Comunicado en apoyo del Manifiesto pro desarme de las Asamblea de Moscú y New York
@
socialesensol #15m nos sumamos y apoyamos el manifiesto de las Asamblea de Moscú y
New York a favor del desarme. Desgraciadamente no podemos ni obviar ni olvidar que España también tiene un papel importante en el negocio de la guerra. Por citar algunos ejemplos:
- España es el 6º suministrador mundial de armas convencionales.
- 3 empresas españolas: Airbus Military, Navantia e Indra, en el pasado empresa pública, se encuentran en la lista de las 100 más importantes del mundo y a pesar de la crisis económica internacional facturaron en el 2009 un total de 4.258.000.000 €.
- Hasta que en 2008 España firmó el Tratado Internacional contra las bombas de racimo había varias empresas que las fabricaban: Explosivos Alaveses, Santa Bárbara e Internacional Tecnology S A e Instalaza S A. Ésta última fue la fabricante de las bombas de racimo MAT-120 lanzadas sobre Misrata en la guerra en Libia.
- 14 bancos españoles han aportado casi 2.000.000.000 € a 19 empresas fabricantes de armas. Algunas de estas entidades financieras como Bankia fueron rescatadas por el Gobierno Español con dinero público.
- El BBVA es la entidad bancaria española que más invierte en empresas productoras de armas
prohibidas. Su implicación supera los 1.000.000.000 €.
- El Santander ha prestado más de 700.000.000 € a fabricantes de armas nucleares, armas de uranio empobrecido y bombas de racimo,
prohibidas desde 2010.
- El Banco Sabadell gestiona casi 3.000.000 € en acciones de 7 empresas fabricantes de armas nucleares y armas de uranio empobrecido. Éstas producen tras explosionar un vapor que se asienta en forma de polvo químico venenoso y radioactivo.
- Bankinter concedió préstamos de casi 1.000.000 € a Instalaza, empresa española que vendió las bombas de racimo que Gadafi utilizó en abril de 2011 contra la población civil en Misrata.
- Aunque la Convención sobre municiones en racimo entró en vigor el 1 de agosto de 2010, 1 mes después Bankia invirtió hasta 100.000 € en la empresa Lockheed Martin que las fabrica.
- Banco Popular: prestó casi 300.000 € a la empresa española que fabricó y vendió bombas de racimo a Gadafi.
- Banco Madrid gestiona hasta 180.000 € en fabricantes de armas nucleares.
- Ibercaja prestó cerca 500.000 € a la empresa española que fabricó las bombas de racimo usadas por Gadafi.
- Mapfre gestiona 640.000 € en fabricantes de armas nucleares.
- El balance de exportaciones de 2009, último año con datos totales ofrecidos por el Ministerio, arrojó un incremento del 44% en las ventas respecto al año anterior.
A pesar de que el artículo 8 de Ley 53/2007, sobre el control del comercio exterior de material de defensa y de doble uso, rechaza la exportación de armamento que pueda ser empleado "en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad (...) puedan exacerbar tensiones o conflictos latentes (...) con fines de represión interna o en situación de violación de derechos humanos". El Estado Español exporta a países como Israel, Libia, Arabia Saudí Angola y Pakistán entre otros. Por lo que exigimos al Gobierno Español no solo que cumpla con dicha ley sino que además no apoye económicamente ni a empresas ni a entidades financieras que obtengan beneficios del comercio de armas.
La mujer está realmente bien, además es él que la abandona a ella ceñida de negro a las puertas del tren de cercanías en la estación de
Atocha donde sigo atento su mirada desconfiada a diestra y siniestra desde una cara muy blanca en el juego de claroscuros de los túneles y los andenes de las estaciones, compañeros de viaje en el horario nocturno del tren de cercanías de
Madrid, todavía sigue brillando reflejada en el ventanal del tren que se aleja con ella pasajera tan fugaz como la belleza efímera. En otra ocasión coincidí en el agobiante horario de tarde con otra pareja mixta. Se sentaron a mi lado, él debajo y ella sobre sus rodillas.
- ¿Cómo estás? -le preguntó ella preocupada.
- ¡Caliente, caliente! -respondió él impaciente. Seguro que hay más mezclas. El cinturón de pobreza y marginación enquistado en los suburbios de
Madrid ha ido dispersando por las ciudades de la periferia metropolitana a las sucesivas oleadas de inmigrantes que hemos venido a parar aquí: extremeños, manchegos como mis padres, andaluces, castellanos y gallegos desde los años 60, sudamericanos desde los 70, europeos del Este desde los 80, africanos ahora mismo. Y cada vez más estaciones de tren. Visto de lejos, detrás del gran atasco parece una gran colmena con ventanas, antenas de televisión y coches aparcados. De cerca es lo mismo, sólo que de cerca. Y salvo el piso incendiado o la pelea salvaje de todos los meses, que al fin y al cabo recuerdan a los periodistas la existencia real de todo esto, no pasa nada de momento. El ponerse a pelar una naranja en la ventana y tirar los desperdicios a la calle, las maltratadas dentaduras sin excepción de ningún tipo, algunas miradas fieras que incluso pueden recordar auténticas cacerías de cabezas humanas, las cicatrices en el entrecejo memorizando las peleas a cabezazos y otras señales por el estilo, delatan a los recién llegados más que los rasgos faciales o el color de la piel. Poco a poco todos empezamos a dejar de ser especialmente ruidosos o silenciosos, a no parecer especialmente algo, a pasar desapercibidos. La higiene corporal y la social va marcando las pautas de la integración. Por el idioma y por la inusual felicidad absoluta que delatan sus miradas se pueden distinguir animadas conversaciones entre jóvenes polacos, cameruneses o marroquíes que esperan la llegada del tren de cercanías en cualquier estación, con sus vaqueros, con sus cigarrillos, escupiendo continuamente de pura alegría. Este era el nivel de sus sueños más imposibles, muy parecido al de mis padres y al de todos los emigrantes en su momento. Es éste también el conformismo que lo va pacificando todo, un que puede ser mejor, sí, pero también puede ser mucho peor, un respiro, un "¡uf, al fin un lugar tranquilo bajo el Sol!". Desde aquí, el racismo se ve de otra manera: no es que sean como nosotros, es que nosotros hemos sido como ellos. Cuando están distantes, otros compañeros de viaje lo olvidan y reproducen con palabras los lemas racistas, esos "que nos quitan el trabajo", "que venden droga" o lo que sea, tan hipócritas. Pero de cerca todos conocemos a alguien que nos ha ayudado o al que hemos ayudado, todos tenemos algo bueno que contar, todos sabemos que somos iguales. Debe ser que en las colmenas, en esa especie de celdillas superpuestas, no se puede sentir ningún apego a nada que merezca la pena. Pero también es que todos sin excepción, aunque lo olvidemos a veces, estamos huyendo siempre de la miseria, de la marginación, de las religiones opresivas, de las luchas tribales, del racismo, de los nacionalismos beligerantes, de las guerras y de todas esas cosas que creemos que se van quedando perdidas en algún lugar del tiempo. Alguna vez habrá por aquí casas de Marruecos, de Venezuela, del Chad o de Polonia que harán rancias a las de Extremadura y Andalucía. Y serán lo mismo, lugares de encuentro para bailar, para hablar, para comer cosas maravillosamente raras. Antes, estúpidos nacidos en cualquier parte que se hacen banderas con los fantasmas del pasado olvidado nos están arrastrando a vivir un futuro de pesadilla. Pero de momento no pasa nada por aquí, nada periodísticamente relevante quiero decir.
edit by JP Clemente | apartado 271 | 28910 Leganés Spain | gracias | merçi | thanks