JP Clemente in 1966

Cruz de navajas

- Nuestras mismas ideas nos parecen hostiles en bocas ajenas, Antonio Machado y además que cualquier caminito nos lleva por derecho al olvido, pero casi todos los fabricantes de hardware y software informático, en especial los de pago, se empecinan en hacernos pasar por el aro de lo que ellos mismos desprecian y a ser posible pagando, hasta a los que customizamos, adaptamos lo que nos valga de lo que van desechando, aunque solo sea pa lo nuestro, pero a base librarnos del tedio de lesiones, fichajes y cocineros, aunque sea montaos sobre finos tacones, lo que sería digno ver en los cursillos universitarios que imparten. ¿Van a intentar vendernos otro nuevo dispositivo móvil pa ver más Tv? ¿Se va a seguir pagando por ver otra vez a Bisbal pegando saltos? Eso se creen o quieren que se crea, como si las cosas que se aprenden trabajando o en los estudios forzaos luego se olvidaran hasta el punto volver a caer siempre en las mismas trampas. Las base datos relacionales son anteriores a Internet y puede que incluso sean su fundamento. Cualquiera que haya trabajao en las más sofisticadas que se conocen, siempre lo son en las empresas principales casi por necesidad, pues de otra forma no lo serían, volvemos a lo mismo: el procedimiento consiste en cruzar los datos. Los navegadares realmente se petan con las incongruencias y contradicciones que observan a su paso o en su trasiego, entre otras la acumulación puntual de tráfico y los twitteros que ven la pantallita blanca de aviso que anuncia penalización, falta, PENALTY deberían saber que solo afecta a su punto de cruce de datos, que es la IP o URL desde la que se conectan en el momento previo al que probablemente van a ser expulsaos si siguen haciéndolo tan mal. Pero sin mayor problema: dependiendo de cómo sea la cosa apenas se trata de reiniciar el navegador, el propio equipo o el enchufe y vuelta a empezar. En los 1º momentos de Internet, y durante lustros, es posible que todavía ser @internautas obligaba a ser programadores. Lo exigía el propio medio de medios, compendio y desarrollo máximo de los conocidos hasta el punto que algunos todavía encontramos gusto en la reinstalación de softwara y hardware, aunque en su mayor parte ha ido enfocao a que prácticamente lo pueda hacer cualquiera del modo más fácil que se haya encontrao. La paradoja más deslumbrante es que los programas mejoran con el uso, pues son conexiones parecidas a las neuronales que se establecen entre los dispositivos que se reconocen de 1 vez pa otra de modo invisible, asentándose poco a poco. Cuando esos recursos se gastan en mostrar contínuas insidias y tediosas molestias parecidas al Clippo, la cosa más odiada de Internet, tamto peor pa las empresas que a eso se dedican con cinismo, las mismas que llaman ley de protección de datos a traficarlos y aún pretenden cobrar por administrar lo que ni siquiera es suyo. - Los periódicos no dejaban de austarme. Nuevos estudios aportaban datos horribles acerca de prácticamente todo. Las pruebas sugerían que no íbamos bien. Los investigadores coincidían con pesimismo. Se entrevistaba a psicólogos medioambientales. Se habían causado daños de manera inconsciente. Se hablaba de temidos fallos. Se habían cometido errores al evaluar las posibilidades. Las situaciones se habían deteriorado. La crueldad iba en aumento y nadie podía evitarlo. La población estaba condenada y, sin embargo, no le importaba. Estudios no publicados ocultaban el hecho de que todos estábamos pagando un precio. Los científicos observaban los datos y llegaban a la conclusión de que todos deberíamos preocuparnos mucho. Nadie sabía ya lo que constituía un comportamiento normal y algunos argumentaban que eso era una virtud. Y nadie lo discutía. Nadie cuestionaba nada.
Bret Easton Ellis, Lunar Park, 2005, Ramdom House Mondadori, 2006.
- ¿Había vida antes de los jefes? ¿Puede existir la humanidad sin gobernantes ni gobernados?. Los fundadores de la ciencia política creían que no. Creo que existe una inclinación general en todo el género humano, un perpetuo y desazonador deseo de poder por el poder, que sólo cesa con la muerte, declaró Thomas Hobbes (Westport, 1558 - Hardwick Hall, 1679). Éste creía que, debido a este innato anhelo de poder, la vida anterior (o posterior) al Estado constituía una guerra de todos contra todos, solitaria, pobre, sórdida, bestial y breve.
Mervin Harris, Jefes, cabecillas, abusones, extracto de Nuestra especie, Alianza ed. 1985.
- Parece mojigato e ingenuo negar que mi intención al escribir la novela era excitar las peores inclinaciones de mis lectores. Mi saludable herencia de pecado original se exterioriza en el libro y disfruto violando y destruyendo por poderes. Es la cobardía innata del novelista, que delega en personajes imaginarios los pecados que él tiene la prudencia de no cometer. Pero el libro también guarda una lección moral, la tradicional repetición de la importacia de la elección moral. Es precisamente el hecho de que esa lección destaca tanto lo que me hace menospreciar a veces La naranja mecánica como una obra demasiado didáctica para ser artística. No es misión del novelista predicar, sino mostrar. Yo he mostrado suficiente, aunque a veces lo oculta una cortina de un idioma inventado; otro aspecto de mi cobardía. El nadsat, una versión rusificada del inglés, fue concebido para amortiguar la cruda respuesta que se espera de la pornografía. Convierte el libro en una aventura lingüística. La gente prefiere la película porque el lenguaje los asusta, y con razón.
- Por definición el ser humano está dotado de libre albedrío, y puede elegir entre el bien y el mal. Si sólo puede actuar bien o sólo puede actuar mal, no será más que una naranja mecánica, lo que quiere decir que en apariencia será un hermoso organismo con color y zumo, pero de hecho no será más que un juguete mecánico al que Dios o el Diablo (o el Todopoderoso Estado ya que está sustituyéndolos a los 2) le darán cuerda. Es tan inhumano ser totalmente bueno como totalmente malvado. Lo importante es la elección moral. La maldad tiene que existir junto a la bondad para que pueda darse esa elección moral. La vida se sostiene gracias a la enconada oposición de entidades morales. De eso hablan los noticiarios televisivos. Desgraciadamente hay en nosotros tanto pecado original que el mal nos parece atractivo. Destruir es más fácil y mucho más espectacular que crear. Nos gusta morirnos de miedo ante visiones de destrucción cósmica. Sentarse en una habitación oscura y componer la Missa Solemnis o la Anatomía de la melancolía no da pie a titulares ni flashes informativos. Desgraciadamente mi pequeño libelo atrajo a muchos porque despedía las miasmas del pecado original como un cartón de huevos podridos.
- ¿Qué ocurría en el vigésimo primer capítulo? (publicado en la versión completa de La naranja mecánica, pero no en la versión estadounidense, que es la que siguió Staley Kubrick en su polémica película). En resumen, mi joven criminal protagonista crece unos años. La violencia acaba por aburrirlo y reconoce que es mejor emplear la energía humana en la creación que en la destrucción. La violencia sin sentido es una prerrogativa de la juventud; rebosa enregía, pero le falta talento constructivo. Su dinamismo se ve forzado a manifestarse destrozando cabinas telefónicas, descarrilando trenes, robando coches y luego estrellándolos y, por supuesto, en la mucho más satisfactoria actividad de destruir seres humanos"
Anthony Burguess, "La naranja mecánica exprimida de nuevo, noviembre de 1986.
Los motivos a los que aluden los asesinos en serie son:
Visionarios: los actos responden a voces provenientes de su mente y se instruye por estas voces para realizar el acto del asesinato.
Misioneros: ellos piensan que es su responsabilidad matar para librar a la sociedad de elementos no deseados.
Hedonistas: matan porque el asesinato les causa placer.
Lujuriosos: asesinan para su satisfacción sexual con actos que son normalmente sádicos.
Emocionales: matan por el deseo de vivir una emoción o experiencia intensa.
Lucrativos: Asesinan para una ganancia personal. El asesino premedita el acto para requerir recompensa económica o beneficios materiales.
Buscadores de poder: Las muertes sirven para el deseo de tener el control sobre la vida y muerte de otros.
Los más sangrientos.
Enlace: El mundo de Alex, información sobre nuevas modas y películas del género.