Escrito a las @ 10:06 PM el dia 18 Abril 2011 por admin
Cacyreus marshalli, barrena del geranio, Pelargonium zonale, especie sudafricana de mariposa que llegó a la península Ibérica en una importación de geranios, también procedentes del Sur de África y es muy visible en su metamorfosis como pequeña mariposas de color marrón que pone los huevos en el envés de las hojas. Las orugas recién nacidas se introducen en los capullos agujereándolos y devoran su interior. El geranio presenta un mal aspecto general y casi no florece con los capullos ennegrecidos y vacíos al tacto. Los tallos afectados también presentan oscurecimiento con partes secas o claros deterioros. Se pueden reproducir de 5 a 6 generaciones desde marzo hasta octubre, por lo que hay que tratar la planta cada 15 días aproximadamente o cuando veamos las mariposas volando pulverizando bien a una distancia de unos 40 centímetros. Cacyreus marshalli solamente ataca a las partes aéreas del geranio sin dañar las raíces, por lo que cortando las partes afectadas continúa viviendo. Si se aplica un regenerador de inmediato la planta resucita y vuelve a lucir todo su espledor en pocos días. Cuando las series de televisión empezaron a ganar fanáticos entre los fieles seguidores de películas, y antes de novelas y cuentos, me refiero de los capaces de embeberse en ficciones como la inmortalidad de 1 ser que chupa sangre, sin duda la más versioneada, empezó a ponerse de moda cargarse personajes de los principales. Poniendo como ejemplo de película y novela el Padrino de Coppola y Puzo, se hicieron célebres las reuniones semanales del elenco de los Soprano mientras se estaba haciendo y emitiendo. Me refiero a cuando a los actores y actrices les llegaba el guión, pues mi preferida era la que llevaba el club de alterne de 1 de los hermanos, pero se la cargaban en 1 de los primeros capítulos, de forma que los demás tenían para mí ese aliciente extraordinario. Como la fórmula consistía en cargarse los personajes para fidelizar a los espectadores entre los diferentes capítulos o episodios, doy fe que lo conseguían. Con y sin guionistas, versiones, autores o lo que sea, se parece a las nominaciones y expulsiones de los reality y talent show, y más recientemente, de las tertulias de allegados de los programas de producción propia que más se emiten, incluidos los presentadores de telediarios y programas cuando cambian los dirigentes políticos, o a su capricho. Desde Pepe Navarro, pasando por Jesús Cintora, Federico Jiménez Losantos, Pedro J Ramírez varias veces, incluso de medios levantados por él mismo, a manos o mañas de su propio ayudante, Jesús Cacho, que al menos responde, se diría que los magnates de medios de comunicación, productores, guionistas, hasta los antiguos asistentes, a veces de las formas más caprichosas, por no decir absurdas, nadie está a salvo, y no solo eso, sino que las campañas de acoso que estos mismos denuncian en las redes sociales en general, si lo investigaran realmente, descubrirían que no se trata de algo generalizado en plan Fuenteovejuna, sino que están instigados por círculos y bandas, incluso familias organizadas como las de las películas de gangsters. En la 2ª mitad de los #años80, otra de aquellas revistas mensuales escindida de otras, lanzó sus 2 primeros y por tanto principales números, pues duraban poco con 1 reportaje sotre la frontera que luego conocería como #TexMex, en la que nos familiarizaba con los coyotes, luego el narcocorrido y por aquel entonces, donde estábamos de corazón con México y sus migrantes, pues aquellas tierras también fueron suyas, cazados casi como animales, enjaulaos y desde luego, la posibilidad de vivir las experiencias más brutales y desgraciadamente reales, no voy a insistir en la tragedia cuando ya por ejemplo ver 1 animal despachurrao en la carretera ó 1 ave partida bajo los cables de alta tensión eléctrica, nos provoca tristeza y desagrado. Ya en 1988 recuerdo lo mucho que me impacto conocer y hacer reportajes e incluso ir a alguno de los club de lucecitas de la carretera que va de O Porriño a la frontera de Portugal, que ya por aquel entonces, aunque desconozco cómo estará (los puestos fronterizos entre España y Portugal los quitaron años después, aunque no se precisar la fecha ni importa, pues ya entonces era de baja intensidad y la ruta esa que digo afectaba casi a los camioneros más que a la gente corriente) era 1 sitio distinto del resto de Galicia. La ciudad de El Paso, por ejemplo, es de las más florecientes económicamente de México, quiero decir que la frontera es en sí misma 1 industria, pero mi tesis desde entonces era que la frontera era algo que se me acercaba y no tanto que yo tuviera que ir para verlo in situ, aunque también recuerdo que alguna vez me ofrecieron hacer 1 reportaje dentro de 1 patera partiendo desde Marruecos a gastaos pagaos y remuneraos, pero no acepté porque siempre me tocaba la china mientras que a los otros los ponían a hacer reportajes de moda y bodegones dentro de las redacciones. Quizás lo que me tiró para atrás es que si a estos sitios vas con el dinero por delante te conviertes casi en 1 pipiolos y eso de que pongan precio y aseguren mi vida pues nunca me gustó podía evitarlo. Otra premonición muy parecida a esta de que la frontera era algo que se me acercaba sin que tuviera que moverme del sitio fue en el cine la película Blade Runner de Ridley Scott también de los #años80, que se inspiró lejanamente en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas? de Dick, aunque sin desmerecerse, ambas son auténticos clásicos, obras maestras entre las de su género, pero también la 1ª en la historia que presentaba 1 futuro sucio y lleno de contaminación, oscuro y áspero, muy diferente de las naves espaciales que parecían cocinas de formica llenas de gente vestida en chándal que hoy nos parecerían antiguaos: el futuro, quizá el presente, es muy sucio. Dicen que en la matanza de #Ceuta no había protocolo de actuación, pero desde luego que sí experiencia, como la de Lampedusa, isla al S Italia y otras zonas calientes. Pero desde el punto de vista de ciudad fronteriza que se viene a más a base de convertir en negocio algo parecido al tráfico humano que no diré de #esclavos para no ofender, sería Gibraltar, donde también reside el negocio de la piratería, 1 cosa divertida que recuerdo es que en los secuestros de barcos en el Índico llamaba la atención de los dirigentes que los piratas del océano Índico se enteraban rápidamente de lo que decían aquí, pero esos eran sus agentes e intermediarios en las City de negocios y no tanto los grupos de apoyo en tierra firme de los piratas y secuestradores tan reales como la impresión de que la frontera se nos acercaba y que el futuro que nos toca será sucio y desagradable o no será. Otra de las veces que recuerdo haber discutido en las #iRedes sociales fue porque alguien dijo:
- Lo real supera la ficción, pero aplicao al crimen chapucero a más no poder de Isabel Carrasco en el seno del PP León, que por los efluvios que sigue emanando y otras pasadas tan digeribles como el botillo en verano, como la de los chulazos de Ponferrada del PsoE sin ir más lejos, debe ser como la crema de la mierda, pues de allí salieron o estudio los dirigentes más nefastos que se recuerda y no tienen visos ni de hacerse enterao de sus propias fechorías. Siendo quizá demasiao estricto, pues este años también fué cuando leí el relato original del Padrino, novela de Puzo publicada en 1969 que da pie a la célebre saga cinematográfico, y la verdad es que no le llega ni a la suela los talones del anuncio TV en el que afeitan el pellejo seco con 1 aparato eléctrico, el marido policía o cualquiera de los que se presentan y hasta se creen como los buenos de la película. Pero no pasaron ni meses desde el magnicidio maragato que se nos ofrece otra de esas historias a medias entre las películas y las leyendas urbanas, según denunció Morad Mohamed a la Guardia Civil a las 22.50 del lunes #4a 2014, el domingo #3a a las 18:30 fue tiroteao Mohamed Taibeb Ahmed, alias el Nene. a bordo de su lancha predilecta, Phaton de color blanco a 800 m de la costa de Marruecos desde otra lancha de color negro por 1 sicario de otra banda rival liderada por Ahmed Barrak apodao el Zocato que, siempre según la denuncia, fue el que dirigió la agresión. Aunque el Nene se tiró al agua para esquivar los disparos, se encuntra desaparecido desde entonces. Por si esto fuera poco, el #29a se anuncia el estreno de otra película dirigida por Daniel Monzón, el de la premiada Celda 211 de 2009, inspirada en las andanzas de 1 narco de Ceuta apodao el Niño muy parecido al desaparecido cosecha de 1975, al que se calcula fortuna proporcional a la cantidad de hachís que ha cruzao y cruza el Estrecho de Gibraltar. Pero desde lo conocido, el personaje se inspira más en Santiago Fisterra, el narco con el que se asocia tras su llegada a Ceuta la Reina del S, célebre novela del Académico Arturo Pérez Reverte de la que se hizo 1 discutido serial que se paso por TV en España y varios estados de América incluído EE UU, estado de la productora que lo llevó a cabo. Aunque los espectadores encontraron agraciao físicamente al personaje que lo interpreta, recuerdo que me llamó la atención su sobreactuación, pues además del tráfico de hachís también es noticia frecuente entre personas, y también es sabido que en lo real ambos se entremezclan, de forma que los conductores de lanchas rápidas son 1 oficio al margen de la mercancía que transportan, mientras que en la teleserie el personaje se permite expresar algunos remordimientos y lagrimillas cuando aparece tan turbio asunto como de refilón. En lo que se refiere al Nene de carne y hueso circulan otros desenlaces tan probables o improbables como la denuncia, desde 1 desaparición interesada aprovechando el tirón de la película de la que se anuncia estreno inminente, que volvería a conectarlo con la Reina del S, versión que se adorna con el anuncio de sus familiares de que había dejao el narco desde que tuvo 1 hijo. Es desde luego 1 desaparición con todos los ingredientes para ser pasto de los telediarios, pero circunscrito el asulto a lo que es real como la vida misma, coincide con 1 avalancha por mar que se añade a la ya conocida de las vallas y casi más preocupante, el endurecimiento desde las respectivas metrópoli con sede en Bruse las y Londres de los controles fronterizos, pero en la verja de Gibraltar, asuntos mucho más graves donde lo real se impone por goleada. Pese a ser ficción, se podría decir de la novela dedicada al narco en el estrecho de Gibraltar de Pérez Reverte lo que de la voz de Gardel, y no lo digo tanto por las casi siempre bellísimas mujeres e hijas de los narco que continúan con el negocio cuando son detenidos o los mata, y a la que siempre se las llama la Reina de donde sea cuando son detenidas o les pasa algo, sino porque en la lectura original se ve que la delincuencia en la frontera está directamente relacionada con el blanqueo de capitales en la colonia. Pero es que además, siempre según el relato del que leí hasta las explicaciones del autor en sus artículos, antes que por estados o bandas, la delincuencia está estructurada por oficios que difícilmente se relacionan, de forma que evitan o diversifican riesgos, de forma que los conductores de lanchas rápidas, las llamadas #f1 del mar, son elegidos por la mercancía y casi nunca al revés. Puede resultar más chocante, siempre según el relato de Pérez Reverte, que en los garitos de moda coinciden con frecuencia los conductores de las lanchas de la Guardia Civil y del narco, que no solo se conocen sino que se respetan como 1 profesional puede respetar a otro, y en caso extremo, cuando Fisterra sufre el accidente que le cuesta la vida, es el Guardia Civil del helicóptero que los persigue el que se juega la vida tirándose al mar para salvar la de La reina del Sur.
- ¿Acaso no nos vimos inundados el verano de 1994 por 1 avalancha de imágenes espantosas, aunque muy trabajadas?, Edgard Roskis en Ajoblanco que la erupción del volcán Nevado del Ruiz en Armero, Colombia, 1 catástrofe natural, también grabó en la mente de la historia la oscura, la negra mirada de Omayra Sánchez, la niña que durante horas agonizó ante los ojos del mundo en 1 ciénaga. Omayra vió llegar quizá por primera vez en su breve vida varios helicópteros cargados con sofisticados equipos de televisión, radio y prensa, pero en ninguno llego la bomba de agua, el generador eléctrico y el equipo médico que, probablemente, habrían salvado a Omayra de la muerte. Un retrato que le hizo Frank Fournier en plena agonía mereció el Premio World Press Photo en 1986. En 1994, el fotógrafo sudafricano Kevin Carter mereció el Premio Pulitzer por 1 imagen en la que se ve con demasiada nitidez a un buitre que espera pacientemente la muerte de 1 niña en los alrededores resecos de lo que era al parecer un centro de refugiados en Sudán captada en marzo de 1993, otro premio polémico el Pulitzer de 1994, pues el fotógrafo declaró en un reportaje emitido por TV que después de espantar al buitre no ayudo a la niña, “pues pensé”, dijo ante la cámara, “que había demasiados niños en esa situación”. Carter, murió axfisiado por emanaciones de gas dentro de su coche el mismo verano de 1994, pocos meses después de la foto y del premio con 33 años en lo que sigue siendo accidente para unos, suicidio para otros según las noticias que han seguido apareciendo sobre los sucesos de 1994 en 2007:
- Es la foto más importante de mi carrera, declaró Carter poco antes de morir, pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla, la odio, todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña. Carter había sido el primero en fotografiar 1 ejecución mediante el sistema del collar, un anillo de gasolina alrededor del cuello de la persona a la que se ejecuta prendiéndole fuego en Sudáfrica en los últimos tiempos del apartheid. El choque entre las ideas de solidaridad y profesionalidad terminó estallando sobre la conciencia de los periodistas occidentales con motivo de los lamentables sucesos de Ruanda. El artículo de Edgard Roskis titulado “Blancos filman a negros”, publicado en Le Monde Diplomatique y traducido al español por Ajoblanco en enero de 1995, hurgó en las heridas abiertas al afirmar: “la región de Goma y el triángulo de la zona humanitaria segura creada por militares franceses, tenían la ventaja de proporcionar a estilistas y demás cazadores de premios, en un reducto casi tan limitado como un hipermercado, en abundancia y al instante, el tema inagotable que alimenta constantemente nuestra imagen de África”. Las catástrofes naturales y las no naturales que suceden en el mundo entran en nuestras vidas junto con la comida. Al empuñar la cuchara, un busto parlante nos anuncia que van a dar paso a unas imágenes que necesariamente tienen que herir nuestra sensibilidad y nos tragamos la sopa viendo la agonía de Omayra en 1 ciénaga, de la niña acosada por un buitre a la que nadie ayudó, de los hutus, de los bosnios, de los kurdos, de los niños del Brasil, del Perú, de Colombia, y de tantos y tantos de nuestros semejantes. El resto de la comida discurre tranquilamente entre los sucesos que nos rodean, mas digeribles y si les da tiempo a los editores de imágenes, hasta diseñados. En el postre, los spot publicitarios nos recuerdan que si queremos seguir comiendo así de tranquilos, debemos comprar los productos blancos y relucientes que los mas vistosos de nuestros semejantes nos muestran con la mejor de sus sonrisas. El consumismo de objetos y en menor medida de experiencias, como por ejemplo el turismo o los deportes de riesgo, verdaderos motores de la economía en las sociedades llamadas desarrolladas, vende sus productos envasados aprovechando el tremendo, el sobrecogedor a veces espectáculo que ofrece la misma realidad en la que vivimos. Por decirlo de otra manera: todo eso que vemos está pasando realmente aquí, en el planeta Tierra, y ahora. Según la lectura que nos ofrecen las imágenes que se emiten, que se ven en los medios de comunicación, la única ideología vigente que parece merecer la atención general es la que rebuznan mas que dicen unos chistosos barrigones cuyos mensajes racistas hasta con los del pueblo vecino, machistas, irreverentes con cualquier creencia seria, irrespetuosos con los débiles, etc., son aplaudidos por 1 masa tan encandilada por los efectos luminotécnicos como adormilada en el momento en que son requeridos para plantar cara a tanta injusticia, a tanta miseria. Es probable que a la vista de estas imágenes, de todas las imágenes, las personas que sobreviven en los lugares que llamamos subdesarrollados, mas del 80 % de nuestros semejantes, sientan que nuestras fronteras son como 1 alambrada de espinos de un gran campo de concentración y exterminio en el que solo ellos están atrapados y por eso se juegan la vida para atravesarlas. Mejor sería presentar un mundo gris en nuestras imágenes, pues ni nuestras sociedades son blancas y relucientes como la superficie de un electrodoméstico ni las suyas son tan negras y aristosas como 1 piedra de carbón. No está ni entre las posibilidades ni entre las obligaciones de los fotógrafos el arreglar las situaciones que fotografiamos, pero sí se nos puede exigir que no pisoteemos los cadáveres y por supuesto, que no hagamos carroña de la cara miserable con la que a veces nos mira la realidad. Esa miseria aparentemente ajena y lejana, también es nuestra miseria y no está tan lejos.
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