En clave de tribu humana los hombres importantes de cada sitio son o se hacen o se erigen sobre la base de otro montón de humanos dispuestos a trabajar por la gloria de su amo respectivo, son los partidarios porque toman partido. Las complejas relaciones entre la sólida base y el castillo en
jerarquía hasta la cúspide de ordeno y mando entre los partidarios se ejecuta en los partidos mediante una especie de sindicato vertical que dice representar a la vez los intereses de la base y del amo, según la reunión pero sobre to velan por los suyos que le son propios pa lo que deben
tener cintura. Hasta aquí lo habíamos entendido o eso queríamos que pareciese pero la aparición de los grandes hombres recaudadores nos anima casi a tirar a la hoguera los
libros de antropólogos como Marvin
Harris de quien sin embargo envidiamos sus atractivas lectoras y abrazar el pesimismo existencial de Albert
Einstein porque sí, to es posible.
Emparejada a la particular conquista de status a mañas de los nuevos hombres importantes recaudadores y sus partidarios aparece la búsqueda y elección de causas perdidas de remate, 1 sola por hombre importante pero cuanto más perdida y olvidada de primeras menos preocupaciones y más duradera la tarea, total, hay tanto por hacer que pa qué remangarse sin antes estudiar la jugada o jugarreta en la
oficina. Se ha vuelto a
descubrir la lúgubre alegría que experimentan algunos al captar, contemplar y exaltar en lo que puedan las desgracias que creen suficientemente ajenas y lejanas de su público partidario pues como sentenció
Aristóteles las tragedias de los escenarios clásicos igual que las de los platós eléctricos de las teles gustan a los que las contemplan porque les parece que contemplándolas purgan, limpian o purifican las propias.
El poderío de 1 partido dado se plasma no por las dotos de su amo y sus acólitos por convencer sino por censurar con un instrumento principal, la cachiporra del miedo. A falta de enemigos o por no reconocerlos como tales, o sea que en vez de enfrentárselos se preperirá siempre buscarse otro más debilitao al que ponen rabo y cuernos y relacionan vagamente con terceros. Las victorias cohesionan los partidos además de afinar el instrumental censor. El enemigo interno es otra variante del enemigo debilitao, son como las vacunas. Se antoja comotra evidencia del carácter infinito de la estupidez humana que algunos de los nuevos hombres importantes quieran ser admiraos no por lo que hagan o digan, qué va, sino predicando que lo que hay que hacer es na y menos. Pos todavía peor algunos que han hecho alguna vez lo que sea pa que se vea que saben hacerlo pero luego se lo cargan porque de lo que se trata ahora es de montar y desmontar los escenarios antes que empiecen las fiestas de recaudación pues si bien es verdad que el movimiento se demuestra andando nadie dijo que se tuviera que ser palante, como los que se encontraron un Rolex tirao en la acera.
- Es mío, dijo Frodo rebuscando en su bolsón, que siempre lo llevo adelantao y es que ya que se ponen a pedir los grandes hombres de nuestro tiempo piden pa tirarlo por la boca de un volcán en erupción pa ver si se calla.
Bibliografía: Marvin
Harris,
Toras, cerdos, guerras & brujas: enigmas de la cultura, Alianza ed. en varias ediciones desde 1980, título original:
Cows, pigs, wars & witches: Riddles of culture, 1974.