Esta aventura escrita debería haberse titulao
falacias en los anzuelos, demasiao culterano, vale y un inicio demasiao prometedor como pa volverse atrás pero quién sabe. Las
falacias son los engaños, fraudes o mentiras con los que se intenta dañar a alguien pues mediante la estupidez infinita causamos daños indiscriminaos, nadie está a salvo y por tanto las
falacias son estupideces refinadas que gozan de cierto direccionamiento intencionao. Los
anzuelos propiamente dichos son arpones o ganchos pequeños, por lo común de hierro u otro metal resistente que, pendientes de sedales o alambres y habiendo puesto en ellos algún cebo sirven pa pescar. Considerando que
anzuelo se emplea como metáfora del engaño de grandes proporciones, las
falacias hacen las veces de cebo. Por lo que me afecta hace meses me ponen a 100, como las
antenas de telefonía móvil al exministro del ramo que quería disfrazarlas de palmeras en las azoteas los llamaos índices de lectura, de educación, de cultura en sentido ámplio pues cultura es el conjunto de conocimientos y experiencias transmitidos de generación en generación que nos emancipan desde la prehistoria.
Lactarius deliciosus, níscalos | Agaricus campester, champiñón de 818 gramos
Sin microscopios, sin asociaciones, sin jornadas micológicas ¿cómo sabían en los pueblos qué
setas se podían comer y cuales no? Muy fácil pues aunque los seteros guardamos secreto de los rodales en los que pescamos nos vanagloriamos de nuestras capturas como to quisque y así cuando pasaba algo, aunque en los pueblos nunca pasa na to se sabía y como las
setas son siempre las mismas según la estación mejor enseñarlas a los más viejos del lugar antes de zampárselas, método infalible como se ve. Los afamaos níscalos,
Lactarius deliciosus y los habituales champiñones,
Agaricus campester se pueden ver en primavera y en
otoño pero sólo se recomienda consumirlos en
otoño porque sus parecidos tóxicos son únicamente primaverales y si al menos se comen en
otoño es porque los parecidos primaverales como
Lactarius chrysorrheus y
Agaricus xanthodermus como mucho provocan fuertes diarreas y por tanto los afectaos pueden contribuir al acervo popular después de recuperarse que si no nunca.

Se cuenten como se quiera los índices de lectura, de educación y los demás indicativos culturales en sentido ámplio del 2008 son inferiores a los del 2009 y superiores a los del 2007, estos a su vez superiores a los del 2006 y anteriores. No es una visión optimisma, o sea, en 2008 no se escribe mejor que en 2007 ni peor tampoco, se publica más de lo mismo, es cosa de la contabilidad no de la calidad pero esa es la
falacia, que se mezclan sin rubor los indicativos culturales con los económicos, lo que no significa que se lea menos pero mejor sino que cada 1 lee lo que quiere y no lo que llena los bolsillos de los que cocinan los índices. En la 1ª clase de contabilidad pues la
economía parece otra cosa, se tiene que hablar |
talk si no se da por consabido de un conteo administrativo, donde se ponen en una columna los ingresos reales y en otra los gastos imprescindibles frente a otro conteo especulativo donde se sustituyen los ingresos reales por lo que se aspira ganar con los mismos gastos. Toda
economía especulativa se antoja condenada a estar siempre en crisis por definición y además la inventiva contable conduce inexorablemente a la ruina incluso con resultaos equilibraos, pues siempre parecerá poco cuando se cuente administrativamente. Lo dice el refrán, el
dinero ni se crea ni se destruye, como mucho puede cambiar de bolsillos o todo lo que parece fácil al final no es tan fácil.

Si se define a l@s estúpid@s como l@s que ocasionan pérdidas a l@s demás y a sí mismos sin obtener ninguna ganancia a
cambio, las
falacias están dotadas además de cierta intencionalidad estratégica frente a las estupideces que, en el peor de los casos suelen ser propias de inconsciencia accidental o se le presume. Aplicada la lección de
economía al conteo de visitas a page*web puramente
matemática, 1 visita es 1 visita independientemente que la page*web esté siendo proyectada en la pantalla durante una nutrida clase de
economía o que el amable visitante noctámbulo haya pulsao 1 enlace inesperao distraidamente, siempre lo cuenta 1 robot y si la page*web contiene anuncios relacionaos con el contenido los mismos datos
matemáticos los reciben el editor y los anunciantes a diferencia de los cuentos de los medios de
comunicación tradicionales que multiplican los datos como si su cosa hipnotizara por igual a los parroquianos de las
bar y a las familias enteras y no contentos presentan una tarta en la que dividen el
número inflao resultante en quesos, queso no hay quién se lo coma pues el público empadronao en los ayuntamientos parece que no tiene otra misión en su existencia que ser repartido en quesitos sin comerlo ni aspirarlo. En este panorama saturao de ofertas imposibles de rechazar a l@s editores de page*web nos sobrecogieron los anuncios de sendos agujeros negros de visitantes, 1 de los
agoreros del
cambio climático cuya web iba a tener más visitas que internautas hay en el mundo y otro de los
predicadores religiosos que iban a hacer un corral digo un canal de temática propia que iba a destronar al mismísimo
YouTube, noticias aparecidas en la prensa gratuita que les es adicta pero anuncios al fin y al cabo. Pos de la misa ni la mitad: los
agoreros religiosos se descolgaron durante las últimas vacaciones primaverales exigiendo otro
boicot a Internet que se espera hagan extensivo en las vacaciones de verano e invierno y en
otoño no porque no hay, pero del canal de
vídeos religiosos nunca más se supo y los del
cambio climático ahora anuncian una multimillonaria inversión publicitaria con la que se proponen doblegar las opiniones de los editores de page*web más escépticos como desde hace tiempo doblegan las de l@s
predicadores con plaza en los medios de
comunicación convencionales. Ya se ve lo sano que es no creerse na hasta que se demuestra pero dejando de lao a los
predicadores religiosos, ya que nos ahorran la molestia con su
boicot en los del clima son preocupantes sus contrarréplicas según las cuales los escépticos que no les hacemos
voluntario servil a sus ocurrencias de señoritos que disparan desde sus atalayas electrificadas es porque estamos subvencionaos generosamente por las empresas energéticas, verdaderos demonios de sus discursos, con lo que de paso se ahorran replicar nuestros argumentos independientes pero lo peor con to es que parece que se han creído sus propias
falacias tanto como es creible su anuncio de inversión publicitaria.