O mucho me equivoco o no parece que vayan a triunfar los tele
predicador.es quese estrellan enlas pequeñas pantallas, también llamadas caja
tonto en caída libre hacia las radios. Los dela radio somos público fiel, queno nos toquen el dial que nos atrapa enlos trabajos, coches, cascos, sueños de ida o de vuelta, pero tampoco nos gusta que nos griten y éso parece lo único que algunos saben hacer. Aunque se tengan otros puntos de vista, en
oficinas plenas de
Women typewriter fuera del horario normal, cuando nadie
llama ni hay que
llamar a nadie.
- ¿Alguien tiene algo de música?
- Si quieres me
llamas y te pongo la del
tiempo en espera. Risas, sí, pero qué horror rememorar esa cosa otra vez no, por favor no pues el
tiempo en espera no es otra cosa que la canción que sustituye el vacío insondable en las telecomunicaciones cuando se están evacuando consultas por otra u otras líneas que pueden ser muchas a la vez muchas veces, lo que ya se sabe menos es que lo mismo que te la pongo que te la pongo pues la parte contratante de la primera parte también tiene que evacuar consultas y a su vez viceversa. La canción del
tiempo en espera puede ser afortunada o no, que va a ser casi siempre que no porque normalmente la elige el personal que cifra su
puesto enlas jerarquías precísamente por no hacer nunca lo que se hace en sus respectivos trabajos. Por las que se han soportado se cuenta la permanencia en una misma tarea cotidiana remunerada con canción de fondo, hasta 4 donde digo, pero
prohibido tararearlas ni recordar a regañadientes quién demonios las interpretó otra vez cansino pues también se le cogería odio eterno a sus trayectorias, nos convertiríamos en detractores de sus estirpes y hasta de los que los auparon en mala hora. La conversación deriva en cadena de horrores pues si nuestros respectivos trabajos son monótonos y repetidos como los programas de las teles siempre hay algo peor.
- Pues yo estuve de visita hace poco en la cadena de
hipermercaos en la que trabajé antes que aquí y todavía tenían el mismo hilo musical de hace 4 años. Me encontré a un antiguo compañero que seguía allí y selo dije:
- ¿Cuándo os van a cambiar el hilo musical? La respuesta del pobre trabajador fue del tipo no verbal, sin palabras se puso una mano por visera, miró al suelo y meneó cansinamente la cabeza desencajao.