La abrumadora imposición del buscador
Google en nuestras vidas pulverizó con viento fresco los medios de
comunicación que se propusieron en Internet con acceso restringido, por suscripción, previo registro e incluso de pago plegaron velas y se las envainaron hace
tiempo. Ha quedao en evidencia que la función de
Google no se limita a buscar la información que se le solicita sino que la presenta ordenada de forma que toda page*web que no haya sido visitada por los robots exploradores o que no hayan podido acceder sencillamente no existe. Como efecto colateral también ha sido puesta en solfa que la intención de los medios de
comunicación convencionales no es como se pretende ofrecer información sino influir en sus receptores imponiendo pautas de consumo, propaganda pura y dura y de pensamiento y además precisan respuestas, es decir, sus ingresos e incluso su mera subsistencia dependen del poder de influencia con el que se manejan y bastante menos de la supuesta calidad de informaciones en las que lo que brilla es su capacidad de censura tan sutil como to lo brutal que haga falta. Nadie les pide
cambiar la realidad, sólo se trata de ocupar un lugar, posición, castillo o bunker desde el que tomar partido. Lo típico es presentar lo que llaman información de manera fragmentada, incompleta, inconexa además de sesgada y en muchos casos después de los primeros momentos de desconcierto al resquemor de la noticia temprana cual gazapos de primerizos becarios en prácticas se impone rápidamente una suerte de versión única perfectamente intercambiable entre los diferentes medios de
comunicación pos los demás hacen hilo así como por hacer algo. Cuesta menos ver el mundo como sucesiones de imágenes y sonidos que interpretarlo con palabras, entenderlo debe ser el colmo pero las búsquedas robotizadas impersonales de información tienen otra cara en la cuenta de resultaos o visitas que también sirven los robots matemáticos, googlebot se llama el más mítico de tos, nombre que se da al ingenio que rastrea constantemente contenidos que no sólo detecta y castiga las trabas de acceso a las page*web sino que además y como el algoritmo de visitas es la piedra filosofal de su rastreo permanente desnuda otra lacra que lastra tradicionalmente los negocios cuya materia prima es la información, tan dignos como fabricar clavos, parir bebés de encargo o imprimir barajas de naipes, a saber su contabilidad puramente especulativa hasta el punto de haber conseguido inflar una especie de globo bursátil de su capacidad de influir y adoctrinar con descaro a sus consumidores que en sus cuentas multiplicadas somos tos. Y es que cuesta creer que el objetivo de la mayoría de anunciantes y las estrategias de los patanes que les engañan de primeras sea cargarse los espacios de éxito que se dejen colonizar y el de que todavía nos caigan peor e incluso empecemos a sentir pena ajena por los personajes de los que se sirven como soporte, otra vez el eterno éxito incombustible que creen disfrutar los antipáticos de ocasión cuando se dignan mirarnos, aunque sea mal. A la vista la montaña de basura virtual con puntazos absolutamente repugnantes se evidencia que los estrategas de los anunciantes nos creen a su vez víctimas de tiranos impostores como ellos, o sea que los tenemos que aguantar a la fuerza como a los
cansinos emplazaos en las
bar de los camareros vagos cual espantapájaros o como algunos curas en pueblos de iglesia única. Un tal Reyero que presentó un carrusel futbolero en tiempos de exclusiva ya perdida se jactaba ante los conocidos que le hacían propaganda a pie de calle de no gustarle un pelo el objetivo de sus vomitonas sin gracia, rebuscao el chaval o más recientemente por decir algo someramente descriptivo el suplemento dedicao a lo virtual de la televisión estatal al final de un telediario nocturno cuyos reporteros de lo propio recorren a la luz del día los geriátricos conectaos pa entrevistar a tos los jubilaos, nunca mujeres por aquello del gargajo verde de Internet, credibilidad lo llaman que logren enchufar la pantalla de plasma y cuyos colaboradores modernazos dan grima a lo mejor porque sus responsables piensan que otro programa que heredaron de nombre
Redes cada vez más reducido a la madrugada más profunda donde como mínimo se demuestra que ancianidad no es necesariamente sinónima de ignorancia supina, aunque sólo sea la excepción que confirma la regla peca de intelectual, que muy mucho debe pecar a la vista de responsables que han engendrao comparación tan chusca. No puede extrañar que en la contabilidad administrativa de visitas, de 1 en 1 han vencido las page*web de otras page*web, especie de
Sé lo que hicisteis de
laSexta gigantesco en Internet que con un mínimo de recursos propios generan resultaos espectaculares aunque en el fondo y en la forma sigan siendo más de lo mismo de siempre otra vez. Pa ofrecer resultaos contantes y sonantes en medio de cuentas tan distorsionadas se alumbraron a sí mismos los gurús de las posiciones en los buscadores que es lo mismo que decir en
Google que a su vez es lo mismo que decir en Internet, especialmente creíbles las cuentas de los genios que
inventaron las page*web recopilatorias de page*web. El hecho probao que trabajadores
voluntari@s eventuales no gurús destas page*web de page*web acusen a sus gurús a los que sirven gratis de chuparse sus respectivas pollas entrellos como los ganster de
Pulp Fiction o de estar siempre haciéndose pajillas como
Torrente y su
Sancho Panza de turno en cada secuela pa los que prefieran las citas castizas aunque escogías y la consecuente reacción de los gurús más gurús mostrando que lo que parecía una varita mágica es en realidad el viejo garrote vil de la censura que vuelven a enarbolar contra estas y otras críticas que les hagan los equipara de hecho a los autodenominaos artistas cuyo único objetivo es seguir saliendo en las páginas en papel couche en
colores del
Hola y parecidos pa lo que no hace falta vender 1 pimiento, qué horterada sino que se dibujan unos pircing en el mismo photoshow de las revistas cuyas páginas frecuentan pa que no les acusen de pirateo, se dice que se hace por cualquier otra causa perdida de remate y otra vez practicamente con na logran alcanzar altas cotas de miseria que bien pensao que hay gente pa to, aunque a quién le importa.
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