Los personajes siempre están haciendo Historia... en la universidad de la calle

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- Los médicos, por regla general, son los seres menos curiosos de la humanidad, Chandler. Incluso como practicantes, tienen oportunidad de escuchar tantos secretos como para quedar hartos de ellos hasta el final de su vida. Pienso que se podría traducir por escuchar y ver tantas miserias, pero en el relato llega 1 policía parecido a Pepe Villarejo, pues las referencias en plan timo del pariente facilitan que en el relato, el incidente entre el médico y el detective sirve apenas para caracterizar a los personajes.
- La verdadera trinidad de Camelot era dar buena imagen, patear traseros y echar polvos, Ellroy American Tabloid 1995. No importa cuándo ni donde lo lea, desde los años 50´s del siglo XX en Estados Unidos, recién terminada la Segunda Guerra Mundial que empenzó a entrar en las casas por todo el planeta el electrodoméstico conocido como televisión. Apenas se trataría de las 6 ó 7 últimas décadas, pero a cambio, los medios de comunicación en los que cocían los escándalos los hermanos Kennedy, se hizo hegemónico hasta el punto que el único que plantó cara desde entonces, otro lugar virtual, lejos de suplantarlo o sustituirlo se le hizo subsidiario de hecho, de forma que prácticamente puede jugar a lo mismo en cualquier lado. Cuando el juez desmontó las mentiras sobre las andanzas de la tarjeta del móvil de Dina, se parecía extraordinariamente a los programas y reportajes sobre acoso virtual de las televisiones, el 98% rencillas entre ex parejas, expulsados de grupos amigos y bandas incluso laborales, siempre problemas de convivencia entre personas que se conocen quizás demasiado para lo que sería deseable, pues tanto los datos o mensajes motivo de escándalo, conocidos en programación como objetos, aunque solo fueran pantallazos de chat, eran los que se cruzaban, a veces a sus espaldas o como mínimo a escondidas, dentro del propio círculo de Pablo Iglesias, antiguos abogados, asesores, amigos, parejas, estrategas, pero siempre elegidos o consentidos por el mismo personaje que luego se sienten perjudicados e intentn convencer a los suyos como si fueran ataques a la democracia y hasta la humanidad. Pero el colmo es que cuando les afean la conducta o simplemente los pillan, a veces jueces, se excusan diciendo que todos haríamos los mismo, incluso los que por mucho menos nos tratarían a patadas y con razón. La #frases:

correa de transmisión

Jihadi John tic tac

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- Lo real supera la ficción, aunque yo no la veo así, sino como 2 entes difusos que se relacionan de diversas formas, casi como 1 péndulo y a veces solo dentro del mismo registro. Los mentirosos también incluyen partes reales en sus trolas, que además pretenden que se tomen como verdades, cosa que no ocurre en las películas, series y novelas llamadas de ficción en las que se sabe de antes de leerlas y verlas que lo que se cuenta ahí es ficción, pero para disfrutar de la lectura tienes que hacer como que te crees lo que se se cuenta y la palabra aproximada es que sea verosímil, aunque eso casi varía con cada obra y lector o espectador. Se dice incluso que muchas veces no percibimos la verdad si no es a través de mentiras o en su demolición, que además ejecutan personas que aparentaron que tragaron el anzuelo, luego también mintieron. Seguro que Vds. oyeron el relato de la detención de la peligrosa banda de moteros venida de Alemania, como si no hubiera aquí, aunque no tan sofisticadas si no es algunas sectas religiosas. Pero a lo que voy es que entre los delitos que se les imputan, los habituales en bandas organizadas, blanqueo, armas, tráfico, se incluye lo que parece casi la posesión o propiedad de 1 equipo de prostitutas a las que financiaron operaciones de cirugía estética, que es a donde voy. El señor de la foto, de nombre Ellroy es el autor del relato en el que se basa L A Confidential, cuya trama argumental se ambienta en 1 prostíbulo donde las pupilas, como la deslumbrante Kim Basinger, que mereció 1 Óscar por su interpretación, fueron operadas para parecer actrices de Hollywood del momento. Mi escena preferida es esa en la que Ed Exley confunde a 1 de estas con la actriz de carne y hueso Lana Turner que abunda en lo que digo: en este caso de los moteros alemanes es lo real que imita a la ficción con retraso de muchos lustros y dudo yo que la supere, pues es 1 de esos casos raros en los que la versión cinematográfica de Curtis Hanson está bendecida hasta por el propio autor, yo lo oí. Pero es que además L A Confidential forma parte de 1 cuarteto de novelas que parecen estar basadas en existencias muy reales, así sentidas por el escritor, aunque sobre esto fue mucho más confuso en sus explicaciones. Entre el trato que dan a las prostitutas los proxenetas de los polígonos, a los que se atribuyen palizas e incluso mutilación de miembros, también recuerdo a Alicia Machado, otra Miss Universo de Venezuela que decidió engordar y enfrentarse de ese modo con la organización porque querían operarla hasta las orejas, y eso después de haber sido elegida, como si el premio de esos certámenes consistiera en convertirse en víctima. No sé si habrá películas y desde luego los ejemplos que llaman la atención no son los más apropiados, pero en general creo que la ficción puede contener ingredientes que en ocasiones mejoran lo real años después. A mí me gustan mucho estos ejemplos de escenas de películas y series conocidas para explicar situaciones que de otra manera serían difícilmente explicables, y además creo que se captan muy bien, por lo que deduzco que en esa relación tan completa y variada entre realidad y ficción no se debe caer en el juego argumental de enfrentarlas por descalificación de la otra. Hasta se habla de 1 memoria tramposa que rellena huecos en los recuerdos de cosas que nos pasaron, no ya que no nos acordemos sino que algunas pueden ser hasta ficticias, como si fuéramos novelistas de nuestra existencia. Creo que ni siquiera hay versiones puras de lo que se llama la verdad y si se hicieran versiones más blandas de las 2 caras de la esfera, parecido a que los jueces hicieran relatos aproximaos a los hechos casi como novelistas, hasta saldríamos ganando pues solo de esa manera algunas partes menores como la complicidad e incluso participación en el delito, me refiero a la delgada línea que media entre los estafaos y los ganchos en las propias estafas que casi se dejan engañar, sería posible ordenar en adelante algunas cosas. Pues sí, lo que digo es que algunas estafas son tan logradas que son las palomas que se tiran a las escopetas y no sé incluso si sería posible que el juez publicara las fotos de las pupilas estas de los moteros de Mallorca, que tienen fama de machistas y a la vez de tener buen gusto con las mujeres. En su comportamiento durante su magnífica conferencia sobre la importancia del coche, o el carro, como recalcó varias veces, en la novela negra, donde se le considera heredero de la mejor tradición en la linea de Chandler, sin duda mi preferido, Ellroy me pareció más el típico periodista de sucesos reales, aunque con más gracia, yo diría que infinita respecto de los que estamos mal acostumbraos en España los seguidores del género también llamao policiaco, por lo que se nos escapa como se trasciende a grandísimo escritor, con algunas de sus novelas como L. A. Confidential, que me volví a comprar y la tengo firmada, o la Dalia negra, de la misma serie o cuarteto, como se explicó en la presentación, ambas llevadas al cine con gran éxito. Cuando preguntamos su opinión sobre las adaptaciones, pues era la pregunta que yo también me llevaba preparada, soltó otra de sus frases lapidarias:
- El dinero es el único regalo que jamás se devuelve, es decir, lo cogió y salió corriendo, pues ni el guión de la adaptación de Curtis Hanson, que también la dirigió en 1997, ni ninguna cosa más fueron suyas, solo el dinero. También añadió que si había algo más que consiguiera que cualquiera de sus novelas se tradujera a más lenguas y se vendieran ejemplares por miles, tampoco pondría objeciones. Como la mayoría lectores que me hayan seguido hasta aquí habrán visto tan magníficas película me ahorro el rollo de la inmensa maestría al mezclar la realidad con la ficción en sus relatos, y en especial cómo la ficción asalta la realidad en alguna escena memorable, pues se trata de 1 prostíbulo donde operan a sus pupilas para que se parezcan a las actrices más deseadas, que además viven en la misma ciudad, pero más difícil por mi parte descubrir 1 revista nueva, aunque antigua y ya desaparecida, es decir, que soy muy consciente que malo es que se vea en adelante que no se hunden las pocas que quedan en escombros, de la que siquiera tenía constancia, pues Confidential siempre me pareció el título también afortunao de 1 gran novela que luego se hizo película. Desde otra perspectiva a la que yo conocía explicó el paso de sociedad eminentemente agrícola a industrial en el periodo de entreguerras y cómo el coche fue determinante en ese tránsito, no solo su producción, igual para los policías, los delincuentes y los detectives que se persiguen de 1 parte a otra del país. Las novelas de Chandler, Hammett y luego Ross McDonald, reconozco que solo me gusta el 1º, son el reflejo de esa nueva sociedad que describió como desquiciada. Hasta ahí reconocible, pues también se vió en el cine. Por supuesto que el coche, o el carro es la estrella o símbolo de ese inmenso cambio que trataron de imitar otros países con desigual fortuna, también la máxima expresión de la libertad individual (sin más comentarios, pero mucho mejor explicao que yo) pero donde la conferencia me pareció memorable y me alegré de haber ido fue cuando Ellroy dijo que además del coche era importante la gasolinera, parte de ese nuevo paisaje y en especial 1 de Los Ángeles donde todos estos elementos sociales que pululan por las novelas policiacas americacanas se juntan y comparan sus respectivos coches. Como era 1 aparato en la oreja el que traducía y yo además tomé alguna nota, por ejemplo cuando habló de Hoover el Sarasa, así se tradujo, me pierdo en la relación de estos elementos en el caldo de cultivo de Los Ángeles, o sea, era 1 gasolinera especial que la gente que viaja más lejos que yo debe conocer por su nombre, pero era ahí donde detectives privaos, polizontes y gansters intercambiaban impresiones y el resultao fue la revista Confidencial que publicaba estos cotilleos y en la que se lucieron escritores de nuevo cuño y nuevos temas como el propio Ellroy. En otro momento se confesó amante de la música clásica y como escritor de temas de otro momento, por ejemplo su nueva novela en la que trabaja está ambientada en Los Ángeles durante el bombardeo de Pearl Harbour, y no tanto de la actualidad palpitante pero a modo de justificación, creí entender, dijo que aunque se esperaría que el desarrollo de la sociedad motorizada debería haber sido también cultural, a la gente lo que le gustaban eran los cotilleos y chismorreos sin pruebas de los crímenes más espeluznantes, los que vimos en las películas y leído en las novelas de género, tal como se contaban en la revista Confidencial, dicho como si quisiera disculparse de su éxito personal, pero también como si los que escuchábamos estuviéramos al tanto de este tipo detalles.
- El #feminismo y las políticas de Igualdad tienen su talón de Aquiles en fenómenos como Sombras de Gray de la escritora británica E.L. James, que va de la típica universitaria que se somete voluntariamente a la dominación de otro ricachón que solo busca sexo y ella anillo de boda, descrito en palabra de otra mujer, Lucía Méndez sobre lo que habrán visto muchas veces y no tanto porque lo diga yo o quiera molestar a alguien: millones de mujeres liberadas sueñan con la sumisa y el depredador. En el género de las imágenes analgésicas en general que alimentan nuestros sueños más ocultos y casi inconfesables, salvo excepciones, mi película preferida pasó a ser L.A. Confidential por su deslumbrante trama argumental debida a Ellroy, pero hay muchas además de Pretty woman que casi contagiaron o contribuyeron a rellenar personajes huecos de la realidad como la figura del liquidador de empresas y no solo ricachón, vamos, encima cabroncete que parece que gusta más. En la conferencia que impartió Ellroy en #Madrid, a la que tuve la fortuna de asistir, le preguntaron en varias ocasiones por los gustos a la moda en Los Ángeles, donde reside, y en concreto en Hollywood, de donde se alimentan sus historias pero contestó que a él le gustaba estar en su casa escuchando música clásica y además procuraba vivir ajeno a ese tipo ambientes. También lamentó que tanto desarrollo económico y social no se haya visto acompañao del equivalente de tipo cultural en los gustos mayoritarios, mal que nos pese, pero él se había hecho rico poniendo la oreja y magnificando cotilleos, crímenes, estafas, traiciones, tomaduras de pelo y otras bajezas que son lo que realmente nos gusta escuchar y parece que leer a la mayoría. 1 de las cosas que tienen los ricachones, sus musas y voceros en general es que necesitan que todo el mundo esté pendiente de ellos y además del lado de la cara que quieren poner que casi se tienen que saber a la fuerza, para eso pagan o se aprovechan de su posición, y creo que en gran parte por eso están ahí, en el candelabro como dicen. trabajé más de 2 lustros en prensa y publicaciones de todo tipo y se pueden imaginar que la entrevista hagiográfica es del tipo desayuno, comida y cena todos los días y que no falte, y eso además lo conocí en la doble faceta de fotógrafo y mecanógrafo, aunque no como editor, lo que quiere decir que no elegí a los entrevistaos, como mucho los que sabía que pondrían a tiro por la ocasión o lo que fuera. Como las mías eran publicaciones modestas que tenían deficientes instalaciones o no tenían siquiera o se dedicaban a otras cosas, mis entrevistaos siempre elegían el lugar de la cita, que podía ser su domicilio, lugar de trabajo, cafetería preferida o la propia calle, a diferencia por ejemplo de las que se ven por TV donde casi siempre el entrevistao juega en campo ajeno y además el entrevistador está rodeao de los suyos, o sea conocí la cara B de las entrevistas pero me valió. 1 especial fue con 1 fotógrafo de moda y además en publicaciones de lujo, lo que se llama papel couché o colorines, que me cedió 1 preciosa foto de 1 top model del momento desnuda que se publicó en portada dentro de 1 acuerdo marco que nos complacía a todos, los lectores, la publicación que vendió más, el fotógrafo que redundaba en su fama de paso que anunciaba su nueva exposición o trabajo, yo que lo gestionaba y le hice más entrevistas en otras ocasiones, 1 lujo, pero todo tiene su horma o clase en la que se dispone el modelo, tal como se define en informática, y recuerdo que el fotógrafo me preguntó si yo sabía de donde le venía la fama a Luis Revenga, que entonces era el que hacía algo parecido a lo que hacía yo en publicaciones modestas pero él en @el_pais. Nunca conocí a ese sujeto que además me parece que murió sin pena ni gloria, ni a nadie de su familia, así como en sus protectores y otros protegidos que puedan tener esa bosta, pero sí recuerdo lo que me contó el fotógrafo y es que por mucho esfuerzo que el hiciera, como por ejemplo ceder gratis 1 foto de 1 desnudo de 1 topmodel que seguramente habría pagao de su bolsillo la sesión, me refiero al derecho de publicación de algo que está cotizao, más creo yo que mis entrevistas y reportajes, mal que me pese, y relevancia que se le diera por ese tipo gestos siempre llegaría el sujeto al que no conocia nadie que lo ignoraría olímpicamente si es que no le dedicaba algún rabotazo de paso que elegía a lo que luego se supo que eran sus relaciones personales, alguno de los cuales se jactó de haberse comprao 1 cámara para hacer las fotos que se enviaban a ferias internacionales de arte en representación de España. Ahora, 3 lustros después se sabe que el tal Revenga solo era familiar del secretario de la infantona y que además está pringao en la estafa Nóss pero yo perdí hasta la envidia por ese tipo de éxitos casi incontestables de los ricachones y si me apuran, hasta sus fulanas caras, pero no tanto por mí como porque como mínimo quiero que el que triunfe sea el bueno, si no el mejor de lo que sea el que más haya hecho por merecerlo; y por lo mismo, petardos de mierda como Revenga no me dejan indiferente y cualquier cosa que sea de su gusto particular ahora me da asco. Ojala le metan la parte del puro que habría que haberle metido a su familiar que palmó, pues parece que su gusto por la fotografía y los fotógrafos que promocionaba, parece que iba de eso y se ciscó en la fotografía española como se hubiera ciscao en lo que le hubieran puesto. Creo que ese gilipollas y los que son como él no hacía entrevistas a fotógrafos ni en general personajes de verdad porque entre estos siempre puede haber alguno que sí se cree lo que hace. En otra revelación de secretos de la CIA se supo que en los meses previos a la entrada de Estados Unidos en la guerra de Vietnam de 1969 a 1973 Nixon, al que se atribuye cierta relación anterior y por tanto conocimiento del país de Asia que acabó precipitando su derrota ordenó liquidar selectivamente médicos, maestros, científicos, intelectuales y en general universitarios nativos del país que proyectaba invadir e invadió. Con motivo del homenaje de sus colegas a la periodista rusa Anna Politkóvskaya asesinada a tiros en el ascensor de su vivienda otro escritor de éxito entre lectores de habla inglesa, aunque nativo de otro país nórdico, residente de incógnito en Barcelona, pues ni siquiera fue traducido al español resaltó la paradoja que todavía haya tiranos capaces de molestarse por las palabras que se escriben hasta el punto de ordenar 1 asesinato de esa guisa. La estrategia de los que ostentan el poder en el seno de las organizaciones que aspiran a perpetuarse es siempre la misma: tupidas corazas desplegadas en forma de escudos protectores repletos de incompetentes para que nadie ose poner en ningún apuro a los mandos aún a riesgo de hundir las propias organizaciones por colapso.
- Las tragedias purgan las de los espectadores, descubrió Aristóteles, las imágenes se han instalado en nuestras vidas, no tienen repercusiones sobre los sucesos en los que son captadas aunque pueden ser el pretexto, pero sí, y más de las que creemos y hasta de las que conocemos, sobre acontecimientos posteriores. Es la vida la que imita las imágenes, el consumismo de cosas, objetos, aparatos, marcas, experiencias, etc. fué consecuencia de su multiplicación a través de los medios de comunicación, pero la cosa no termina imitando las apariencias, también imitamos los comportamientos. El problema ahora es que hasta los ejemplos más deleznables tienen adeptos hasta habernos obligado a acostumbrarnos y soportar casi con desdén asesinos múltiples que no tienen nada que ver con los sofisticados relatos de 1 muerto para 1 refinado asesino armado de "razones", dicho con todas las reservas, perfectamente intercambiables como cromos también las víctimas, pero qué cromos, qué estampas. Los asesinatos de imagen son un nuevo móvil de crimen o de acto de violencia que añadir a los conocidos. Algunos titulares de periódicos y revistas sobre sucesos de estas características:
- Maté la portada de un disco, Yoko, le decía David Chapman, el asesino de John Lennon, a su viuda a través de los que le entrevistaron en la cárcel al cumplirse otro triste aniversario de uno de los crímenes mas estúpidos del siglo XX, cometido en Nueva York, el 8 de diciembre de 1980, "por favor, entiéndeme Yoko, no estaba matando a un ser real, maté una imagen". "Los niños no saben distinguir los muertos del telediario", decía el titular de una revista semanal al narrar el crimen que costó la vida al niño de Liverpool Bulger, de 2 años, a manos de otros dos niños de 10 y 11 años que le secuestraron de manos de su madre en un centro comercial, le torturaron cruelmente y le asesinaron, "de los que salen en las películas". "Ferri", fracasado hombre de negocios de San Francisco de 55 años que hablaba 3 idiomas y había trabajado de ingeniero, "mató a 8 personas para contar su historia en televisión". Ferri se suicidó después del crimen múltiple, pero según una nota que encontraron en su maletín, era un acto premeditado al que pensaba sobrevivir para contar su historia en programas de debates y entrevistas de televisión. "Por el asesinato a la fama: Christian Didier", extaxista de 49 años, escritor fracasado, llevaba buscando obsesivamente la fama desde hacía años y fue detenido en una rueda de prensa en la que narraba a los periodistas su crimen en estos términos: "Cuando le tuve delante, disparé 3 veces. No se cayó. Increíble su energía, como Rasputín delante del príncipe Yusupov. Me dijo: "Cabrón". La última bala se la disparé en la frente o en la nuca, ya no me acuerdo. Vi cómo sangraba y se derrumbaba. Entonces me sentí aliviado", "maté a la serpiente Bousquet", acusado de colaboracionismo con los nazis por el envío de judíos franceses a los campos de exterminio, "para conseguir protagonizar un telediario". "8 niños bien" violaron repetidamente a una compañera de clase (de 17 años; el suceso ocurrió en Toulouse, Francia) y lo filmaron todo para vender las fotos". En España son tristemente recordados los asesinos del rol, imitadores fatídicos de las andanzas de Patrick Bateman, protagonista de American Psycho de Bret Easton Ellis, de los que incluso llegó a publicarse el lamentable relato en los periódicos de noticias. Estos crímenes cada vez más frecuentes se adaptan a un esquema escalofriante: una persona o grupo de personas con las facultades mentales y sociales alteradas, atenta contra la vida de otra persona reconocida públicamente o con crueldad y saña inigualables contra personas sin relevancia pública, o anónimas, fundamentalmente niños de corta edad y mujeres, buscando notoriedad pública (salir en los telediarios) con estos terribles actos. "Resulta difícil aceptar", decía el editorial de un periódico estadounidense refiriéndose a los asesinatos de turistas extranjeros que se cometen actualmente en Florida y ampliando esta reflexión a otros de parecida índole que suceden principalmente en Los Angeles, Washington y Nueva York, "que existe una nueva cultura criminal para la que el terror y la destrucción son fines en sí mismos". Esta incomprensión puede ampliarse al secuestro, tortura y asesinato del que fueron víctimas 3 niñas de Alcasser, Valencia, que conmocionó a la opinión pública en el invierno del 92, y otros de parecida índole que, cada vez con mayor frecuencia, salpican de sangre los telediarios y las páginas de sucesos.

Monedero Judas chavista

Con los personajes planos también se cuentan los que están escarbando | Ellroy #Confidential

- Hay menos violencia que antes, declaró en 1993 Luis Rojas Marcos en 1993, jefe de los servicios de salud mental de Nueva York, pero señala un rasgo diferencial: "la fascinación que hay ahora por la violencia hace que el causante sepa que va a ser visto por la sociedad, que va a tener acceso al público. Podemos hablar de una violencia mas rebuscada, mas intelectualizada, menos salvaje desde el punto de vista animal (el animal se come a otro animal y no parece que disfrute en el proceso, lo hace por necesidad). La violencia de hoy es mas civilizada (entre comillas), mas preparada para salir en televisión". También es mas cruel, gratuita, absurda, irracional, etc. El asesinato por la imagen es una enfermedad social tan real como la vida misma que, de momento, no tiene curación y, lo que es peor, parece que está dando los primeros síntomas: esto que está empezando a pasar ahora, solo es el principio. Si los móviles de todo crimen o acto de violencia son difícilmente comprensibles, la crueldad y la saña con la que se manejan estos asesinos por la imagen es hoy por hoy inexplicable. Algunos escritores han rescatado del pasado olvidado la Bestia ancestral que todos, unos más que otros, llevamos dentro, una reminiscencia de nuestros primeros antepasados, los animales, pero es más lógico pensar en una enfermedad mental y social del futuro, ocasionada por las imágenes, que está dando sus primeros síntomas. Un régimen carcelario severo, con agresiones físicas y vejaciones contínuas, refuerza la actitud destructiva de los psicópatas. La multiplicación de experiencias audiovisuales (para entenderlo tratemos de pensar en un tiempo sin televisión y otros medios de comunicación de masas: así fueron todos los años anteriores a 1969, cuando un ser humano pisó por primera vez la Luna y todos los que teníamos edad fuimos testigos directos a través de la pantalla mágica que por entonces entró en todas las casas y cambió nuestras vidas) no incide de la misma manera en todas las mentes. Si Marilyn Monroe, Michael Jackson y otros muchos son modelos sociales que tienen imitadores de sus apariencias y comportamientos en todo el mundo, Jack el Destripador y Rambo también. Cuando estos últimos pierden de vista los límites que separan la realidad de la ficción, sobrevienen los desastres. Apenas un 5% de la población son psicópatas (enfermos mentales) y/o sociópatas (enfermos sociales por la pobreza, los malos tratos o cualquier otra forma de marginación) potenciales, personas para las que estos crímenes aberrantes son el único medio para protagonizar un telediario y esos diez minutos de celebridad en la televisión que, según Andy Warhol, anhelan durante toda su existencia muchas personas. El 95% restante somos víctimas potenciales. Las Laura Palmer de estas historias ya fueron enterradas y olvidadas, pero la vida continúa para sus verdugos. Los casos reales que se parecen tanto a los de las películas y los telefilms, despiertan una extraordinaria atención en la opinión pública, lo que no es para menos. Las vidas reales de los que las llevan a cabo, son objeto de un debate en el que un número preocupante de personas están dispuestas a estampar su firma en hojas en las que se pide la pena de muerte para ellos. Algunos realmente lo pagan con sus vidas en los estados en los que aún conciben esta condena radical, pero la mayoría están encarcelados cumpliendo penas por más de 10 años. Probablemente tienen en sus celdas aparatos de televisión y video, radio, libros y revistas a su gusto. Nada ha cambiado para ellos, viven en su mundo de imágenes y esporádicamente aparecen en ellas al ser recordados los terribles actos que protagonizaron negativamente. consiguieron ser parte de la película. David Chapman, el asesino de John Lennon, había recorrido miméticamente los pasos de Holden Caulfield, el protagonista de la novela El guardián entre el centeno (1951) en las horas previas al crimen. El célebre relato de Salinger también era el libro de cabecera del adolescente que disparó contra Ronald Reagan y miembros de su escolta para impresionar a la actriz Jodie Foster, de la que estaba enamorado a distancia y a la que acosaba con su correspondencia. Nadie ha encontrado nada en los escritos de Salinger que incite a los adolescentes solitarios a ver un Wanted/Se busca bajo los retratos de personas vivas más reproducidos en los medios de comunicación de masas, como lo eran Ronald Reagan y John Lennon en el momento de los atentados de los que fueron víctimas. Sobre su imagen pública, el escritor Jerome David Salinger (Nueva York, 1919) mantuvo una actitud hermética a lo largo de toda su vida, radicalizada a partir de 1965, cuando se negó a publicar nuevas obras de ficción en respuesta a los que quisieron promoverle como santón de la cultura hippy. Cumplió su palabra y siendo una verdadera celebridad por los cuatro relatos y el libro de cuentos que se conocen de él, con admiradores en todo el mundo, solo existe un retrato de Salinger, el que le hizo a traición su examigo Paul Adad a través de la ventanilla del coche cuando se despedían, probablemente para siempre. El gesto desencajado, aterrorizado del escritor y el puño con el que amenaza al fotógrafo, es la viva ilustración de su opinión sobre las imágenes. Las víctimas suelen ser mujeres, los verdugos siempre varones. No tiene sentido involucrar a Salinger en los actos de sus lectores de mente más calenturienta, aunque se haga buscando explicaciones racionales a actos tan incomprensibles. Los asesinatos para salir en los telediarios parecen ser el vértice sangriento de unos comportamientos humanos que están siendo modificados total o parcialmente por las imágenes, también en las actitudes amorosas, en los intercambios comerciales y en el trabajo. La confusión entre la realidad y la ficción, tema de El Quijote y de buena parte de la creación literaria universal, se ha magnificado con la invención de las técnicas para captar imágenes y de los medios de comunicación para difundirlas masivamente en todos los rincones del planeta. Las explicaciones, las respuestas, el traducir a términos racionales el misterio de las imágenes para saber cómo están influyendo en nuestras vidas es una tarea pendiente. Es posible que tengan un lenguaje propio aún sin desentrañar y que están pasando cosas que no entendemos porque aún no conocemos ese idioma. Una curación mediante imágenes de probables tendencias psicopatológicas la experimentó el fotógrafo Joel Peter Witkin. Nació en Nueva York, en 1939, junto con un hermano gemelo, pintor, de parecidos gustos a los suyos, y una hermana que no les sobrevivió al triple parto. Sus padres, un judío ruso y una católica italiana, se divorciaron rápidamente por desavenencias religiosas. A los 6 años fue testigo de un accidente de tráfico en el que la cabeza de una niña de 9 años, seccionada del cuerpo en la colisión, llegó rodando hasta sus pies. A los diecisiete tuvo su primera experiencia sexual con un hermafrodita. Poco después, en el servicio militar, le asignaron la tarea de fotografiar los cadáveres de sus compañeros muertos por accidente o suicidio. Se alistó voluntario para cumplir la misma tarea en la guerra de Vietnam. A su regreso estudió arte en Nueva York y sublimó sus terribles experiencias vitales creando impactantes imágenes de cadáveres diseccionados y seres deformes, también humanos, que levantaron olas de admiración cuando se expusieron en los museos norteamericanos y europeos en la segunda mitad de los ochenta. La obra reciente de Witkin es mas artística, mas intelectual, mas complicada, pero los monstruos que fotografió (en una entrevista dijo que él no buscaba a estas personas, que eran ellos los que conociendo su trabajo, le buscaban a él para que los fotografiara) en su primera época y la manera en que lo hizo, destrozó con creces los límites de la violencia en imágenes conocidos hasta entonces. Pero había sinceridad: la obra de Witkin era consecuencia de sus vivencias. Los imitadores que surgieron a la sombra de su fama, buscaban el éxito fácil con el recurso al tremendismo (durante unos años daba pánico hojear las revistas especializadas en fotografía) y hundieron esta tendencia que, de alguna manera, demostraba que una persona podía sublimar terribles experiencias vitales creando imágenes artísticas y alcanzando notoriedad pública con ellas sin causar daño. En La naranja mecánica, la novela de Anthony Burguess y la película de Stanley Kubrick, ambas de importancia pareja (es un caso raro en el que los críticos no saben si dar más valor al novelista que imaginó la historia o al director de cine que hizo de ella una impresionante traducción en imágenes) se plantea en ficción el tema de la curación del mal de imágenes mediante imágenes. El malvado Alex, un adolescente del Londres del futuro que predica y practica la ultraviolencia en el trato con sus semejantes, es reeducado por las autoridades con una sobredosis de sus mismas armas, la música de "el gran Ludwig van" (Beethoven) asociada a imágenes de ultraviolencia real: campos de concentración nazis, bombardeos indiscriminados de ciudades y combates de las dos guerras mundiales, disturbios callejeros sangrientos, catástrofes, etc. A Alex le extirpan la violencia, pero cuando regresa a su mundo, incapaz de levantar su mano para defenderse siquiera, es víctima de la violencia vengativa de sus antiguas víctimas. Esta película fue prohibida en los cines ingleses a la semana de su estreno hasta hoy porque algunos espectadores, lejos de captar la moralina, quedaban fascinados y querían emular al Alex untraviolento de la primera hora de película, aumentando espectacularmente en las calles de Londres los índices de violencia. Los directores de cine Carlos Saura (Deprisa, deprisa) y José Antonio de la Loma (Perros callejeros y una larga secuela) hicieron una traducción española de La naranja mecánica, narrando la vida de los jefes de pandillas juveniles (el Vaquilla, el Guille, el Melones, el Clemen y otros, alcanzaron la dudosa celebridad pública que proporcionan los telediarios y las páginas de sucesos con sus fechorías) que sembraron el terror en las calles de Madrid y Barcelona durante la década de los setenta.