Ver fútbol como entretenimiento doméstico de pago, donde ya se está pagando cuando se consume, hasta en los smartphone han pretendido meterlo, ha resultao ser de los fiascos económicos más sonaos de la especulación, en lo que se han inmolao antes topoderosos grupos que no diré empresariales. El milagro de la piratería, por ejemplo, queda desmentido desde el momento que la gente ha empezao a plantearse las cosas de otra manera, insluso sin ser imprescindible la lectura de la que hasta no hace mucho se burlaban los más necios mercachifles, sigue siendo ocio, pero de forma mucho más económica, en contenidos minoritarios como ver fotos, incluso vídeos por su cuenta de otros usuarios como ellos, como yo, en lo que además empieza a ser algo compartido.
- Comunicar es el nuevo entretenimiento de la gente, Arianna Huffington, fundadora y presidenta de The Huffington Post, el último de los mass media, en su caso virtual (nadie se pierda el detalle del apellido en el título) en dar el gran pelotazo, donde otros se han metido en deudas escandalosas de las que están intentando zafarse mediante el desmantelamiento y venta de sus entramaos por otra parte cutres, pero a la baja, algo parecido vale la mitad en apenas meses de diferencia. Son rigurosamente insostenibles por su nivel de gastos, aunque como siguen siendo los que dicen lo que es sostenible, así seguimos hasta que revienten, cuanto más pronto mejor, pues lo que siguen llamando negocio los #banksters consiste en inflar escandalosamente las deudas cruzadas entre ellos y llegao el momento se las colocan en el debe a los pueblos que han empobrecido a base esquilmar el crédito a empresas y familias por tan siniestro procedimiento, como pasó en República Argentina en 2001, Iceland en 2008, Hellas en 2010, Eire y Portugal en 2011. Pablo Pérez Mínguez, fotógrafo de la tan cacareada pero afortunadamente extinta movida madrileña, otra de sus víctimas, había probao a pedir que le hicieran fotos con su propia cámara con el resultao de probar que tos llevamos 1 artista dentro. Está más que demostrao, en especial con su extraordinaria popularización que la imagen vale más de 1.000 palabras, y de 2.000, pues su mensaje es mucho más directo y cualquiera que lo dude se puede comparar con la suya propia, pues como mínimo se lo piensa si le preguntan. Pero sin necesidad de ser 1 dechao de patriotismo ni partidario de ninguno en particular, nunca se me ocurre insultar a quienes lo son ni menos jalear a quienes lo hacen si es que me entero de su existencia. Ni va conmigo esa forma de manejarse ni tampoco dejo que me venga devuelta.