En acertadas
palabras de Carlos
Villasante el mecanismo pa registrar la imagen lo es a imitación afortunada del
ojo. Cuando los informáticos hablan de inteligencia y artificial o
lenguajes y
programación es como si quisieran decir algo parecido a la compleja relación de la imagen con el
ojo y el
cerebro, decididamente 1 con 2 terminales, igual que pasa con lo púramente auditivo, nuestro particular stereo que cuando se van ordenanando o reuniendo de manera casi instantánea los sonidos (en el
lenguaje entendido como facultad del habla, lo que nos distingue en la naturaleza, si es que nos distingue algo, se llama imagen acústica a la reconstrucción mental de los sonidos) se hace siguiendo 1 guión que sólo se podría volver a recomponer escribiéndolo o contándolo, incluso aunque se filme, tiene que haber siempre algo parecido a 1
proceso. 1
recuerdo es 1 patrón de conexiones entre neuronas almacenao en el
cerebro, entre 1.300 y 1.400 gramos de materia replegada en el que residen unas 100.000.000.000 neuronas, ca 1 de las cuales puede establecer entre 5.000 y 10.000 conexiones con las otras, algo parecido a los enlaces de
Internet, lo que se demuestra porque
memorizamos antes
palabras parecidas a las que conocemos e incluso a la noción de
System, con la diferencia que ca sensación que recordamos, ca idea que concebimos altera las conexiones en las redes de la
memoria, nuestro oráculo particular. Se acaba de
descubrir otro mecanismo pa rellenar espacios huecos en los
recuerdos que en ocasiones nos puede llevar a creer falsedades, incluso contra nosotros mismos, pero algo como
memoria y colectiva es rigurosamente im
posible ni por mucho empeño que pongan sus
beneficiarios del engendro y no sólo porque ca
cerebro y sus productos que llamamos pensamientos se definan precísamente por su impenetrabilidad más o menos refinada según el carácter de ca usuario. Querer obligar a comulgar con algo parecido, como cuando parece que llaman a filas en su
bando es vano empeño, pues la sustancia de ca elemento
cambia constantemente, incluso cuando dormimos, y apenas se capta un ínfimo
porcentaje de lo vivido a través de los sentidos, menos incluso que las
cámaras registradoras, como se demuestra que hay que pasar y repasar varias veces la misma imagen previamente grabada y en lo posible, contrastar la información y tratar de medir su impacto (por
ejemplo la repetición machacona de los spot publicitarios), cuando se intenta de mostrar o imponer algo de aquella manera.
- Las enemistades ocultas y silenciosas son peores que las abiertas y declaradas,
Cicerón. Entre las más curiosas manifestaciones de la
memoria están los respingos que nos propinan lo que nos evoca muestras de la siempre inevitable estupidez propia, testigos mudos de nuestras meteduras de pata que a lo mejor ni nos
recuerdan y menos algo que ni siquiera les pasó a ellos o pagaron sus efectos; lo que nos molesta tan hondo puede estar perfectamente empaquetao entre el 90 % de lo que pasó desapercibido cuando ocurrió, por lo que no deja de sorprender la inquina íntima que nos despierta la sola presencia de quien nos lo evoca, como si nos obligaran u obligásemos a los otros a tratar de dar sentido al impulso lúgubre que nos abocó al absurdo, incluso en su función de testigos accidentales. No solo no puede ser nunca colectiva la
memoria sino que además suele ser asimétrica caso de tener alguna relación entre las diferentes unidades, provoca reacciones difícilmente medibles. Aunque como
signos meramente imitativos la imagen está desprestigiada frente a la sofisticación de los
signos simbólicos como los
lingüísticos hay algo parecido a una graduación según la imagen que se trate y pasa lo mismo con los
recuerdos, no importa que sean tragedias, agravios, afrentas
humillaciones y expulsiones, que muchas veces nos gustaría olvidar con la misma facilidad que olvidamos nombres, horas, lugares y citas que luego resultan ser cruciales en nuestros destinos. Según Michael
Anderson, investigador de la
memoria en la Universidad de Oregón, pasamos más de 1 mes al año tratando de compensar los problemas causados por los olvidos, a veces años enteros. Se sabe que las neuronas se comunican entre ellas a través de los llamaos axones, fibras nerviosas que conectan ca neurona con el resto del
System entero, otra vez elementos y
reglas de relación aún por descubrir, pero no controlamos cómo se desempolvan los patrones de conexiones entre neuronas que son los
recuerdos, algo decidídamente inmotivado, otra vez fuera de control y menos aún si se mira 1 colectivo incluso con
reglas de afinidad interna fírmemente establecidas. La justificación del
System nervioso entero, desde los órganos sensoriales que recogen información hasta el cogollo de neuronas que las interpreta es desarrollar la sensación de lo que está pasando en el presente, también llamao hacerse una composición de lugar, y de lo que puede suceder en el
futuro pa reaccionar de manera apropiada. En
palabras de John
Holland, ingeniero de la Universidad de Michigan que desarrolló los llamaos algoritmos genéticos:
- La esencia de la ventaja competitiva, tanto en el
juego como en el trabajo o las relaciones personales se basa en el
descubrimiento y ejecución de
jugadas en el escenario simulao del
cerebro, lo mismo que recomendaban los
psiquiatras a los
jugadores a su cargo ante los choques deportivos, es decir, tratar de anticiparlos como 1 película en sus respectivos
cerebros en vez de buscar paños pa justificar la derrota, también previsible. El ingenio hecho a medias de inteligencia o acto de entender y sensibilidad o acto de sentir es la facultad que
descubre relaciones
secretas entre objetos y ideas, y acierta en la forma de expresarlo cuando se precisa. El ingenio, que se manifiesta eminentemente en
palabras, su forma más elevada pero no única,
descubre pero sobre to combina y al final
revela.
- Las
palabras son el esqueleto de las cosas, por eso duran más, greguería de Ramón
Gómez de la Serna.
Bandolero por
ejemplo viene del
bando o
banda que se colgaba en los senderos y lugares concurridos con los retrato robot, por entonces legales, de los más buscaos y la recompensa ofrecida. Oraciones,
palabras y sílabas son los elementos de la
lengua más difíciles de definir con sílabas que componen
palabras y
palabras que componen oraciones con sentido, que es donde está el quid de la definición. Supongo que pasará algo parecido con las ideas en la filosofía pero en principio y en general no se trataría de tener muchas sino la buena cuando toca. Las ideas son
palabras,
pensamos con el
lenguaje, nuestra facultad distintiva, la que nos emancipa de los otros animales, si es que hay algo capaz de emanciparnos. Nuestros
cerebros son por tanto bolas mágicas de predicción y pa funcionar necesitan tener ordenao el caos de los
recuerdos, como 1
jerarquía que se parece a la graduación de las imágenes como
signos, pero siempre según la imagen, que puede valer desde más de 1.000
palabras a ninguna.
Bibliografía: Joshua
Foer, "La
memoria, por qué recordamos, por qué olvidamos",
National Geographic, octubre 2008.
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