Hace casi casi tantos años como los que estuvo el
Madrid sin ganar otra copa champions 1 compañero de trabajos y penas que recuerdo con agrado se jactó de haber ligado con una azafata de uniforme que trabajaba en el avión en el que me trajo 1
magazin extranjero que por entonces sólo se podía comprar en algunos kioskos de
Madrid mientras me lo entregaba agradecido por habérselo encargado pues fue el
magazin el pretexto pa conocerse y como no me lo creí aquella misma noche tomamos una copa con la aeromoza ya de paisano en l@s
bar a la módè de Vigo viejo. Los compañeros de sendero por cualquier camino, hasta los subterráneos tienen derecho a fisgar nuestras lecturas y es un verdadero gusto cuando se habla de las coincidencias, mejor todavía si hay reproches.
- Tú eres extraño, él sólo es freaks, pronunciado friki y referido al otro en una relación provisional de 3 por lo que es fácil deducir que el extraño es el que habla, siempre con gusto, vale, me gusta leer aunque lo que más hago últimamente es releer por lo que he desarrollado cierta indiferencia hacia las lecturas que me permite concentrar la atención en las relaciones interpersonales simplemente cerrando el libro déjà-vu.
- Es difícil sentir pena por una persona a quien no le importas, dice Blair.
- ¿Sí? -pregunto.
- ¿Qué es lo que te importa? ¿Qué es lo que te hace feliz?
- Na. No hay na que me haga feliz. No hay na que me guste -le digo.
- ¿Nunca te he importado yo, Clay?
No digo na, vuelvo a mirar el menú.
- ¿Nunca te he importado? -vuelve a preguntar.
Typewriteo de las page de
Menos que 0 ó
Lass than zero, 1985, el primer relato de Bret Easton
Ellis pero el último de los que he leído o releído del mismo
writer, de hecho lo acabo de terminar. Clay, el narrador protagonista y Blair, pronto su exnovia escolar rompen.
- No quiero que me importe na. Si me importan las cosas es peor. Se convierten en una cosa más de las que me molestan. Es menos doloroso si no te importa na.
Años 90, siempre después de
Historias del Kronen de José Ángel Mañas, 1994, seguro que las había leído cuando otro retraso imprevisto anunciado por megafonía en una estación de tren me enganchó mirando en los estantes de un postalero de libros de saldo
American psycho.
Javier Marías recomienda tener la biblioteca separada en distancia y nivel o niveles respecto del escritorio de forma que los condenados a actividades sedentarias nos veamos obligados a hacer un poco ejercicio. Antes que se me vuelen las ideas, nunca pensamientos que luego dicen que hay gente pa to tengo que apuntar que los ejemplares que voy a buscar en 2 tomos son a la vez los 2º ó 3º que he tenido que comprar del mismo libro, vamos que me gustó. Como es un
writer de éxito que se edita en libros de bolsillo, es más,
Ellis se jacta de coleccionar ejemplares de sus propios relatos traducidos a otras lenguas por tanto están al alcance de cualquiera en cualquier sitio en el que haya
libros a precios tiraos, un alivio pa momentos desesperados que necesitas algo pa leer y tienes que acertar.
- A partir de esta estación -dice la megafonía del interior del metro cerca de Nuevos Ministerios de
Madrid- atención a sus maletas y bolsos: hay mucho chorizo suelto. A duras penas me cabe en el bolsillo el tomo I de
American psycho de la colección de novelas esenciales del siglo XX seleccionadas por los lectores vendida junto al diario
El Mundo. Si lo presto o lo pierdo, valga la redundancia, puedo comprar otro ejemplar en cualquier momento, más difícil ver
Las leyes de la atracción y los relatos de
Los confidentes que al menos tuve la suerte de leer antes de prestar o perder, andandarán. O sea, conocí los relatos, siempre relatos en prosa más o menos largos de
Ellis a destiempo y en desorden persistentes, antes los afluentes que la fuente de tanta literatura que sigue sus pasos o se intenta. Me curtí en la indiferencia sentimental con el campo abonado de los telediarios emitidos siempre a las horas de las comidas y las cenas, que antes comía y cenaba a deshoras pa no ver tanto sufrimiento. En un reportaje sobre la pena de muerte en Estados Unidos me enfrenté a mi familia porque cambiaron el
canal en plena ejecución de un reo en la silla eléctrica. Hasta dejé la sopa a medias.
- ¿Por qué querías ver eso? -trataron de conciliar, también un poco intrigados por mi airada protesta. Con el ejemplar de tapas duras de
Lunar Park de estreno me regalaron en DVD
American psycho, película del año 2000 que ni siquiera he visto pues el reproductor de DVDs queda lejos del comedor. Desde otro punto de vista los sentimientos reventones de las folklóricas y sus jaleadores en un momento dado son estrategias de defensa personal tan eficaces como la indiferencia más atroz ante las exageraciones, ni siquiera disimulada. La indiferencia también es un sentimiento teatral como la risa tonta, el plagio o decir señorito a gritos pa que se enteren hasta los que están al fondo de la representación hablando de mujeres y de caballos. Obviamente si lo que se trata es de ser un tipo perfectamente desalmado sin ningún tipo de sentimiento cualquiera se imaginará el tema o los temas que trata
Ellis, una sucesión de barbaridades que han ido creciendo y variando según el caso. No es fácil que guste. Veo la calle desde aquí. Ahí abajo pasean las mujeres que despoblaron Alemania del Este,
América Latina, China, India... Privados de mujeres los varones de Alemania del Este,
América Latina, China, India... le dan a la botella barata, abandonan la higiéne básica, relajan las apariencias y a falta de sal se abonan a la rueda de las doctrinas machaconas. Sus antiguas mujeres cultivan el anonimato entre nosotros, las rubias son siempre de Albania y las cenicientas de Lituania, reutilizan el maquillaje en capas superpuestas, cuando oscurece el último rayo de luz brillan como luciérnagas expuestas a los faros y las farolas intermitentes que las encienden. Ha llegado la hora de Fabia, nombre figurado que se abre la bata de seda y de su entrepierna deja colgar un falo impúdico coronado por una arandela de forma que cuando levanta la cabeza pa mirar a los
ojos que miran lo que sea eso tienen que saltar a sus tetas perfectamente torneadas en su pecho rigurosamente depilado como una figura de cera igual que su cara andrógina. Pa escándalo de los mirones de Fabia la noche se mueve apurando sus últimos pasos por la libertad, el que se la lleve atrasa el reloj del proxeneta que espera aburrido al otro lado de la acera pa volver a conducirla a los corrales de su afortunado amo cuando amanezca.
Bibliografía: Bret Easton
Ellis,
Menos que 0, Anagrama, 7ª ed. desde 1986, traducido por Mariano Antolín Rato de
Lass than zero, 1985.
Bret Easton
Ellis,
American psycho, 1991, traducido por Mariano Antolín Rato ha sido editado en varias colecciones.
Bret Easton
Ellis,
Glamourama, 1998, editado en lengua castellana por Ediciones B S.A. desde 1999.
Bret Easton
Ellis,
Lunar Park, 2005, traducido por Cruz Rodríguez Juiz para Mondadori, 2005.
José Ángel Mañas,
Historias del Kronen, Destino, 1994.
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