- Nuestras mismas ideas nos parecen hostiles en bocas ajenas, Antonio
Machado y además que cualquier caminito nos lleva por derecho al
olvido, pero casi todos los fabricantes de hardware y software informático, en especial los de pago, se empecinan en hacernos pasar por el aro de lo que ellos mismos desprecian y a ser posible pagando, hasta a los que customizamos, adaptamos lo que nos valga de lo que van desechando, aunque solo sea pa lo nuestro, pero a base librarnos del tedio de lesiones, fichajes y cocineros, aunque sea montaos sobre finos tacones, lo que sería digno ver en los cursillos universitarios que imparten. ¿Van a intentar vendernos otro nuevo dispositivo móvil pa ver más
Tv? ¿Se va a seguir pagando por ver
otra vez a
Bisbal pegando saltos? Eso se creen o quieren que se crea, como si las cosas que se aprenden trabajando o en los estudios forzaos luego se olvidaran hasta el punto volver a caer siempre en las mismas trampas. Las base datos relacionales son anteriores a Internet y puede que incluso sean su fundamento. Cualquiera que haya trabajao en las más sofisticadas que se conocen, siempre lo son en las empresas principales casi por necesidad, pues de otra forma no lo serían, volvemos a lo mismo: el procedimiento consiste en cruzar los datos. Los navegadares realmente se petan con las incongruencias y contradicciones que observan a su paso o en su trasiego, entre otras la acumulación puntual de tráfico y los twitteros que ven la pantallita blanca de aviso que anuncia penalización, falta, PENALTY deberían saber que solo afecta a su punto de cruce de datos, que es la IP o URL desde la que se conectan en el momento previo al que probablemente van a ser expulsaos si siguen haciéndolo tan mal. Pero sin mayor problema: dependiendo de cómo sea la cosa apenas se trata de reiniciar el navegador, el propio equipo o el enchufe y vuelta a empezar. En los 1º momentos de
Internet, y durante lustros, es
posible que todavía ser @
internautas obligaba a ser
programadores. Lo exigía el propio
medio de
medios, compendio y desarrollo máximo de los conocidos hasta el punto que algunos todavía encontramos gusto en la reinstalación de softwara y hardware, aunque en su mayor parte ha ido enfocao a que prácticamente lo pueda hacer cualquiera del modo más fácil que se haya encontrao. La paradoja más deslumbrante es que los
programas mejoran con el uso, pues son conexiones parecidas a las neuronales que se establecen entre los dispositivos que se reconocen de 1 vez pa otra de modo invisible, asentándose poco a poco. Cuando esos recursos se gastan en mostrar contínuas insidias y tediosas molestias parecidas al Clippo, la cosa más odiada de
Internet, tamto
peor pa las empresas que a eso se dedican con cinismo, las mismas que llaman
ley de protección de datos a traficarlos y aún pretenden cobrar por administrar lo que ni siquiera es suyo.
Con la introducción de microcomputadores en las
cámaras a partir de los años 80 algunos fabricantes se atrevieron a anunciar fotómetros inteligentes, capaces de efectuar mediciones evaluativas en las escenas. El ingenio en cuestión es una máscara con perforaciones en el centro y en los ejes centrales que se coloca ante la pantalla de medición del fotómetro y que, efectivamente, resuelve muchos de los errores de medición producidos por el cielo despejado, las nubes, las sombras, el Sol de pleno en cualquier superficie reflectante, la nieve, etc., pero mediciones evaluativas y lo que se entiende por evaluación sólo lo pueden hacer los
fotógrafos. La evaluación más conocida de es el
sistema de zonas, resultao duna brillante investigación sobre los materiales sensibles a la luz realizada por por Ansel
Adams, que vivió entre los años 1902 y 1984 en el Oeste de los Estados Unidos. El
sistema de zonas es una previsualización o visión anticipada de las copias finales aún antes de haber sacado la cámara de la bolsa. Es el único tipo de medición de las luces y las sombras de las escenas fotografiables que "garantiza" los resultados finales. En palabras de Antoine
Desilets, autor de
Astucia fotográfica: "El sistema de zonas es un instrumento técnico al servicio de la previsualización de la imagen fotográfica definiva", dicho esto por un conocedor del componente subjetivo que va implícito en el sistema de zonas. Todas las escenas fotografiables se componen de una cantidad variable de zonas de luz. Aunque se asocia a la fotografía en blanco y negro, sin duda por el mérito de su inventor, autor de fotografías de paisajes naturales difícilmente repetibles, pues o han desaparecido o son prácticamente irreconocibles después de unas décadas de explotación turística masiva, el sistema de zonas es igualmente efectivo en color, pues los colores son la forma como percibimos la luz, "son" la luz, un fenómeno electromagnético cuyas vibraciones poseen distinta "longitud de onda". Según la longitud de onda que llega a la retina experimentamos una sensación de color distinta. Isaac
Newton, que vivió entre los años 1642 y 1727, descubrió en 1704 la descomposición de la luz blanca haciéndola pasar por un prisma triangular de vidrio. Seguídamente la recompuso por el mismo procedimiento y demostró que la luz blanca es una mezcla de colores. Newton explicó este fenómeno aduciendo que el vidrio o el agua tienen un índice de refracción diferente para cada color. Por tanto es la luz la que engendra el color y no los objetos por sí mismos, como se creía hasta entonces. Las películas fotográficas sólo son una especie de retinas artificiales creadas por los científicos, "una imitación lograda" del ojo humano en palabras del maestro
Villasante. El
sistema de zonas es una técnica precisa y fiable, un método sencillo y eficaz para dominar el proceso de medición de la luz, esencial en fotografía. Es por sí mismo un aprendizaje técnico que permite optimizar todos los pasos del proceso fotográfico. Si de lo que se trata es de "evaluar" los instrumentos (el fotómetro, el flash) o los materiales (las películas y los papeles sensibles) a disposición de los fotógrafos, el conocimiento y dominio del sistema de zonas es prácticamente imprescindible.
III - 2 = V
Si medimos con cualquier fotómetro de luz reflejada (casi todos) en la zona oscura de la escena a fotografiar que queremos que salga con detalle en la copia final, la zona III en la escala de Ansel
Adams, y restamos, cerramos, quitamos 2 puntos completos de diafragma (de 1:4 a 1:5.6, de 1:5.6 a 1:8) ó de obturador (de 1/125 de segundo a 1/250, de 1/250 a 1/500) ó 1 de cada (de 1:4 a 1:5.6 y de 1/125 a 1/250), "colocamos" exactamente el "umbral de oscuridad" de la imagen final y a partir de la zona oscura situamos la medición en la zona V, que es la de la mitad de las luces de esa escena. En la escala de
Adams la zona I es el negro máximo del papel fotográfico, un papel velado. La II es la zona más oscura de la imagen final en la que se atisban vestigios de detalle. La zona III, el eje del sistema, es una sombra en un día soleado, los objetos situados en la penumbra de las imágenes en los que se adivina su forma y en general todo lo que el fotógrafo quiere que salga con detalle aún en la oscuridad. En la zona IV están las sombras de una cara fotografiada a pleno Sol. En la zona V se gradúan los fotómetros que miden la luz que reflejan las escenas: un cielo despejado, una piel bronceada o una cartulina gris que refleja el 18 % de luz. En la zona VI están las pieles humanas a pleno Sol. De la zona VII son una piel muy clara, la nieve con luz lateral y los tonos blancos con detalles. En la zona VIII están los blancos sin textura y la nieve a pleno Sol. Y la zona IX es el blanco puro del papel fotográfico, el reflejo del Sol en cualquier superficie brillante y las fuentes de luz artificiales. El fundamento teórico y técnico del sistema de zonas es que el ojo humano tiene una excelente percepción en las zonas claras y en las zonas oscuras después de unos instantes de adaptación, por ejemplo, cuando entramos en un cine con la película ya empezada o cuando salimos de una sala de fiestas un poco más tarde de lo que recomiendan las ordenanzas municipales. El ojo humano también percibe las escenas de manera homogénea, igualadas en lo que se refiere a las luces y las sombras. Las películas captan los contrastes de luz reales y "se pierden" (ruptura de la ley de reciprocidad) en las zonas claras y las oscuras de las escenas, que aparecen totalmente transparentes o totalmente veladas según miremos el negativo o la copia. Desde la zona V en la que están graduados todos los fotómetros, las películas sólo captan 3 puntos de diafragma o de obturador más oscuros y 3 más claros. Al situar el "umbral de oscuridad" (zona III) de las escenas y cerrar, restar o quitar 2 puntos completos de diafragma o de obturador ó 1 de cada, llegamos indirectamente a la zona V, pero con la total seguridad de que todas las zonas "caerán" en su registro correspondiente en el negativo fotográfico y en la copia.
La tabla de las sombras
Estos son los resultados finales (una vez resuelta la operación "III-2=V") de medir en la zona de sombras y cerrar 2 pasos independientemente de donde se encuentren la cámara fotográfica y el Sol, es decir, en los días soleados de todas las estaciones y en cualquier lugar de la Tierra. "Se mide en las sombras" es el lema de los fotógrafos expertos, pero las sombras son muy variables y dependen de la iluminación indirecta, de los reflejos y sobre todo de la "previsión" del fotógrafo, que una vez conocido el sistema "evaluará" su propio ojo, pues no todas las personas vemos igual en términos de claridad y oscuridad y los colores, aunque los materiales sensibles a la luz sí son "universales", iguales para todos los usuarios. Un truco realmente efectivo es medir la luz reflejada en la palma de la mano colocada en la zona de sombras (para medir la luz no es imprescindible enfocar) en cualquier situación en la que se encuentre la zona de luz principal de la escena y cerrar 2 puntos completos de diafragma o deobturador ó 1 de cada. A los fotógrafos que "prueben" el sistema de zonas de manera efectiva se les presentará la misma duda: ¿cuando la escena es totalmente clara o totalmente oscura deberemos exponer para la zona V en la que están graduados todos los fotómetros que miden la luz que reflejan las escenas y hallan una media aritmética exacta o según el sistema de zonas de Ansel
Adams (III-2=V)?. No hay respuesta. La bibliografía sobre el sistema de zonas es inagotable (es una verdadera lástima que a sus estudiosos sólo se les ocurra hacer fotos de paredes de fábricas abandonadas), Ansel
Adams dejó escrito que "los negativos fotográficos son como las partituras musicales: se pueden interpretar de muchas formas diferentes" y según los últimos estudios críticos Ansel
Adams es un fotógrafo "abstracto" por subjetivo, por personal y también por su indudable genialidad.
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