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cabalgando contradicciones
Hace unos algunos veranos por estas mismas fechas de canícula, alguien que cuanto menos se había ido de puente y sobrevivido a las carreteras, playas y aeropuertos masificaos, aún se tomó la molestia de meterse a 1 ciber pa echas 1 vistazo a los que inasequibles al desaliento y falta de atención generalizada, aún seguíamos tuieteando. Como es obvio, eso solo lo puede decir alguien acostumbrao a conectarse en su oficina y más raro, en su domicilio, o eso daba a entender, pero desde mi punto de vista me sorprendió descubrir que alguien que se las daba de gurú y opinaba sobre lo que le gustaba y lo que no, casi siempre extranjero, vamos que a lo mejor hasta descubrió o reparó en nuestra mísera existencia en agosto y de vacaciones, pero lo que descubrí es que no le gustaba hacerlo él, algo así como que lo hacía lo que fuera por motivos de trabajo en la oficina, pero fuera, ya que lo que se tuitea por esta época son playas, conciertos, fiestas, supongo que gatos o mascotas, cualquiera cosa que inevitablemente condujera a dar cuenta de su existencia simplemente porque es lo que se hace, y que según la propaganda constituye el entretenimiento preferido de media humanidad. Quiero decir que, dado que en el mundo que vivimos es imposible que sintamos simpatía hacia los demás, al menos podríamos sentirla hacia nosotros mismos y a lo que dedicamos tantas horas que algunos que lo sienten como condena les parecen demasiadas. Podría colgar mapas de tendencias y otras pruebas sin trampa que demuestran que 1 país que practicamente dobla su población en los meses de verano debido al turismo, en el que además disfrutamos de ser cuna de 1 de las 2 lenguas de cambio que se manejan en el planeta, a los efectos que se comentan no se echa el #CIErre nunca, pero además, en la ocasión que el presunto experto en la materia nos pasaba la lija a los inasequibles al desaliento -pienso que se trata más bien que no estoy pendiente de quién me está mirando, a diferencia, supungo que de los famosos y los que sólo se conectan pa buscarse a sí mismos- coincidió con la ruptura del grupo Canela, que la noche que se grabó en la realidad como 1 cicatriz, actuaban cerca de donde vivo en 1 festival Radio Olé que empieza a ser tradición. Ni siquiera hicieron menciones, y los que estaban cerca durante el concierto tampoco lo sabían, pues también es 1 género menor cuyos adeptos se convierten en sus mayores propagandistas, como la Blogosfera, pero si ya era raro ver a solo 2 del trío, había veces que sonaban las melodías y no decían ni palabra -luego se supo que los 2 cantantes no hicieron declaraciones, a diferencia del teclista que había causao baja- y en otras apenas el estribillo que debía estar cargao de significao en claves que no manejo, pues los indicadores de tráfico me dieron máximos del año, y como no sabía la razón exacta -puede que ni siquiera la hubiera, pues el asunto se plasmaba en silencios, aunque a ese grupo lo he visto muchas veces en las 2 versiones-, a falta de otra referencia seguí haciendo las cosas, es decir, grabando y colgando en #iredes, mientras me hacia idea. Otras veces que he visto como se petaban otras páginas -realmente los picos de tráfico, además de sobrevenidos y por causas ajenas, ni siquiera son deseables- hasta el punto que no se podían abrir, en vez de ponerme a comprobarlo y agudizar el problema, he estao orientando y en ocasiones ayudando al webmaster a diversificar y repartir el tráfico, por ejemplo entrando por páginas sueltas en vez de por la raíz, con miedo a pecar de fantasma, me atrevería decir que algunas apuestas de los proncipales digitales sacando otras páginas secundarias, están basadas en la misma experiencia. También puede ser que me fue bien cuando se estaban riendo de mí, entre otros, pero eso que cuento que hice de manera intuitiva cuando percibí el subidón, ha pasado a ser como tuiteo y comparto normalmente lo que voy haciendo, y he tratao de convencer a otros blogueros que el acto de compartirlo forma parte indivisible del contenido, igual que las etiquetas, marcar la categoría, esos pequeños detalles que no contribuyen ni garantizan el pelotazo, pero si este se produce -forma parte de las reglas saber que el momento del descubrimiento casi nunca coinciden con el del lanzamiento- nos pilla armaos. Difícil explicar, pero los enlaces copias de agregadores -antes hay que lograr posicionarlos, que supongo es el reto pa la gente corriente mientras que otros parecen conseguirlo por derecho-, puesto que no se me ocurre ninguna otra razón que ponerlos en las entradas de los blog, se hace porque funcionan mejor, pero el efecto sigue siendo que se pasan más veces como los que se retuitean y hacen marcas, en general los que se comparten de manera casi mecánica, que supongo son los de los consagraos sus seguidores, de forma que los que no disfrutamos de esos privilegios si no es la casualidad tan improbable de estar en el concierto de Camela la noche que se rompe el grupo, la única posibilidad que tenemos de que alguien alguna vez vea algo se tomarnos esa molestia que por cierto en convertido en mi forma de navegar, de forma que si me ven tuiteando a mediaos de agosto solo quiere decir que me he conectao a Internet, y no tanto que quiera a epatar a ningún experto que hace valer su superioridar haciendo notar que nos ha visto en sus vacaciones, pues en su horario de oficina ni existimos.