Mientras por competir con tu cabello

Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;
Mientras a cada labio, por cogello,
Siguen más ojos que al clavel temprano,
Y mientras triunfa con desdén lozano
Del luciente cristal tu gentil cuello,
Goza cuello, cabello, labio y frente,
Antes que lo que fue en tu edad dorada
Oro, lilio, clavel, cristal luciente,
No sólo en plata o vïola troncada
Se vuelva, más tú y ello juntamente
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en na.

Góngora

Alhambra de Granada, 22 de octubre de 1992

Sonetos

La mocedad del año, la ambiciosa
vergüenza del jardín, el encarnado
oloroso rubí, Tiro abreviado,
también del año presunción hermosa;
la ostentación lozana de la rosa,
deidad del campo, estrella del cercado
el almendro, en su propia flor nevado,
que anticiparse a los calores osa,
reprehensiones son, ¡oh Flora!, mudas
de la hermosura y la soberbia humana,
que a las leyes de flor está sujeta.
Tu edad se pasará mientras lo dudas;
de ayer te habrás de arrepentir mañana,
y tarde y con dolor serás discreta.

Quevedo

Mirada poética

Nadie ha inventao la mirada poética, la que se posa sobre las personas y las cosas y evoca pequeños sucesos que aunque están atados a su espacio y su tiempo permanecen en la memoria, bien porque ya estaban -una luz, una mirada, una sombra, un vacío, un reflejo, una coincidencia, un encuentro- o porque se incorporan nuevos. Las imágenes también son experiencia, información, enseñanza pa la vida, pa vivir. Podemos ir a los sitios que ya hemos visto en imágenes y pasear nuestra propia mirada y no se contradice con las demás, al contrario, todas las miradas pueden ayudar a nuestros ojos a ver. Algunos encarcelan la poesía entre los barrotes de otro libro pequeño y normalmente breve sin darse cuenta que son muchas las formas en las que el sentimiento poético puede manifestarse. La Alhambra de Granada es una de ellas: las paredes interiores de los palacios y las torres están decoraos con poemas epigráficos en caracteres árabes de al menos 3 poetas. Estos poemas se iluminan cuando la luz del Sol atraviesa las ventanas y los arcos. De la misma manera, algunas imágenes afortunadas (igual que algunas melodías pop y rock, igual que algunos dibujos iluminados con colores) se quedan grabadas en el cerebro y se iluminan cuando otras imágenes parecidas o sucesos reales semejantes pasan ante esa ventana del cerebro que son los ojos. Arthur C. Clarke, El mundo es 1, 1996.
CERRILLO, C.P. (1998): Introducción a los estudios literarios. Métrica, Estilística y Metodología del Comentario de Textos Literarios. Cuenca, El Mirador. 2ª edición.
DÍEZ BORQUE, J.M. (1980): Comentario de textos literarios. Método y práctica. Madrid, Playor. 4ª edición.
Quevedo , F. de (1974): Obras completas, tomo I. Madrid, Aguilar. Pág. 154. 6ª edición.
Francisco de Quevedo, Poemas escogidos, edición de José Manuel Blecua, ed. Castalia, 1973.
TAMAYO, J.A. (1945): "El texto de los Sueños de Quevedo ", en Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo, XXI.
Javier Cuchí, Ellos en El Incordio.
Nigel Morris & Robert Verkaik, Reino Unido: ministros abandonan SITEL, traducido de The Independent, 13/11/2009.
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Marvin Harris, Toras, cerdos, guerras & brujas: enigmas de la cultura, Alianza ed. en varias ediciones desde 1980, título original: Cows, pigs, wars & witches: Riddles of culture, 1.974.
Juan Antonio Llorente, Historia crítica de la #inquisition española, siglo XVIII.
La rebelión de las masas Ortega 1929.