Andres Serrano | EL DIT DE LA NAFRA | TeclaSala | L´Hospitalet
- Nuestras mismas ideas nos parecen hostiles en bocas ajenas, Antonio
Machado y además que cualquier caminito nos lleva por derecho al
olvido, pero casi todos los fabricantes de hardware y software informático, en especial los de pago, se empecinan en hacernos pasar por el aro de lo que ellos mismos desprecian y a ser posible pagando, hasta a los que customizamos, adaptamos lo que nos valga de lo que van desechando, aunque solo sea pa lo nuestro, pero a base librarnos del tedio de lesiones, fichajes y cocineros, aunque sea montaos sobre finos tacones, lo que sería digno ver en los cursillos universitarios que imparten. ¿Van a intentar vendernos otro nuevo dispositivo móvil pa ver más
Tv? ¿Se va a seguir pagando por ver
otra vez a
Bisbal pegando saltos? Eso se creen o quieren que se crea, como si las cosas que se aprenden trabajando o en los estudios forzaos luego se olvidaran hasta el punto volver a caer siempre en las mismas trampas. Las base datos relacionales son anteriores a
Internet y puede que incluso sean su fundamento. Cualquiera que haya trabajao en las más sofisticadas que se conocen, siempre lo son en las empresas principales casi por necesidad, pues de otra forma no lo serían, volvemos a lo mismo: el procedimiento consiste en cruzar los datos. Los navegadares realmente se petan con las incongruencias y contradicciones que observan a su paso o en su trasiego, entre otras la acumulación puntual de tráfico y los twitteros que ven la pantallita blanca de aviso que anuncia penalización, falta, PENALTY deberían saber que solo afecta a su punto de cruce de datos, que es la IP o URL desde la que se conectan en el momento previo al que probablemente van a ser expulsaos si siguen haciéndolo tan mal. Pero sin mayor problema: dependiendo de cómo sea la cosa apenas se trata de reiniciar el navegador, el propio equipo o el enchufe y vuelta a empezar. En los 1º momentos de
Internet, y durante lustros, es
posible que todavía ser @
internautas obligaba a ser
programadores. Lo exigía el propio
medio de
medios, compendio y desarrollo máximo de los conocidos hasta el punto que algunos todavía encontramos gusto en la reinstalación de softwara y hardware, aunque en su mayor parte ha ido enfocao a que prácticamente lo pueda hacer cualquiera del modo más fácil que se haya encontrao. La paradoja más deslumbrante es que los
programas mejoran con el uso, pues son conexiones parecidas a las neuronales que se establecen entre los dispositivos que se reconocen de 1 vez pa otra de modo invisible, asentándose poco a poco. Cuando esos recursos se gastan en mostrar contínuas insidias y tediosas molestias parecidas al Clippo, la cosa más odiada de
Internet, tamto
peor pa las empresas que a eso se dedican con cinismo, las mismas que llaman
ley de protección de datos a traficarlos y aún pretenden cobrar por administrar lo que ni siquiera es suyo.
Me enfrenté a mi primera siesta profunda sobre los
encapuchaos coincidiendo el fin del siglo pasao con el de la marcha zapatista sobre Ciudad de México y el discurso de los líderes indigenistas en el Parlamento del gran país por tantas razones, lástima la mala prensa que sufre a mañas de los que solo intentan tapar sus propias miserias. Muchas veces he deseao que hubiera al menos 1 gran país de potente economía y sociedad pujante en
lengua castellana y puede ser México en compañía, enfrentado, en competencia o como quieran, siempre que sea entre ellos, a su vecino del N. Hubiera sido acertao por parte del resto ayudar a México sin despertar recelos en los mexicanos, explicando que ayudándolos y no tanto pidiendo ayuda pa ellos, como se hace, nos queremos ayudar a nosotros mismos. 1 México grande con su gran población sería decisivo pa la
lengua castellana y pa
Internet en español, igual pa la cultura de los países que hablamos la
lengua común, otros se han volcao precísamente en sus fronteras y más todavía en la más dura. Desde México me chatearon a deshoras un chistecillo vengativo sobre españoles, en concreto sobre 2 que se juntaron en 1 punto acordao y no se reconocieron porque 1 iba a otro
Carnaval dizfrazao.
- ¿No reconocez mi dizfraz?
- Poz no caigo no.
- Fíjate bien en mi antifaz, en mi traje negro y mi zombrero, en mi capa y en mi ezpada.
- Si no me daz máz piztaz. El dizfrazao no tuvo más remedio que abrirse la capa, desabotonarse la camisa dejando ver una enorme Z tatuada en su pechera.
- ¿Y ahora caes?
- Ya lo ze, vas dizfrazao de Zuperman. Me enroco en mi
telaraña pa decir que en otro momento fue criticado por los de siempre que 1 Parlamento admitiera gente
encapuchá en su tribuna y también que a los que se mostraron
encapuchaos en la tribuna y antes en el sendero les mereciera la pena la efectividad de un discurso de semejante guisa. Igual piensan los criminalizadores que los juicios públicos de
encapuchaos ni son
juicios ni son públicos pues 1 Parlamento, incluso 1 tan querido como el del pueblo mexicano con
encapuchaos deja de ser un Parlamento y una sala de juicios con
encapuchaos parece un patio de colegio en plena fiesta escolar. Excepciones razonables: celebraciones de Semana Santa y verdugos en ejecuciones de penas de muerte. En mi lejanísima adolescencia jugaba al basket en una selección local y a falta de que nos ficharan pa los grandes conjuntos la localidad que nos había seleccionao sin pesarnos por la báscula nos regalaba concentraciones souvenirs que recuerdo en Marbella y en Cuenca entre otras, mas la típica de Cuenca en Semana Santa que también creo recordar la sobreviví otra vez concentrado como estudiante. Ya gastábamos chándal y equipación uniformada y tan guapos que íbamos con nuestro chándal blanca la chaqueta y azul marino el pantalón con 3 vistosas rayas verticales azul marino o blancas, es decir, al contrario del
color principal, en las costuras, sí, Adidas, como las camisetas de hombreras sin mangas, entre los nazarenos
encapuchaos que se desplazaban entre las diferentes procesiones.
- ¡Qué sitio Cuenca! En
Leganés ves a 1 en chándal, bueno a 1 sólo en chándal es difícil, pero vale y aotro de nazareno y la gente se pasma mirando al nazareno pero en Cuenca no nos quitaban
ojo a los de los chándal, y es que en Cuenca en Semana Santa se ven más nazarenos que por
YouTube, por tanto nazarenos en Semana Santa valen como animales de compañía, o sea, que si ligan así y los de
Leganés podemos ir en chándal de etiqueta gran selección y no nos comemos 1 rosco, otra vez será. Aunque al reo de pena de muerte se les ofrece una capucha que unos aceptan y otros no, tradición macabra en la que afortunadamente no estoy na puesto, lo normal es que el brazo o brazos ejecutores vayan también
encapuchaos con lo que precisamente se llama verdugos, especialmente si van a ser grabados en imágenes, el público o los testigos del deceso, que en ocasiones pueden ser familiares directos, amigos y también sus víctimas no suelen ir
encapuchaos.
Si hablo de pena de muerte tengo que hablar de
A sangre fría,
In Cool Blood Truman Capote 1965, la primera y la mejor novela reportaje de la historia, es decir, técnicas narrativas aplicadas a sucesos reales muy criticadas en su momento por los que luego le sacaron el mayor partido comercial al invento, que de Capote, el inventor sólo hemos conocido la también maravillosa recopilación de relatos y entrevistas
Música pa camaleones sólo equiparable a
¿Qué hago yo aquí? de Bruce Chatwin, que los ignorantes creen que me quitan otra idea que ni siquiera es mía. Sobre finales
Déjà-Vu en penas de muerte también debo reseñar el final conocido de las películas sobre Jesús de Nazaret, que luego dicen también que destripo los finales, por decir cosas obvias subsanables mediante elipsis que no quede. Leí las noticias sobre la marcha zapatista como quien ve otra película sobre la vida de Jesús de Nazaret en otra Semana Santa.
- ¿Cómo acaba? preguntan en la dura vuelta al trabajo los que se han dormido a medias, quiero decir que en la marcha de los zapatistas, en la Semana Santa de Cuenca y en las ejecuciones de penas capitales que echan por la tele, que los niños deben fripar en
colores algunas navidades entre Papá Noel, los Reyes Magos y la ejecución de algún tirano, me da igual, me dejan indiferentes, no me dan miedo como a nuestro entrenador de basket que luego triunfó como concejal de urbanismo, pero no, los
encapuchaos son una vergüenza pal que consiente escuchar a alguien
encapuchao, otra cosa es que te esté golpeando con una cachiporra pero sobre todo pa el propio
encapuchao. Nadie, excepto Cristina Almeida supongo echará de menos a Sadam Hussein, ni de sus minorías sometidas ni de los países vecinos, pero los que hicieron un papelón fueron los verdugos
encapuchaos. Qué cobardes con argumentos tan pobres los que lo consienten, qué vergüenza lo que tapan si lo que enseñan es su propia condena, tienen infinitamente menos autoridad que los muertos incluso después de ser ajusticiaos,
encapuchaos la pierden si alguna vez tuvieron alguna. Sin caretas y si capuchas se habla mucho mejor, son las palabras que valen, las de los
encapuchaos menos que na. Ellos mismos se derrotan si la ejecución de cualquier pena de muerte no es ya de por sí una gran derrota.
Las 2 Fridas de Kahlo
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