Hacia 1987, hace tanto tiempo 1 fotógrafo fue reducido como voluntario para localizar exteriores del rodaje de una película de época medieval. El fotógrafo a su vez reclutó otro voluntario conductor mejor con coche pues los de la película sólo tenía fotocopia del resguardo de haber pedido la subvención que si se hubieran dedicao a los toros habrían tenío que volver varias veces, como Antoñete. En estas ya estaban al borde de una carretera del wallpaper castellano por excelencia: dehesa de Querqus ilex, encinas o bosque aclarao en el que pasta el ganao y al fondo el castillo en ruinas. Un poco más adelante, en el borde de un camino colgao de una carretera 1 labriego trabajaba 1 huerto con 1 azada o zoleta.
- Oiga buen hombre, ¿cómo se llega a aquel castillo en coche? El labriego levantó la cabeza, luego la gorra y se arrascó el sudor de la calva que cayó huyendo despavorido sobre los surcos resecos de la huerta hasta que acabó dictando con parsimonia el título. En 1568 Danielle Barbaro utilizó por primera vez en la historia una lente biconvexa, curvada por los 2 lados, como la de una lupa, en el diafragma de 1 cámara negra. La visión de las escenas observadas por este procedimiento es más clara y nítida que las que se observan con un orificio simple porque la lente biconvexa agrupa los rayos de luz de la escena observada en el centro del eje óptico del plano focal en el que se instala la película. La lente biconvexa, al principio simple y actualmente compuesta de varias lentes, hasta 16 distribuidas en varios grupos que forman un sólo bloque que se mueve en conjunto, mejora considerablemente aspectos como la luminosidad y la nitidez de las fotografías incrementando el realismo y la representación analógica, parecida a como las vemos a simple vista, de las escenas que fotografiamos. El diseño de la lente o grupo de lentes de de los objetivos es otro de los aspectos más secreto para los fabricantes. Las lentes pueden ser de cristal o de plástico y hay objetivos especiales como los denominados asféricos en los que cada elemento que compone la lente fue tallado según la forma especificada por su diseñador y permiten instalar aberturas de diafragma extremas. Cuando no se especifica si un objetivo es asférico, lo que es independiente de su tamaño aparente, los vidrios han sido tallados y pulidos mediante el tradicional movimiento de rotación esférico. En estos momentos se vislumbra la aparición de vidrios de índice de refracción progresivo, más alto por el centro que por los bordes, lo que combinado con el tallado asférico de cada uno de los componentes puede dar lugar a lentes que ofrezcan más calidad, pero con menos elementos y más ligeras y pequeñas. Para adaptar filtros, otras lentes además de las del objetivo de la cámara negra y lupas hay abrazaderas que se fijan con 1 tornillo en la embocadura pero más efectiva 1 rosca hacia dentro de la esfera y menos frecuente por fuera. Una lista completa de cámaras réflex analógicas, digitales & vídeo se puede consultar antes de comprar en Parsons' Minerals And Fossils referida a las compatibles con Raynox, de los más versátiles y eficaces fabricantes para adaptadores externos. Para digiscoping, con telescopios William Optics DCL 4337 1.25" es el ocular más conocido para los de tipo terrestre. Se puede acoplar a monturas para ocular astronómico 1.25" como los Zeiss 65 mm. y 85 mm. Otro ocular ideal para digiscoping es el William Optics DCL 52 mm. 2 " para telescopios con montura 2". El diámetro de la rosca para monturas del objetivo de la cámara digital Sony DSC V1 es de 45,5 mm., el adaptador para montar filtros y objetivos puede ser cualquiera parecido al RT5245VT (de 45,5 mm. a 52 mm.) $ de Raynox al que se le puede aplicar un anillo Raynox 3752 (de 52 mm. a 37 mm.), adaptador con rosca macho que se puede encontrar en Parsons' Minerals And Fossils, también para otras cámaras digitales.
Si desmontamos el objetivo de la cámara porque queremos hacer una fotografía usando como diafragma el orificio de una moneda de 25 pesetas, que mide 4 milímetros, deberemos saber que el diafragma es directamente proporcional a la distancia focal, es decir 43,266615 milímetros, e inversamente proporcional al diámetro del orificio de la moneda, es decir, 4 milímetros, cuyo resultado es un diafragma 10,816653, aproximado al 1:11 que aparece en la escala de diafragma de las cámaras. Si la distancia focal entre el plano focal en el que instalamos el material sensible y el diafragma u orificio por el que penetra la luz en la cámara oscura es menor (angular) o mayor (tele) deberemos efectuar la operación matemática correspondiente para obtener el valor exacto de un diafragma tan casual como el que encontramos en una moneda de 25 pesetas, unas operaciones matemáticas, es decir, predicciones exactas cuantificables, que las cámaras fotográficas convencionales, hasta las más sencillas, dan resueltas.
Hay que advertir que la imagen obtenida por este procedimiento dista mucho de ser una imagen aceptable desde la perspectiva de los que han usado alguna vez una cámara cualquiera, especialmente porque las lentes de los objetivos cumplen una función determinante en la toma de imágenes, pero este procedimiento de observación del mundo visible operando desde dentro de una cámara oscura fue determinante para muchos de los descubrimientos que hicieron los artistas del Renacimiento sobre la representación gráfica de la realidad.
Un error habitual entre los fotógrafos principiantes es colocar a los modelos bajo un edificio, monumento o paisaje de grandes dimensiones. El edificio se reproduce perfectamente en la imagen mientras que los modelos parecen hormigas. El misterio de la "distancia aparente" de lo que vemos ha ocupado a los sabios de todos los tiempos y culturas, especialmente la denominada "ilusión de la Luna", que en todas las épocas, en todas las zonas del planeta y a todas las personas que hemos vivido en él nos ha parecido más grande cuando la vemos en el horizonte que en el cielo (una advertencia: si se hace a simple vista, puede haber algún bromista entre los presentes, por lo que antes de ir corriendo al oculista, debe contrastar sus visiones con las de otras personas). Los científicos Lloyd y James Kaufman, de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, demostraron a finales de 1999 que el cerebro humano "interpreta" lo que ve de acuerdo con la información comparativa y con la memoria que actualiza al mismo tiempo que ve. Por eso vemos la Luna más grande cuando está flotando en el horizonte, o vemos más cerca de lo que realmente está un coche lejano o a una persona, a la que incluso podemos reconocer en la lejanía por algunos detalles como por ejemplo los andares, como se llama en Andalucía a la manera de caminar. La "ilusión óptica" desaparece instantáneamente cuando miramos a través de un cilindro hueco, como es el caso de los objetivos de las cámaras fotográficas, que reproducen exactamente la distancia real a la que están los objetos y las personas. Estos contratiempos se les presentan habitualmente a los técnicos de televisión que realizan retransmisiones en escenarios naturales o monumentales con un presentador. El contratiempo de la diferencia de luces entre el presentador y el escenario natural o monumental, que en fotografía se resuelve con un sencillo golpe de flash de relleno, en cine, video y televisión se resuelve con focos que igualan las luces entre el primero y el último plano. El contratiempo de los planos se resuelve con un enfoque hiperfocal: buscan el punto imaginario entre el presentador y el escenario, más cerca del presentador que del escenario, en el que ambos planos y los comprendidos entre ellos se reproducen nítidamente. Las cámaras compactas de usar y tirar y las de las gamas más bajas suelen tener un diafragma fijo de 1:7.5 y están enfocadas al punto hiperfocal, de forma que captan nítidamente todo lo situado entre 3 metros e infinito. En algunos modelos diseñados con ayuda de computadores se ha arqueado el plano focal por el que circula la película fotográfica de forma que capta la proyección de la imagen en forma de lentilla, ganando con este procedimiento una profundidad de campo o de planos enfocados extra de forma que en las fotos aparecen enfocados todos los planos situados entre 1.5 metros e infinito. El enfoque hiperfocal resulta especialmente útil en todas las situaciones en las que el fotógrafo pretende captar una escena previsible, un desfile festivo o una carrera de coches o de ciclistas, por ejemplo. Los buenos fotógrafos además habrán procurado situarse preferentemente cerca de una curva, si es en una pendiente ascendente mejor que si es descendente y rozarán la perfección si en la curva inciden de lleno los rayos solares. Con un diafragma intermedio, un 1:8 ó incluso un 1:5.6 y enfocando entre las 2 cunetas, más cerca de la más cercana que de la más alejada, el fotógrafo podrá disponer de una velocidad de obturación rápida, 1/250 de segundo ó 1/500, suficiente para congelar las escenas más rápidas. Otra precaución adicional que pueden adoptar los fotógrafos, que incluso es aconsejable en todas las situaciones, es colocar la cámara en situación perpendicular respecto del plano o escena que se enfoca. Esto es obvio cuando se trata de la foto escolar que nos hacen de niños, foto en la que no nos disponen en una fila sino en varias perpendiculares respecto del plano focal de la cámara, como nos enteramos de mayores, pero también es recomendable cuando por ejemplo fotografiamos la escena de la caza de un saltamontes a manos de una mantis religiosa: cualquier intento de dar protagonismo a la víctima o al verdugo hubiera arruinado la foto, aún con el diafragma más cerrado. Eso sin contar con que cualquier maniobra extraña hubiera alertado a la víctima y arruinado una foto que quién sabe si alguna vez puede merecer un premio. El autor hace constar que se trataba de animales salvajes en total libertad, que utilizaba un teleobjetivo corto, concretamente un 135 mm. y que al menos uno de los 2 insectos, adivinen cuál, siguió su propia existencia después de ser protagonista de unas fotos por las que difícilmente va a reclamar derechos de imagen, salvo sorpresa enorme, y de comerse al otro.
Las cámaras oscuras reproducen en un plano la imagen obtenida a través de una pequeña abertura o diafragma sensiblemente mejorada mediante una lente biconvexa, curvada en ambas superficies, la interior y la exterior, una lupa compleja que en ocasiones puede estar compuesta por 16 elementos diferentes, pero que se mueve siempre como un bloque compacto que puede tener más o menos recorrido dentro del cilindro metálico en el que va alojada. La profundidad de campo es el efecto más perceptible de los que se producen en las fotos por utilizar una lente curvada para mejorar la imagen, pues ésta se proyecta en forma de lentilla o de lenteja en el plano focal por el que circula la película fotográfica. El plano enfocado es el que se proyecta con más nitidez y dependiendo del diafragma que se utilice, aparecen más o menos planos enfocados por delante y por detrás del plano enfocado: cuanto más abierto está el diafragma, más curvatura de la lente se capta y más desenfocados aparecen los primeros y los últimos planos; cuanto más cerrado, menos curvatura de la lente y por tanto, más planos enfocados o nítidos aparecen en la imagen.
En algunos objetivos aparece inscrita una "escala de profundidad de campo" reproduciendo a ambos lados del punto de enfoque la escala de diafragmas, de forma que los planos comprendidos entre el diafragma elegido a ambos lados del punto de enfoque son los que aparecen nítidos en las fotografías. Algunas cámaras vienen dotadas con un dispositivo de "previsualización de la profundidad de campo" que consiste en cerrar el diafragma al pulsarlo, pues mientras que enfocamos permanece abierto a tope para facilitar la visión de la escena. Aunque la escena se oscurece perceptiblemente, no es fácil ver la profundidad de campo, es decir, los planos enfocados y los desenfocados por este procedimiento. Algunas cámaras automatizadas mediante microcomputadores ejecutan esta función en un programa específico denominado "deep" (profundidad en inglés): pulsando levemente el disparador, el fotógrafo señala el primer y último plano que desea que se reproduzca con nitidez en la fotografía y la cámara enfoca al punto hiperfocal, elige automáticamente el diafragma y en función de éste, la velocidad de obturación.
En todas las situaciones con 2 ó más puntos de interés situados en diferentes planos respecto de la cámara fotográfica, es preferible enfocar a un punto intermedio, más cerca del primer plano que del último. La norma general es enfocar al punto de interés principal de la escena que se fotografía, aunque en las ocasiones en las que se requiera, el fotógrafo también puede captar nítidamente 2 ó más puntos de interés situados en planos diferentes dentro de la misma escena. Se denomina "hiperfocal" a la distancia más corta respecto de la cámara en la que el sujeto o motivo del primer plano se reproduce con nitidez en la imagen cuando también está enfocado el plano situado en el infinito, tanto fotográfico (los planos situados más allá del último punto de enfoque), como espacial, pues se pueden hacer fotos a la Luna, al Sol y a las estrellas. Operando con el anillo de diafragmas y el de enfoque, el fotógrafo puede conseguir la máxima profundidad de campo o de planos nítidos enfocando al "punto hiperfocal", es decir, a un punto imaginario situado entre el primer plano en el que se sitúa el motivo y el último plano, normalmente el infinito, pues las distancias se agrandan a medida que se alejan de la cámara y los planos se alejan entre sí a medida que aumenta la distancia respecto de la cámara. Con un diafragma 1:16 y el enfoque fijado en 5 metros se reproduce nítidamente todo lo situado entre 3 metros e infinito. Con un objetivo gran angular de 28 ó 35 milímetros de distancia focal, si el punto hiperfocal se sitúa en aproximadamente 4.5 metros se puede conseguir una banda de planos nítidos comprendidos entre 3 metros e infinito con un diafragma 2 puntos más abierto, concretamente 1:8. En términos generales, si lo que se pretende es conseguir que salgan nítidos motivos situados en diferentes planos respecto de la cámara, es preferible utilizar un objetivo angular. Con los objetivos de cualquier distancia focal enfocados a un plano cercano, aún con el diafragma cerrado a tope, un 1:16, y apuntando al punto hiperfocal, en el caso de una seta, por ejemplo, al mamelón que con frecuencia se forma en el sombrerillo en el punto de unión con el pie, la profundidad de campo o de planos enfocados es mínima, apenas una banda de nitidez con unos cuantos centímetros. Esto también ocurre en los retratos de primeros planos, en los que es preferible enfocar a los ojos, con lo que pueden quedar desenfocados aún con un diafragma cerrado (1:11 ó 1:16) la punta de la nariz y las orejas, aunque esto último no preocupa demasiado a la mayoría de las personas.