Life víctima de su éxito
El magazin
Life fundao el 23 de noviembre de 1936 murió por primera vez el 28 de diciembre de 1978 a la edad de 36 años. Su primer cierre se lo debió a su éxito pues en 1972 llegó a vender 8.000.000 ejemplares en varias lenguas que alcanzaban l@s 40.000.000 lectores, lo que encarecía sus anuncios, tampoco rentables por la gran aunque dispersa difusión que alcanzaba cada número.
Life contaba historias a base de imágenes aprovechando los progresos de la
fotografía con la aparición de las
cámaras ligeras y la aplicación y uso de negativos y películas cinematográficas, de la renovación también de las técnicas de impresión con la novedad del
color y sobre to con la educación de la mirada del público con los
ojos hipnotizados por el cine, la televisión y un no se sabe si financiador, cliente privilegiado o las 2 cosas: la publicidad que desde el siglo pasao convirtió los magazin ilustraos en lugares pal intercambio de conocimientos, motor de difusión de los
descubrimientos &
inventos con el resultao que algunos editores como l@s de
Life hasta obtenían ingresos. Del fenómeno dijo Gísèlê
Freund que contribuyó como nadie & como na al decisivo paso de sociedad eminentemente agraria a sociedad industrial de los Estados Unidos de América en el periodo de entreguerras del siglo XX a base de poner en
cont@ct visual & práctico a los diferentes sectores productivos del extenso país. Los peligros también eran imprevisibles y en Internet también se sabe qué es morir de éxito, páginas tan visitadas que no son capaces de soportar el coste del tráfico de datos ni técnica ni económicamente. Aunque se puede pensar que
Life murió por primera vez a manos de las teles, pues convivió sólo en Estados Unidos con 800 cadenas, su primera caída se debió a la poca rentabilidad publicitaria que proporcionaba, demasiado caro para anunciantes pequeños, relegados a posiciones secundarias, demasiado exquisito y detallista en el manejo de la información para las grandes marcas que a pesar de todo echaron sus propias cuentas, es decir, el éxito y primera muerte de
Life no necesariamente llevó aparejada la desaparición de los magazin, un soporte para entrevistas, reportajes -extraña derivación de la palabra english report equivalente a la française dossier y a la castellana informe- y columnas de opinión ilustradas con imágenes en
color de caras, paisajes y naturalezas muertas o bodegones tan reconocibles que aunque sea un género o géneros recientes se nos aparecen tan eternos como variados. Los editores de
Life trataron de refugiarse en magazin locales, temáticos y especializados en los que el precio de la independencia y solvencia de contenidos no estaba compensado por la publicidad con el resultado que pagaban un poco más los lectores a los que trataban de fidelizar mediante suscripciones. Las grandes marcas abrieron su propio sendero magazineril y nació la prensa gratis financiada con publicidad otra vez, pero con el resultado de medios de comunicación elaborados de refritos, el celebrado cementerio visual incluso contra vivos a los que se da por muertos si no es que se los mata del susto y vivillos que viven opíparamente tramando escándalos a otras & otros en base a delitos que no son delitos,
fiscales que no son
fiscales, abogados que no ejercen de abogados, declaraciones que no son declaraciones, interminables reportajes de lugares en los que las tradiciones conviven con las moderneces, informaciones en fin que no es información.
Life ha renacido recientemente como la metamorfosis de una butterfly
mariposa papilio papillon.
Bibliografía: Gisèle
Freund,
La fotografía como documento social (
Photographie et Societé, 1974), Gustavo
Gili ed., 1986.
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