Eurovegas a ojo de buitre financiero

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Cacyreus marshalli, barrena del geranio, Pelargonium zonale, especie sudafricana de mariposa que llegó a la península Ibérica en una importación de geranios, también procedentes del Sur de África y es muy visible en su metamorfosis como pequeña mariposas de color marrón que pone los huevos en el envés de las hojas. Las orugas recién nacidas se introducen en los capullos agujereándolos y devoran su interior. El geranio presenta un mal aspecto general y casi no florece con los capullos ennegrecidos y vacíos al tacto. Los tallos afectados también presentan oscurecimiento con partes secas o claros deterioros. Se pueden reproducir de 5 a 6 generaciones desde marzo hasta octubre, por lo que hay que tratar la planta cada 15 días aproximadamente o cuando veamos las mariposas volando pulverizando bien a una distancia de unos 40 centímetros. Cacyreus marshalli solamente ataca a las partes aéreas del geranio sin dañar las raíces, por lo que cortando las partes afectadas continúa viviendo. Si se aplica un regenerador de inmediato la planta resucita y vuelve a lucir todo su espledor en pocos días. En la 2ª mitad de los #años80, otra de aquellas revistas mensuales escindida de otras, lanzó sus 2 primeros y por tanto principales números, pues duraban poco con 1 reportaje sotre la frontera que luego conocería como #TexMex, en la que nos familiarizaba con los coyotes, luego el narcocorrido y por aquel entonces, donde estábamos de corazón con México y sus migrantes, pues aquellas tierras también fueron suyas, cazados casi como animales, enjaulaos y desde luego, la posibilidad de vivir las experiencias más brutales y desgraciadamente reales, no voy a insistir en la tragedia cuando ya por ejemplo ver 1 animal despachurrao en la carretera ó 1 ave partida bajo los cables de alta tensión eléctrica, nos provoca tristeza y desagrado. Ya en 1988 recuerdo lo mucho que me impacto conocer y hacer reportajes e incluso ir a alguno de los club de lucecitas de la carretera que va de O Porriño a la frontera de Portugal, que ya por aquel entonces, aunque desconozco cómo estará (los puestos fronterizos entre España y Portugal los quitaron años después, aunque no se precisar la fecha ni importa, pues ya entonces era de baja intensidad y la ruta esa que digo afectaba casi a los camioneros más que a la gente corriente) era 1 sitio distinto del resto de Galicia. La ciudad de El Paso, por ejemplo, es de las más florecientes económicamente de México, quiero decir que la frontera es en sí misma 1 industria, pero mi tesis desde entonces era que la frontera era algo que se me acercaba y no tanto que yo tuviera que ir para verlo in situ, aunque también recuerdo que alguna vez me ofrecieron hacer 1 reportaje dentro de 1 patera partiendo desde Marruecos a gastaos pagaos y remuneraos, pero no acepté porque siempre me tocaba la china mientras que a los otros los ponían a hacer reportajes de moda y bodegones dentro de las redacciones. Quizás lo que me tiró para atrás es que si a estos sitios vas con el dinero por delante te conviertes casi en 1 pipiolos y eso de que pongan precio y aseguren mi vida pues nunca me gustó podía evitarlo. Otra premonición muy parecida a esta de que la frontera era algo que se me acercaba sin que tuviera que moverme del sitio fue en el cine la película Blade Runner de Ridley Scott también de los #años80, que se inspiró lejanamente en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas? de Dick, aunque sin desmerecerse, ambas son auténticos clásicos, obras maestras entre las de su género, pero también la 1ª en la historia que presentaba 1 futuro sucio y lleno de contaminación, oscuro y áspero, muy diferente de las naves espaciales que parecían cocinas de formica llenas de gente vestida en chándal que hoy nos parecerían antiguaos: el futuro, quizá el presente, es muy sucio. Dicen que en la matanza de #Ceuta no había protocolo de actuación, pero desde luego que sí experiencia, como la de Lampedusa, isla al S Italia y otras zonas calientes. Pero desde el punto de vista de ciudad fronteriza que se viene a más a base de convertir en negocio algo parecido al tráfico humano que no diré de #esclavos para no ofender, sería Gibraltar, donde también reside el negocio de la piratería, 1 cosa divertida que recuerdo es que en los secuestros de barcos en el Índico llamaba la atención de los dirigentes que los piratas del océano Índico se enteraban rápidamente de lo que decían aquí, pero esos eran sus agentes e intermediarios en las City de negocios y no tanto los grupos de apoyo en tierra firme de los piratas y secuestradores tan reales como la impresión de que la frontera se nos acercaba y que el futuro que nos toca será sucio y desagradable o no será. Otra de las veces que recuerdo haber discutido en las #iRedes sociales fue porque alguien dijo:
- Lo real supera la ficción, pero aplicao al crimen chapucero a más no poder de Isabel Carrasco en el seno del PP León, que por los efluvios que sigue emanando y otras pasadas tan digeribles como el botillo en verano, como la de los chulazos de Ponferrada del PsoE sin ir más lejos, debe ser como la crema de la mierda, pues de allí salieron o estudio los dirigentes más nefastos que se recuerda y no tienen visos ni de hacerse enterao de sus propias fechorías. Siendo quizá demasiao estricto, pues este años también fué cuando leí el relato original del Padrino, novela de Puzo publicada en 1969 que da pie a la célebre saga cinematográfico, y la verdad es que no le llega ni a la suela los talones del anuncio TV en el que afeitan el pellejo seco con 1 aparato eléctrico, el marido policía o cualquiera de los que se presentan y hasta se creen como los buenos de la película. Pero no pasaron ni meses desde el magnicidio maragato que se nos ofrece otra de esas historias a medias entre las películas y las leyendas urbanas, según denunció Morad Mohamed a la Guardia Civil a las 22.50 del lunes #4a 2014, el domingo #3a a las 18:30 fue tiroteao Mohamed Taibeb Ahmed, alias el Nene. a bordo de su lancha predilecta, Phaton de color blanco a 800 m de la costa de Marruecos desde otra lancha de color negro por 1 sicario de otra banda rival liderada por Ahmed Barrak apodao el Zocato que, siempre según la denuncia, fue el que dirigió la agresión. Aunque el Nene se tiró al agua para esquivar los disparos, se encuntra desaparecido desde entonces. Por si esto fuera poco, el #29a se anuncia el estreno de otra película dirigida por Daniel Monzón, el de la premiada Celda 211 de 2009, inspirada en las andanzas de 1 narco de Ceuta apodao el Niño muy parecido al desaparecido cosecha de 1975, al que se calcula fortuna proporcional a la cantidad de hachís que cruzó y cruza el Estrecho de Gibraltar. Pero desde lo conocido, el personaje se inspira más en Santiago Fisterra, el narco con el que se asocia tras su llegada a Ceuta la Reina del S, célebre novela del Académico Arturo Pérez Reverte de la que se hizo 1 discutido serial que se paso por TV en España y varios estados de América incluído EE UU, estado de la productora que lo llevó a cabo. Aunque los espectadores encontraron agraciao físicamente al personaje que lo interpreta, recuerdo que me llamó la atención su sobreactuación, pues además del tráfico de hachís también es noticia frecuente entre personas, y también es sabido que en lo real ambos se entremezclan, de forma que los conductores de lanchas rápidas son 1 oficio al margen de la mercancía que transportan, mientras que en la teleserie el personaje se permite expresar algunos remordimientos y lagrimillas cuando aparece tan turbio asunto como de refilón. En lo que se refiere al Nene de carne y hueso circulan otros desenlaces tan probables o improbables como la denuncia, desde 1 desaparición interesada aprovechando el tirón de la película de la que se anuncia estreno inminente, que volvería a conectarlo con la Reina del S, versión que se adorna con el anuncio de sus familiares de que había dejao el narco desde que tuvo 1 hijo. Es desde luego 1 desaparición con todos los ingredientes para ser pasto de los telediarios, pero circunscrito el asulto a lo que es real como la vida misma, coincide con 1 avalancha por mar que se añade a la ya conocida de las vallas y casi más preocupante, el endurecimiento desde las respectivas metrópoli con sede en Bruselas y Londres de los controles fronterizos, pero en la verja de Gibraltar, asuntos mucho más graves donde lo real se impone por goleada. Pese a ser ficción, se podría decir de la novela dedicada al narco en el estrecho de Gibraltar de Pérez Reverte lo que de la voz de Gardel, y no lo digo tanto por las casi siempre bellísimas mujeres e hijas de los narco que continúan con el negocio cuando son detenidos o los mata, y a la que siempre se las llama la Reina de donde sea cuando son detenidas o les pasa algo, sino porque en la lectura original se ve que la delincuencia en la frontera está directamente relacionada con el blanqueo de capitales en la colonia. Pero es que además, siempre según el relato del que leí hasta las explicaciones del autor en sus artículos, antes que por estados o bandas, la delincuencia está estructurada por oficios que difícilmente se relacionan, de forma que evitan o diversifican riesgos, de forma que los conductores de lanchas rápidas, las llamadas #f1 del mar, son elegidos por la mercancía y casi nunca al revés. Puede resultar más chocante, siempre según el relato de Pérez Reverte, que en los garitos de moda coinciden con frecuencia los conductores de las lanchas de la Guardia Civil y del narco, que no solo se conocen sino que se respetan como 1 profesional puede respetar a otro, y en caso extremo, cuando Fisterra sufre el accidente que le cuesta la vida, es el Guardia Civil del helicóptero que los persigue el que se juega la vida tirándose al mar para salvar la de La reina del Sur.

los Pullas

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A la máquina del fango, tal como fue descrita por Pérez en 1 #debate contra Rajoy cuando ambos pugnaban por la presidencia del gobierno, solo hay que añadir a los editoriales, columnas y presuntas informaciones que además de los telediarios y programas de reality político, a día de hoy hay digitales, páginas web, blog e incluso cuentas en #SocialMedia (muchas veces los telediarios magnifican lo que dicen los personajes por estas cuentas, no solo Trump) con prestigio y atención ajena suficiente como para tenerlos en consideración, incluso por la gente que se maneja y presume de móviles analógicos antiguos, pues antes ni móvil. En este sentido, la intervención encubierta de los Mossos d´Esquadra Catalunya por parte del gobierno de Rajoy, que igual que Pérez también fue ministro del interior, y 1 de los muchos errores que cometen sus adversarios es menospreciarlo, vino precedida de noticias según las cuáles Zoido pasaba los #finde en Sevilla, puesto que la orden sin debate de ningún tipo, como manda la Constitución Española de 1978 por más que el PP tenga mayoría absoluta en el Senado, se produjo en sábado al filo del mediodía, después se supo en letra pequeña que el ministro del ramo no solo estaba en Sevilla, si no además en el entierro de 1 familiar. Desde mi punto de vista, el propio González, que recomendó a Zoido limpiar #lascloacasdeinterior a cualquiera de los que ha resistido, aunque sea del perfil del pequeño Nicolás o Carromero, puede estar tras esa orden abiertamiente inconstitucional, incluso si prejuzgar la respuesta que merezca y tenga en Catalunya y otros partidos. Y 1 vez más es 1 placer citar la novela y película titulada La llave de cristal de Dashiell Hammett, que realmente se trata de la contraseña de 1 caja fuerte donde está la pasta y se ambienta en 1 contienda electoral. En realidad, lo que le quieren quitar o lo que sea que quieran hacer a los Mossos es la contraseña de su cuenta en la Red, que en estos casos, también la novela y película, es algo parecido a la fórmula secreta de la Coca Cola. Ya comenté largo y tendido de la extraordinaria facilidad con la que el prójimo suele darse por aludido, y no solo eso, si se limitara a sentirse impelido, supongo que hay 1 tipo de agitación buena, y si se hace con buenas intenciones, 1 dosis razonable de impacto sería hasta deseable, por más que respuesta sea sentirse molestos e incluso perjudicaos. Pero esta vez es la disparidad de respuestas a la agresión, llegao el caso, entre si se denuncia o no, ya vale la amenaza de empapelamiento para hacer notar el malestar, pero también que 1 veces conviene desenmascarar al que molesta, por ejemplo 2 de los 200 usuarios del chat policial de Carmena, mientras que en los casos de acoso sexual en el cine y la televisión, y otra vez de parte de la policía, quién le iba a decir a los vigilantes del prójimo que serían ellos los más aludidos, aunque incluso en estos casos vuelve a preservarse la identidad de los agresores. No sé si alguien más cayó en la cuenta que el personaje que se señala como autor de acciones que obligan a tomar medidas a dirigentes de países y alianzas militares, permanece encerrao en 1 embajada desde hace años. Y no sólo, pues en la campaña de promoción de otra oleada de programas de Jordi Évole, cuyo apodo con el que saltó a la fama era el Follonero, 1 sindicalista francés de otra región depauperada por las delocalizaciones industriales, recomendaba a los trabajadores abandonar las redes sociales y volver al modelo de lucha anterior, supongo que a llenarse los bolsillos de tornillos como Corcuera en las huelgas y protestas. Ya podían haberle hecho caso los policías del chat sindical del ayuntamiento de Madrid, no tanto porque dude de la eficacia del nuevo medio de comunicación, comparao también con la televisión, como por el pésimo gusto de que hacen gala llegao el caso, que se avienen a jugar con los niños malos que nos caricaturizan, sino que además imponiendo sus reglas, como por ejemplo que identifican, señalan e insultan los que quedan a salvo amparándose en el anonimato.
- Esto antes era campo fueron las palabras que estaba escribiendo 1 menor a tiza en el suelo durante 1 concentración de las prohibidas en la puerta del Sol de Madrid. La frase no hubiera trascendido, y ni siquiera hubiera sido comentada si no hubiera sido porque 1 de los policías entonces dirigidos por la delegada del gobierno Cifuentes, actual presidenta de la comunidad de Madrid, no hubiera cometido el abuso de pegarle tremendo multazo, e incluso llevársela detenida, supongo que los antidisturbios repararon en que era menor al identificarla y se hubieran metido en 1 buen lío con la fiscalía que los protege sobre el papel, pero es 1 antecedente a la ley mordaza propia que va imponer tan tremenda represora. Pero si se comparan esas palabras inocentes de la niña con las que ha proferido David Pérez, alcalde de Alcorcón, contra las mujeres, el algoritmo resultante es que la odiada Cifuentes fue a fisgar personalmente 1 de las protestas, y al ser descubierta fue perseguida en el que debió ser 1er escrache, con el resultao que la ley mordaza de M. Rajoy que tanto se discute y que se ofrecen a suavizar para complacer a los otros partidos que según ellos y sus canales de propaganda instigaban las protestas, en cambio va ser reforzada por la que se presenta como amiga secreta de los líderes de los partidos que se consideran herederos del #15m en su etapa como secretaria en la Complutense, y también de los directivos de la cadena de plasma que la promocionan tan descaradamente por ese tipo de gestos, pues ni la niña merecía multa, ni la delegada del gobierno y por tanto de la policía debería haber ido nunca a supervisarlos, y el alcalde de Alcorcón es 1 machista de la peor estofa que merecería mucho más que 1 multazo, pues es el motivo por el que muchas mujeres que luchan contra la desigüaldad que sufren no consideran enemigos potenciales a los que somos del mismo sexo, mientras que su protectora que lo nombra y mantiene contra las evidencia, pasa por ser líder de su causa solo por haber conseguido ocupar 1 alto cargo por abusos tan escandalosos como el multazo a la niña poeta. Con las macrofiestas y otros eventos en fechas señaladas, ocurrió algo parecido desde la tragedia del Madrid arena del fatídico Halloween organizao por Miguel Ángel Flores, otro de los contactos del pequeño Nicolás, 1 timador capaz de pagarse 1 viaje de gañote con sirenas a costa de los vecinos de Ribadeo y Madrid, pues su escoltas eran auténticos funcionarios públicos como los que tienen prohibida cualquier otra tarea remunerada y se sacan unas pelillas. Es probable que los que salieron huyendo de la avalancha, realmente no podían estar allí ni cobrar por algo parecido, pero las culpas han recaído sobre los que se ganaban la vida honradamente sobreviviendo a estos mafiosos de casta y de partido, pues entre las víctimas también había menores de edad que entraron a la fiesta sin entrada y con invitación por ser alumnas de 1 colegio principal. También la instalación, que ha quedado maldecida además de inservible, era de las que se hicieron con motivo del sueño olímpico devenido en pesadilla, y los propios servicios médicos y de emergencias, reiteradamente señalaos como ineptos y si prosperan los recursos auténticos canañas, pues eran gente de mando, entre ellos el médico concejal cuando se lanzaron a la aventura que no debió ejercer nunca, incluso cuando le tocaba, aún pudo salvar alguna vida. Sin embargo los canallas para los votantes fueron los que además de todos los papeles y registro solo les falta tener lazos con la Mafia.
- La del barro es 1 batalla perdida en Parla, lamentaba José Mª Ibáñez, el anterior alcalde de Parla, y como yo me trabajaba la prensa local y había varios directores, editores, periodistas de la zona Sur Madrid, llegué a ser director de mí mismo de 1 periódico que se editaba en la ciudad de la fuente que habla, y asistí de 1ª mano al intercambio de bastón con Tomás Gómez, de triste actualidad. Aunque eran del mismo partido, me consta que se caían mal, pues lo de Ibañéz, que había ejercido como profesor de primaria y llegao al cargo desde las asociaciones vecinales, se retiraba por edad, pero hizo primarias que ganó Gómez en reñida disputa con Alcalá, que sigue siendo diputada regional del PsoE. Lejanamente parecido fué el caso de Joaquín Vilumbrales, al que se dedica 1 estación del MetroSur por Alcorcón, donde ganó la alcaldía en las elecciones municipales de 1999 y falleció a los pocos días, pero el parecido con Ibáñez es que ambos habían sido profesores y se habían venido a más como políticos en las asociaciaciones de vecinos de sus localidades, y por lo que a mí respecta, que también tenía que hacer las fotos, en ambos caos eligieron para la entrevista algo parecido a 1 aula escolar, que para quien las haya conocido, es también como se disponen las dependencias de las asociaciones de vecinos, lo que quiere decir que hay personas que se encuentran a gusto en sitios así, mientras que otros, todos los que recuerdo incluido Gómez, que todavía no era alcalde ni menos concejal, pero sí asesor o algo parecido con su correspondiente despacho, del que eligió el rincón donde se veía su foto con Alfonso Guerra. Miente por tanto Aguirre cuando dice que el farsante Granados, fatuo personaje rigurosamente inventao de cabo a rabo en las tontulias de la caverna, era el único alcalde del PP en el cinturón rojo del Sur, pero por desgracia de alcance incalculable, Vilumbrales, que ocupó el cargo sin mayoría absoluta, pues no se opusieron o no se pusieron de acuerdo los otros grupos, aunque tras su fallecimiento sí. Mi apreciación es por otra anecdota tan poco conocido como la del barro, al que yo sacaba 1 resultao extraordinario con los aguaceros del otoño, recuerdo que dedicamos 1 ejemplar a aquellos interbloques llenos de hoyos, su principal conflicto por aquellas fechas es que el faraón Gallardón, por entonces al frente de la autonomía, había regalao a la localidad 1 de aquellos parques de enorme extensión que no dejaban de ser reservas de suelo como los campos de golf, pero no quedaban apropiaos (la versión comarcal de los conflictos con el sueyo son los yacimientos prehistóricos de los arroyos Butarque y Culebro, ambos afluentes del Manzanares) que Ibañez se negaba a recibir por parte del ayuntamiento. Las razonas de su negativa al regalo lo que me explicó en la entrevista: además del suelo y la obra de la que se derivaban miles de comisiones como las trístemente conocidas, resultaba que el resultao que no generaba negocio ni ingresos tenía unos gastos de mantenimiento enormes. La noticia a la última es que el nuevo alcalde del PP de Parla, probable que el 1º de los recientes, de nombre Luis Martínez Hervás revocó a la Púnica el mantenimiento de otro de esos espacios de pésimo gusto megalómano que solo generan gastos de mantenimiento, el del caso con valor catastral por 612.000 1 pareja se había hecho 1 casa en la garita del guarda. Comparao con eso, que pensaban generar ingresos alquilando 14 barbacoas se parece al del otro ayuntamiento vecino donde la trama cobraba al ayuntamiento por hacerse cargo de la explotación de las instalaciones deportivas. Francamente, como políticos prefiero a los profesores que reciben cordialmente y conversan por gusto en modestas aulas escolares sin darse importancia. Su parecido con los tiburones de las comisiones y especulación con el suelo ni siquiera me consuela porque no creo en las coincidencias.


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10 septiembre 2026

- En el mercado de setas silvestres organizao espontáneamente por los campesinos de una aldea checoslovaca antes del desplome del régimen comunista y la posterior escisión en 2 países todos reían, cambalacheaban, daban, tomaban y demostraban irrefutablemente que, dijeran lo que dijeran los fanáticos, la actividad comercial era de los placeres más naturales y deliciosos de la vida, tan imposible de abolir como el amor, Bruce Chatwin, Utz, 1988. Los refugiados bosnios de las 3 religiones en guerra que fueron acogidos en Leganés en diciembre de 1992, mostraron gran sorpresa y desagrado al llegar y ver que aquí no había playa. Sigue sin haberla, pero los bosnios encontraron la playa y hasta el paraíso de sus sueños en el hipermercado Parquesur, inaugurado como el más grande de Europa en diciembre de 1989. ¡Y es que daba gusto ver a los bosnios en Parquesur!: en familia, con los zapatos destrozados, pero limpios, con los pantalones de tergal raídos y los jerseys deshilachados y llenos de pelotillas, pero limpios, las mujeres con los cabellos teñidos o desteñidos más bien en vetas doradas como el bronce y negras como el betún, pero limpios, hablando a gritos entre ellos con los ojos como platos, pero contentos. Los bosnios habían sido víctimas de todos los bombardeos menos de uno: el publicitario, y apenas tenían en sus bolsillos el pobre salario humanitario, que debe ser un asco, pero eran unos consumidores excepcionales: llegaban a Parquesur junto con los dependientes encargados de abrir las tiendas y encender las luces de los escaparates y se iban, siempre en transporte público, junto con los empleados que apagaban y echaban los cierres, portando el único objeto voluminoso, barato y muy útil que habían comprado en todo el día (por ejemplo, una almohada de gomaespuma), si es que habían comprado algo. Aprendida la lección el Alcalde de Leganés citó directamente en las puertas del hipermercado Parquesur al Presidente de la República de Tartaria, y a toda su comitiva en la que fue la primera visita oficial que el presidente de una república independiente ha cursado a Leganés, acontecimiento de enero de 1994. La comitiva hizo un amplio recorrido por el hipermercado deteniéndose a visitar las estanterías de Alcampo y Galerías Preciados entre otras. En uno de los pasillos ajardinados y climatizados, el Presidente de Tartaria regaló al alcalde de Leganés un reloj de pulsera como el que llevaban en el espacio los cosmonautas ex-soviéticos. El alcalde de Leganés, un pardillo en protocolo internacional, no había portado ningún presente para su invitado y presa de los nervios, no se le ocurrió que allí mismo podía haber tirado de la Visa y haberse hecho con un peluco con alarma y cronómetro para corresponder al presidente de los tártaros, que se fue sin comprar nada en el hipermercado, pero contento. ¡Y es que para los que fueron educados con ideas basadas en el materialismo histórico, ver un hipermercado repleto con toda la variedad de objetos que se fabrican en la Tierra debe ser como visualizar un cielo lleno de ángeles, santos y vírgenes para los que han estudiado en colegios religiosos!. Pero sólo debe sucederles las primeras veces. 2 años después de su llegada a Leganés, los refugiados bosnios de las 3 religiones en guerra habían sucumbido totalmente en el consumismo. Intercaladas entre crudas imágenes de actualidad captadas en el campo de batalla en que se había convertido su expaís, sonrientes señoritas de largas piernas y encorbatados señores con el pelo engominado, se les habían ido apareciendo a los bosnios enseñándoles la imagen de un objeto asociada a su precio, siempre en números rojos, el nombre y la marca del objeto y en letra pequeña, sus características: color, dimensiones, plazo de garantía, un posible regalo adicional, etc. Los bosnios, que aprendían rápidamente el idioma cada vez más universal del consumo mediante este avanzadísimo y aparentemente gratuito método audiovisual, empezaron imitando lo que debió parecerles nuestro uniforme: calzado deportivo de saldo, vaqueros de saldo, chupas de saldo y tabaco de gorra, que hasta los niños se lo sacaban a cualquier viandante que veían fumando por la calle. Les daba lo mismo que fuera rubio o negro con tal de que pudieran componer la estampa misma de la felicidad con el cigarrillo entre los labios. Y junto con lo más abstracto del idioma, que es lo último que se aprende, los bosnios terminaron por descubrir que no era lo mismo un pantalón vaquero de saldo que uno de marca y por supuesto, que no valía lo mismo. Así, del gorroneo de tabaco pasaron a regalar a los vecinos de Leganés ramitas de olivo "por la paz en Bosnia" a cambio de un donativo y de ahí directamente al tajo, a buscar trabajo remunerado para poder comprar más y mejores objetos.

10 septiembre 2026

- Los bosnios se integraron -sentenciaron las autoridades. En paralelo al proceso integrador de los hoy felices consumidores bosnios, yo había sufrido un proceso desintegrador inverso por culpa de mi profesión: la fotografía. Cuando colocaba bien colocadito el objeto que iba a fotografiar y lo limpiaba 1.000 veces para que se viera limpito y lo iluminaba por todos lados para que se viera clarito, sabía que los objetos sólo se veían de esa manera tan bonita en las fotografías. Entonces me hice consumista de imágenes. También había visto cómo, una vez desprecintados, los objetos sufrían una agonía irreversible que los llevaba cada vez más rápidamente al trastero, luego a la basura y finalmente a los descampados esteparios que rodean los suburbios de las ciudades. Entonces empecé a cuidar y a conservar los objetos que ya tenía, que eran prácticamente todos los que necesitaba mas algunos repetidos. Pero esta desintegración me estaba convirtiendo en una especie de ermitaño contemporáneo. Sí, me había liberado del tiempo de consumo: horas de búsqueda y comparaciones, gestiones y papeleos varios para conseguir créditos y pagos aplazados, actos de compraventa, igual a...; pero junto con el tiempo dedicado al consumo, también había perdido la mayoría de relaciones y temas de conversación que entablaba con mis semejantes. Sí, me había convertido en un teletrabajador con teléfono, telefax, televisión, telecorreo, telerevistas, teleperiódicos y todo tipo de telecomunicaciones, tanto de ida como de vuelta, pero apenas pisaba la calle. ¡Y es que cuando quise darme cuenta, me estaba perdiendo la fiesta del consumo, una fiesta por la que los marroquíes se juegan la vida tratando de cruzar el Estrecho de Gibraltar en una barca o por la que mujeres dominicanas, polacas, rumanas, búlgaras, nigerianas, etcétera, están dispuestas a esclavizarse en cualquier trama sexual sólo para estar aquí, una fiesta a la que yo estaba invitado desde que nací y que se celebraba todos los días a apenas unos kilómetros de mi casa!. Así, el 1º de mayo de 1994 me levanté muy de mañana, me arreglé de buena gana y me fui a pasear por el hipermercado. La amplia zona de aparcamiento de Parquesur estaba hasta los topes, los comercios que no eran del ramo de la hostelería, de la recreación mas algunas pocas y pequeñas tiendas de minucias, estaban con los cierres echados, pero los pasillos climatizados y ajardinados estaban repletos de gente de todas las edades, familias enteras, paseando, simplemente paseando: sin carros, sin bolsas y vestidos de fiesta. ¿Cómo?, me dije, ¿hay tantos bosnios en Leganés?. Y tan bien vestidos, y tan guapas las bosnias. Esto es, pensé, que de la misma manera que las ciudades medievales se articulaban alrededor de las iglesias y las burguesas alrededor de las plazas mayores, las sociedades consumistas se están articulando en torno a los híper: ahora estoy en el centro de la nueva ciudad. Y abrí los ojos para verlo todo. Estaba en un barrestaurant, frente a un jukebox, entre un póster de Marilyn y otro de Elvis y a punto de pedir una Cocacola cuando lo comprendí todo de golpe. ¡Bosnio, bosnio, bosnio!, me decían con la mirada los que descubrían mi desasosiego por haber comprendido de repente que durante todo este tiempo yo también fue un bosnio de otros, sólo que había empezado antes y había tardado más tiempo en enterarme. ¿Y ahora qué?, pregunté con la mirada a los que se reían de mi.
- Ahora puedes volver a empezar a consumir cuando quieras, pero desde hoy ya te puedes ir sin comprar nada, pero contento. La mujer está realmente bien, además es él que la abandona a ella ceñida de negro a las puertas del tren de cercanías en la estación de Atocha donde sigo atento su mirada desconfiada a diestra y siniestra desde una cara muy blanca en el juego de claroscuros de los túneles y los andenes de las estaciones, compañeros de viaje en el horario nocturno del tren de cercanías de Madrid, todavía sigue brillando reflejada en el ventanal del tren que se aleja con ella pasajera tan fugaz como la belleza efímera. En otra ocasión coincidí en el agobiante horario de tarde con otra pareja mixta. Se sentaron a mi lado, él debajo y ella sobre sus rodillas.
- ¿Cómo estás? -le preguntó ella preocupada.
- ¡Caliente, caliente! -respondió él impaciente. Seguro que hay más mezclas. El cinturón de pobreza y marginación enquistado en los suburbios de Madrid fue dispersando por las ciudades de la periferia metropolitana a las sucesivas oleadas de inmigrantes que hemos venido a parar aquí: extremeños, manchegos como mis padres, andaluces, castellanos y gallegos desde los años 60, sudamericanos desde los 70, europeos del Este desde los 80, africanos ahora mismo. Y cada vez más estaciones de tren. Visto de lejos, detrás del gran atasco parece una gran colmena con ventanas, antenas de televisión y coches aparcados. De cerca es lo mismo, sólo que de cerca. Y salvo el piso incendiado o la pelea salvaje de todos los meses, que al fin y al cabo recuerdan a los periodistas la existencia real de todo esto, no pasa nada de momento. El ponerse a pelar una naranja en la ventana y tirar los desperdicios a la calle, las maltratadas dentaduras sin excepción de ningún tipo, algunas miradas fieras que incluso pueden recordar auténticas cacerías de cabezas humanas, las cicatrices en el entrecejo memorizando las peleas a cabezazos y otras señales por el estilo, delatan a los recién llegados más que los rasgos faciales o el color de la piel. Poco a poco todos empezamos a dejar de ser especialmente ruidosos o silenciosos, a no parecer especialmente algo, a pasar desapercibidos. La higiene corporal y la social va marcando las pautas de la integración. Por el idioma y por la inusual felicidad absoluta que delatan sus miradas se pueden distinguir animadas conversaciones entre jóvenes polacos, cameruneses o marroquíes que esperan la llegada del tren de cercanías en cualquier estación, con sus vaqueros, con sus cigarrillos, escupiendo continuamente de pura alegría. Este era el nivel de sus sueños más imposibles, muy parecido al de mis padres y al de todos los emigrantes en su momento. Es éste también el conformismo que lo va pacificando todo, un que puede ser mejor, sí, pero también puede ser mucho peor, un respiro, un "¡uf, al fin un lugar tranquilo bajo el Sol!". Desde aquí, el racismo se ve de otra manera: no es que sean como nosotros, es que nosotros fuimos como ellos. Cuando están distantes, otros compañeros de viaje lo olvidan y reproducen con palabras los lemas racistas, esos "que nos quitan el trabajo", "que venden droga" o lo que sea, tan hipócritas. Pero de cerca todos conocemos a alguien que nos ha ayudado o al que hemos ayudado, todos tenemos algo bueno que contar, todos sabemos que somos iguales. Debe ser que en las colmenas, en esa especie de celdillas superpuestas, no se puede sentir ningún apego a nada que merezca la pena. Pero también es que todos sin excepción, aunque lo olvidemos a veces, estamos huyendo siempre de la miseria, de la marginación, de las religiones opresivas, de las luchas tribales, del racismo, de los nacionalismos beligerantes, de las guerras y de todas esas cosas que creemos que se van quedando perdidas en algún lugar del tiempo. Alguna vez habrá por aquí casas de Marruecos, de Venezuela, del Chad o de Polonia que harán rancias a las de Extremadura y Andalucía. Y serán lo mismo, lugares de encuentro para bailar, para hablar, para comer cosas maravillosamente raras. Antes, estúpidos nacidos en cualquier parte que se hacen banderas con los fantasmas del pasado olvidado nos están arrastrando a vivir un futuro de pesadilla. Pero de momento no pasa nada por aquí, nada periodísticamente relevante quiero decir.

10 septiembre 2026

- ¿Acaso no nos vimos inundados el verano de 1994 por 1 avalancha de imágenes espantosas, aunque muy trabajadas?, Edgard Roskis en Ajoblanco que la erupción del volcán Nevado del Ruiz en Armero, Colombia, 1 catástrofe natural, también grabó en la mente de la historia la oscura, la negra mirada de Omayra Sánchez, la niña que durante horas agonizó ante los ojos del mundo en 1 ciénaga. Omayra vió llegar quizá por primera vez en su breve vida varios helicópteros cargados con sofisticados equipos de televisión, radio y prensa, pero en ninguno llego la bomba de agua, el generador eléctrico y el equipo médico que, probablemente, habrían salvado a Omayra de la muerte. Un retrato que le hizo Frank Fournier en plena agonía mereció el Premio World Press Photo en 1986. En 1994, el fotógrafo sudafricano Kevin Carter mereció el Premio Pulitzer por 1 imagen en la que se ve con demasiada nitidez a un buitre que espera pacientemente la muerte de 1 niña en los alrededores resecos de lo que era al parecer un centro de refugiados en Sudán captada en marzo de 1993, otro premio polémico el Pulitzer de 1994, pues el fotógrafo declaró en un reportaje emitido por TV que después de espantar al buitre no ayudo a la niña, "pues pensé", dijo ante la cámara, "que había demasiados niños en esa situación". Carter, murió axfisiado por emanaciones de gas dentro de su coche el mismo verano de 1994, pocos meses después de la foto y del premio con 33 años en lo que sigue siendo accidente para unos, suicidio para otros según las noticias que han seguido apareciendo sobre los sucesos de 1994 en 2007:

- Me lo dijo Pérez

- Es la foto más importante de mi carrera, declaró Carter poco antes de morir, pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla, la odio, todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña. Carter había sido el primero en fotografiar 1 ejecución mediante el sistema del collar, un anillo de gasolina alrededor del cuello de la persona a la que se ejecuta prendiéndole fuego en Sudáfrica en los últimos tiempos del apartheid. El choque entre las ideas de solidaridad y profesionalidad terminó estallando sobre la conciencia de los periodistas occidentales con motivo de los lamentables sucesos de Ruanda. El artículo de Edgard Roskis titulado "Blancos filman a negros", publicado en Le Monde Diplomatique y traducido al español por Ajoblanco en enero de 1995, hurgó en las heridas abiertas al afirmar: "la región de Goma y el triángulo de la zona humanitaria segura creada por militares franceses, tenían la ventaja de proporcionar a estilistas y demás cazadores de premios, en un reducto casi tan limitado como un hipermercado, en abundancia y al instante, el tema inagotable que alimenta constantemente nuestra imagen de África". Las catástrofes naturales y las no naturales que suceden en el mundo entran en nuestras vidas junto con la comida. Al empuñar la cuchara, un busto parlante nos anuncia que van a dar paso a unas imágenes que necesariamente tienen que herir nuestra sensibilidad y nos tragamos la sopa viendo la agonía de Omayra en 1 ciénaga, de la niña acosada por un buitre a la que nadie ayudó, de los hutus, de los bosnios, de los kurdos, de los niños del Brasil, del Perú, de Colombia, y de tantos y tantos de nuestros semejantes. El resto de la comida discurre tranquilamente entre los sucesos que nos rodean, mas digeribles y si les da tiempo a los editores de imágenes, hasta diseñados. En el postre, los spot publicitarios nos recuerdan que si queremos seguir comiendo así de tranquilos, debemos comprar los productos blancos y relucientes que los mas vistosos de nuestros semejantes nos muestran con la mejor de sus sonrisas. El consumismo de objetos y en menor medida de experiencias, como por ejemplo el turismo o los deportes de riesgo, verdaderos motores de la economía en las sociedades llamadas desarrolladas, vende sus productos envasados aprovechando el tremendo, el sobrecogedor a veces espectáculo que ofrece la misma realidad en la que vivimos. Por decirlo de otra manera: todo eso que vemos está pasando realmente aquí, en el planeta Tierra, y ahora. Según la lectura que nos ofrecen las imágenes que se emiten, que se ven en los medios de comunicación, la única ideología vigente que parece merecer la atención general es la que rebuznan mas que dicen unos chistosos barrigones cuyos mensajes racistas hasta con los del pueblo vecino, machistas, irreverentes con cualquier creencia seria, irrespetuosos con los débiles, etc., son aplaudidos por 1 masa tan encandilada por los efectos luminotécnicos como adormilada en el momento en que son requeridos para plantar cara a tanta injusticia, a tanta miseria. Es probable que a la vista de estas imágenes, de todas las imágenes, las personas que sobreviven en los lugares que llamamos subdesarrollados, mas del 80 % de nuestros semejantes, sientan que nuestras fronteras son como 1 alambrada de espinos de un gran campo de concentración y exterminio en el que solo ellos están atrapados y por eso se juegan la vida para atravesarlas. Mejor sería presentar un mundo gris en nuestras imágenes, pues ni nuestras sociedades son blancas y relucientes como la superficie de un electrodoméstico ni las suyas son tan negras y aristosas como 1 piedra de carbón. No está ni entre las posibilidades ni entre las obligaciones de los fotógrafos el arreglar las situaciones que fotografiamos, pero sí se nos puede exigir que no pisoteemos los cadáveres y por supuesto, que no hagamos carroña de la cara miserable con la que a veces nos mira la realidad. Esa miseria aparentemente ajena y lejana, también es nuestra miseria y no está tan lejos.

Oreja de Judas