoslo por tanto en lo que ni siquiera se sostiene, como en las nuevas pantallas de plasma que atentan contra los adornos encima. A éso se le llama en finolis (si las lecciones de economía las dan los borrachines ultramontanos que se autodenominan expertos, pues no seré yo el que me tenga que cortar) determinismo natural que yo siempre he sentido y aceptao como imposición, evidencia que se impone sola, y no tanto porque lo haya buscao o me convenza en particular. Pero el drama es que nos enfrentamos a sectas puritanas que hacen lo contrario a las doctrinas que predican, normalmente emanadas de las teorías de Darwin (en literatura se llama naturalismo, pero es lo mismo, igual que otra palabra que se apunta, positivismo) y que se reparten lo que recaudan en vez de invertirlo o repartirlo, y además, cuando los pillan en sus siempre tenebrosas estafas pirámide envidan a la mayor, pues lo que llaman #rescate se hace favoreciendo descaradamente a los más tenebrosos estafadores a los que pillan o desmontan en sus manejos, reforzando la escoria. Como curiosidad añadida téngase en cuenta que las cajas de ahorro o montes de piedad en ruinas fueron invento de las sectas religiosas con la intención declarada de salvar a los pobres de los intereses abusivos de los usureros, que mira por dónde y contra quién se desparrama. Es sobradamente conocida la doctrina de empobrecimiento que parieron gentuza de la estafa Lehman Madoff y otros amos de la baraja bajo la cobertura del FMI en sus buenos tiempos, su particular fórmula de empobrecimiento y dominio de los puebles:
1) retirar subvenciones a los productos básicos
2) privatización de las empresas públicas
3) apertura de mercaos
4) liberalización del movimiento o fuga de capitales hacia paraísos fiscales
con el objetivo de repartírselo unos cuantos canallas, pues lo que llaman inversión y mercaos es 1 robo descarao sin otro propósito. México y Brasil en 1982, Argentina en 2001, Iceland en 2009, #Greece en mayo, Eire y Portugal en noviembre 2010, old Spain en 2012 con diversos episodios para ponérselo digerible a los mismos ladrones de los que se sabe que gran parte de lo perdido es porque se lo han llevao paraísos fiscales mermando los recursos del mismo sitio donde vuelven a resarcirse, pues es esa porquería que se rescata. Pasa que con ese tipo de sectas ultramontanas que practica la estafa de repartirse lo que rapiñan solo por el ansia, avaricia de querer acaparar más la gente de bien que convive de buena fe y que por fortuna son o somos la inmensa mayoría, si se me acepta, nos las enfrentamos con ideas y argumentos cuando en realidad hace falta atacarlas por el interés y duro porque son dañinas y han causao estragos que están a la vista y lo único que se les ocurre para redimirse es volver a por más.

impulso lúgubre

Resulta estrambótico por mi parte reparar en los telepredicadores más lúgubres de los negocios, pelotazo o chiringuito de Silvio en la antigua Spain, el estado fallido de los #banksters más avaros y estúpidos que se hayan visto nunca, pero criminalizar a jóvenes entre los que abunda el 50% desempleo, pues me consta que la mayoría no están paraos, y que lo más que pueden aspirar en la vida es engatusar a otro viejuno tarambana como el propio Silvio y sacarle hasta los ojos, si es que no se los han vaciao al sorberlo sus muchas velinas, hasta 18 por sesión, disfrazadas de policia y de bomberas, algunas ministras de sus gabinetes, varias menores como Ruby, la más célebre, compitiendo por ver quién le saca la manteca a él o a sus invitaos rijosos.
- Para muchos miembros de la cultura (en serio, tal como la conciben y practican en otros estados o lugares) el producto mas degenerao de la concepción científica es el tecnócrata: el técnico despiadao, inescrutable, entregao al conocimiento especializao, pero indiferente en lo que respecta a quien lo utiliza y para qué fin, Marvin Harris. La contrapartida por desgracia es entregarse a los caprichos del mesías más atroz, a veces canallas desalmaos que no se enteran de la atrocidad de sus actos atolondraos hasta que les toca, pues se basan en creencias próximas al animismo a lo Walt Disney por creer que los animales hablan y tienen más alma que los desalmaos que les contestan o el mito cargo de las islas perdidas del océano Pacífico en las que se rodó #LOST, como ellos, y que no paran miras en lo de destruir las empresas más elaboradas, familias y colectivos de cualquier tipo basaos en la ayuda mutua, siempre imponiendo la peor alimaña inconcebible en cualquier empeño y achuchándola contra los débiles a los que atrapan. Ya que tampoco quieren la tecnología ni en sus expresiones más refinadas, espero que los jóvenes tan voluntariosos y enérgicos que se ven, que emergen ante las dificultades (los que se derrumban a la molicie que se impone están más alienados que los tecnócratas, que al menos se pueden defender de la mentira ambiental) encuentren mejores mesías que esos mentecatos tristones que se muestran, al menos 1 poco más refinaos, aunque sea entre los sotanas malolientes que sodomizan a quien les peta con la connivencia de sus progenitores, que se los llevan crudos, como en el pasao.
- No es botellón imbécil, se llama #Revolution, en principio la respuesta explosiva y generalizada de la gente corriente al #malestar generao por las políticas de culto al individuo que se practican deliberadamente desde los años 80´s del siglo XX, pues donde se supone que se imponen los más adaptaos o aptos según una concepción casi natural de la existencia, ha resultao totalmente lo contrario, empezando por los promotores de semejante políticas y los que los auparon y además sobre lo ajeno o lo común, el empoderamiento o apoderamiento, en realidad expolio se ha acelerao desde que estallaron las protestas en 2011, desde mucho antes practicao contra pueblos indefensos a los que vuelven temerosos a base de no querer ni enterarse siquiera de abusos a los que tampoco pueden responder más que de manera pasiva, tratando de pasar desapercibidos o a escondidas. Y lo mismo cuando se intenta o consigue cualquier atisbo de organización en los grupos disidentes, ya se han instalao los reventadores de ventaja que han venido a destruir lo que pillen, lo que parece que sí se da fenomenal en cualquier ámbito porque es lo más fácil. Realmente con hacer bien las cosas solo se consigue ponérselas más apetitosas. Vamos hacia la extinción y quienes se han creído con optimismo ver algún rastro de buena fe o redención en el penoso trato #esclavos que dan amos como Silvio y sus telepredicadores de ventaja que pontifican sobre lo que les peta como papagayos, igual que los que siguen tan nefasto ejemplo de triunfadores, también llamaos explotadores por sus presuntos compañeros de lo que todavía llaman pomposamente profesión, están equivocaos por más que no les importe mi opinión o aún menos que a mí la suya. Carpe diem, el tiempo huye y lo que queda es vida.

Cantando por el desierto

Los Yaghanes, tribu de Tierra de Fuego extinguida a finales del siglo XIX eran nómadas por naturaleza, aunque rara vez iban lejos. El etnógrafo padre Martín Gusinde escribió:
- Se parecen a nerviosas aves de paso que se sienten dichosas y gozan de paz interior sólo cuando están en movimiento, Bruce Chatwin, En la Patagonia, 1977. Un otoño le encargaron a unos fotógrafos de una revista de arquitectura un reportaje sobre el arroyo Culebro, un lugar también llamado Polvoranca por un poblado en ruinas del mismo nombre que hay por allí. Lo que no hay es tal arroyo serpenteante, sólo una estepa desértica en la que parecen navegar las grandes poblaciones de Alcorcón al Norte, Fuenlabrada al Sur, Leganés al Este y Móstoles al Oeste. Justamente por la mitad pasará la autopista de circunvalación M-50 y con el pretexto de revitalizar el arroyo están calculando las posibilidades macroeconómicas, o algo así, de estas tierras abandonadas. Como acercamiento visual al que fue escenario de aventuras infantiles, tardes de novillos y cacerías de lagartijas sigo recomendando el viaje en tren desde Atocha hasta Móstoles o Fuenlabrada, los 2 extremos del arco que describe la línea 5 de cercanías al Sur de Madrid. En los tramos a cielo abierto podía elegir el lugar apropiado para empezar su reportaje y desde ese momento conocería más que yo. Hacía más de diez años que no había vuelto por allí. No tenía ni fotos.
- No debe haber nada. Antes había una pequeña laguna y una fuente, pero la gente lavaba los coches y todo eso ya desapareció.
Una calurosa tarde de octubre los fotógrafos fueron en tren a Fuenlabrada y desde allí, caminando, atravesaron el desierto en dirección al Noroeste hasta Alcorcón. Cuando me contaron este paseo otoñal me pareció una secuencia de película tipo Paco Martínez Soria en la que uno de la ciudad va a un pueblo o viceversa, como pretexto para el estúpido baile de boinas. ¡Joder, mira que atravesar andando semejante estepa! Pero pasaron 3 cosas que me hicieron cambiar de opinión y sentir, por así decirlo, la llamada del desierto. Apareció en un periódico un retrato del cantaor Chato de la Isla anunciando una actuación. El Chato, vecino de Fuenlabrada, pasa sus soleadas tardes de ocio paseando por Polvoranca colgado de un pequeño aparato de radio. Los fotógrafos se lo encontraron en la estepa y su imagen con el camino desértico al fondo captada por uno de ellos me ha parecido desde que la vi una refinada idea de ocio. Una avería técnica en el obturador de la cámara de uno de los fotógrafos produjo una veladura en algunos de sus negativos. El trabajo estaba resuelto, pero quería más tomas fotográficas para elegir a gusto. Decidió hacer una segunda visita y me pidió que le acompañara en coche. De mi primer encuentro con la estepa recuerdo los espejismos propios de las llanuras, aún en las más vacías, la cinta de Gipsy Kings que hacíamos sonar todo el rato y que no tuve la suerte de conocer al Chato, quien, dicho sea de paso, no es un excéntrico solitario. Por la estepa había ciclistas, corredores de fondo y caminantes yendo de un lado para otro en todo momento. Aceleré la lectura y me ventilé en un pis pas Los trazos de la canción, el relato del viaje de Bruce Chatwin al corazón desértico de Australia para estudiar la religión y el modo de vida de los aborígenes como ilustración a su hipótesis sobre el origen nómada de los primeros humanos sobre el planeta Tierra. Chatwin, un evolucionista contemporáneo, describe en este libro un paisaje de hace millones de años en el que tras una glaciación desapareció abruptamente la estepa arbórea que separaba la selva del desierto y los monos que se refugiaban de las fieras prehistóricas con dientes de sable (¿los dragones y otros monstruos de las leyendas heredadas de nuestros ancestros?) trepando a los árboles tuvieron que elegir un camino. Los que se irguieron para andar y se adentraron en el desierto cantando (¿origen del lenguaje?) para poner nombre a lo que les rodeaba y orientarse (el miembro del cuerpo que les evolucionó para luchar con ingenio contra las nuevas dificultades fue el cerebro) son probablemente nuestros más lejanos antepasados. Según la hipótesis de Chatwin, infinitamente más brillante que lo que pueda parecer en este somero repaso, ésta es la razón para que los de nuestra especie sólo encontremos sosiego y felicidad cuando estamos en movimiento. En los mapas, Madrid es una telaraña sobre cuyos hilos se asientan las concentraciones urbanas e industriales. El continuo hormigueo de los madrileños y nuestros aparatos por las vías y los medios de comunicación cada vez más y más complejos, empieza a parecerse demasiado a la inmovilidad y la incomunicación. No es ése el movimiento que produce sosiego y felicidad. Y esto a cambio de ruido, polución, malos olores a los que por fuerza de la costumbre somos insensibles y basura, sólida para el tacto y visual para los ojos; contaminación detallada para todos y cada uno de los sentidos que empieza a parecerse al monstruo selvático que echó al desierto a nuestros primeros antepasados. Una fría tarde de invierno, un Arco Iris sobre la línea del cielo de Madrid a la altura de la estepa del arroyo Butarque hizo las veces de sirena. Me apeé del tren en la estación de Zarzaquemada, un privilegiado balcón (por razones incomprensibles, en vez de un túnel levantaron una escombrera de unos cinco metros sobre el nivel del suelo para este tendido ferroviario) sobre la extensión infinita: las autopistas radiales de Extremadura y Toledo a los lados, la M-40 y el arroyo venido a cloaca de Butarque atravesándola transversalmente, asentamientos humanos en concentraciones de chabolas y caravanas, industrias ilegales, las tapias y los desperdicios del gran cementerio del Sur, carreteras, caminos, senderos, tendidos eléctricos, una hilera de siete árboles carbonizados... Cerca de la estación, al pie mismo de la estepa, un camión había dejado olvidada una montaña de escombros desde la que se podía fotografiar lo que se veía desde allí. Pero justamente al pie de la montañita, unos yonquis en faena me hicieron sentir su incomodidad por mi presencia y la de mi cámara. Además de los yonquis, las estepas pertenecen a los jubilados, los parados, los inmigrantes ilegales, los lisiados que aún pueden andar y otros especímenes marginados de nuestra sociedad. Los herrumbrosos ex-coches, sus manchas de aceite y de restos de detergentes utilizados para lavarlos, sus neumáticos y todos los excrementos que exige para su cuidado el rey de nuestra movilidad, demuestran a las claras la hipótesis de Chatwin: decididamente los humanos somos nómadas, unos nómadas bastante vagos y guarros, pero nómadas al fin y al cabo. Ahora mismo están llegando a las estepas los primeros ex-contestadores automáticos, ex-aparatos de TV en color y ex-ordenadores que hace apenas un lustro llegaron a nuestros domicilios como gran novedad. Por un momento pensé que éramos los humanos los que estábamos fabricando un desierto a nuestro gusto para caminar alegremente por todo el planeta Tierra, pero cuando me envolvió el miedo de la oscuridad supe que no éramos nosotros los que estábamos fabricando un desierto, que era el desierto el que venía hacia nosotros a toda velocidad para hacer dunas en nuestros corazones.