Parque Temático Hiperreal

Internet con dedos de plomo

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José María González Castrillo, conocido como Chumy Chúmez, humorista, nació en San Sebastián el 8 de mayo de 1927 y murió en Madrid el 10 de abril de 2003. Estudió dibujo y pintura y es profesor mercantil. Se trasladó a Madrid para dedicarse a la pintura, pero comenzó a publicar chistes en varios periódicos y se consagró como humorista en las revistas La Codorniz y Triunfo. En los años 60 fundó el semanario de humor Hermano Lobo. Colaboró en guiones de cine -Yo la vi primero, Mi mujer es muy decente dentro de lo que cabe, Mi tío Gustavo- hasta que escribió y realizó los suyos propios con el director de cine Manuel Summers, que también produjo algunos de sus cortometrajes -Andalucía abajo, Los castillos de Castilla, La Costa del Sol- y películas -Dios bendiga cada rincón de esta casa (1977) y Margarita, ¿pero no vas a cambiar? (1978)-. Ha publicado varios libros, entre ellos: El libro de cabecera, Y así para siempre, Yo fui feliz en la guerra, sobre la guerra civil, que Chumy Chúmez vivió de niño ("para mí", declaró en 1996, "todo fue pasar de cantar "La Internacional" a el "Cara el Sol" y confesó estar "harto de que siempre estemos hablando de esa tabarra"), Por fin un hombre honrado, Pase usted sin llamar, prologado por el periodista Cándido, Hacerse un hombre y Moderna cartilla de urbanidad en 1999, último de sus libros publicados, en el que aparecen otra vez sus afamados dibujos a plumilla clásicos junto con un diálogo a ratos deslumbrante sobre el inagotable tema de la convivencia entre los humanos. Colaborador asiduo en periódicos y revistas, en 1985 entró en el equipo de humoristas del "Debate sobre el estado de la nación" del programa de radio "Protagonistas" de Luis del Olmo. En 1993 colaboró en "Este país necesita un repaso", programa semanal de Tele 5 en el que se repasaban en clave de humor las noticias, sucesos y comentarios más llamativos. En 1995 se fue a Radio Nacional para realizar un espacio de humor en Las mañanas de Radio Nacional, donde habla de todos los temas, pero sobre todo de enfermedades propias y ajenas, hasta el punto de haber ganado fama de hipocondriaco o enfermo imaginario, aunque no tan imaginario: en 1986 había sido operado urgentemente de peritonitis y estuvo inactivo durante bastante tiempo. Ha intervenido en innumerables seminarios, cursos y conferencias. En mayo de 1982 participó en la exposición 18 hombres sin piedad, que recogía una muestra de las obras de los más importantes humoristas gráficos españoles. Tiene en sus vitrinas varios premios, entre ellos el concedido por un jurado canadiense entre humoristas de todo el mundo en 1970, el Premio de Humor La Paleta de Aragón en 1977, el Premio Mingote en 1985 y el Premio de Periodismo Francisco Cerecedo, que concede la sección española de la Asociación de Periodistas Europeos en 1991. (Elaborado con informaciones de la agencia EFE).
Pregunta: Para empezar, una pregunta original: ¿por qué se hace llamar Chumy Chúmez?
Chumy Chúmez: Me llamaban de pequeñito Chumy y cuando tuve que dibujar y firmar en La Codorniz, lo cogí. Luego puse lo de Chumy Chúmez porque da más cosa de señor serio.
P: ¿Qué diferencias hay entre el humor de la época de La Codorniz y el de ahora?
R: En los aspectos formales, de mecánica del chiste, es lo mismo, es una agresión contra alguien con tono humorístico. La diferencia es que antes había un montón de temas que eran tabú y ahora hay menos. Antes había prohibiciones políticas y sexuales y ahora se puede hacer chistes de casi todo, y digo casi todo porque hay una especie de tabús intocables, por ejemplo: los pobres, las ONG, que son tan buenas y se reunen para luchar contra el hambre y lo hacen durante una cena, las mujeres, que se defienden a patadas y arañazos, los niños, generalmente de la religión casi nadie hace chistes. Son prohibiciones aceptadas colectivamente pero no impuestas por el poder político. Pero de política y de sexo se puede hacer y decir todo lo que se quiera en publicaciones semanales, no en diarios.

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bandos de Tierno

P: ¿Lo que se llama "políticamente correcto" es una forma de censura?
R: No sé qué quiere decir con eso de "lo políticamente correcto es una forma de censura".
P: Le hago la misma pregunta de otra forma: ¿qué piensa de que los grandes medios de comunicación pertenezcan ahora a los bancos, a las multinacionales y a grandes empresas de diversos sectores y nunca o casi nunca a empresarios de la comunicación, periodistas, escritores, intelectuales e incluso humoristas?
R: Sí se está dando de alguna manera que el medio en el que se expone, si tiene una representación política o ideológica, más que exigir cosas a los humoristas, escogen a los que piensan como ellos. Ahora hay muchos humoristas de periódico que son redactores, es decir, que están en la redacción, pertenecen al equipo. Y luego hay otros que no: yo por ejemplo no voy a ningún periódico ni me dan ninguna idea, lo mando por fax. En el Diario 16 no tengo ninguna línea impuesta de ningún tipo y hago lo que me da la gana, como los fuegos artificiales, en todas las direcciones y todo me lo publican, pero sí que hay periódicos en los que no es que lo exijan, pero la línea del chiste pertenece a la línea editorial del periódico. Se dan las 2 combinaciones: en mi caso nadie me dijo nunca nada en Diario 16, nadie me ha retirado ningún chiste y hago lo que me da la gana, sin pensar en la línea del periódico que incluso la desconozco, pero en otros periódicos se hacen chistes más conformes con el pensamiento colectivo.
P: Le traslado una pregunta de un joven dibujante: ¿qué piensa de los nuevos dibujantes?
R: ¿Los que quieren empezar?: ahora lo tienen bastante difícil, pues casi todos los periódicos tienen sus propios dibujantes, 2 ó 3 incluso, y todos los dibujantes de todos los periódicos importantes están armados y cuando se presenta un dibujante joven le disparan desde las almenas y le espantan para que no se acerque. Cuando había publicaciones de humor era más fácil empezar. Casi todos los que estamos haciendo humor ahora empezamos en La Codorniz: Mingote, Gila, yo y muchos otros. Ahora no hay semanarios de humor salvo El Jueves, pero de todas formas están naciendo muchos dibujantes de humor en los periódicos de provincias, que ahora casi todos tienen sus propios dibujantes mientras que antes no era así. En los periódicos nacionales es muy difícil entrar a no ser que se dediquen a cargarse a los viejos que llevan ya muchos años, no me refiero a cargarse el periódico sino a los dibujantes. Está bastante difícil para los nuevos porque los viejos se defienden y además tienen bastante experiencia, lo hacen bien, tiene oficio y no se nota mucho el envejecimiento en el chiste. Pero creo que van saliendo nuevos, aunque de La Codorniz salieron a montones y de Hermano Lobo también.
P: Llegamos a su tema: los pobres
R: Fui famoso por la cantidad de chistes que hacía en Triunfo, en el periódico Madrid y en los demás periódicos, en Hermano Lobo, en La Codorniz... Era un tema casi constante: las desigualdades, la ciudad, el campo y esas cosas, pero ahora hago menos, aunque también toco ese tema, pues ese tipo de chistes son muy ambiguos. En ese problema de los pobres, el que el chiste acuse está bien, pero tampoco es un medio para solucionar la desigualdad. Tiene que haber otras soluciones que no da el chiste. Yo tengo el criterio de que el chiste es un complemento del pensamiento. Sobre el tema de la pobreza y las desigualdades tiene que ser la prensa la que insista y nosotros romper una lanza. Hacer chistes de pobres es ambiguo: no se sabe si te estás riendo del pobre o del rico.


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momentazos Twitter

P: ¿Cree que la palabra "pobre" molesta?
R: El concepto o la palabra "pobre" está desapareciendo o se está sustituyendo por otras palabras. En mis tiempos se decía "pobre" e incluso los pobres llamaban a las puertas de las casas.
P: Pero en su último libro, Moderna cartilla de urbanidad, usted sigue empleando insistentemente la palabra "pobre", pese a su ambigüedad. Y ha empleado esta misma palabra a lo largo de los años, llegando a ser incluso el único que lo hacía en algunos momentos.
R: En mi infancia, la palabra "pobre" era absolutamente normal y además, durante toda mi infancia, la posguerra y la bohemia he sido pobre. Y llamo pobre no sólo a no tener dinero, también a los que desgraciadamente no tenían muchas perspectivas de salir de su situación de pobreza, es decir, de una situción admitida socialmente. Ultimamente la sociedad ha reaccionado de otra manera: se les llame como se les llame, pues la palabra es lo de menos, el nivel de vida es distinto del de hace 45 años. Ahora el Estado es más rico, la sociedad es más rica, hay preocupaciones sociales y por tanto, se ha cambiado la palabra y se están haciendo más cosas que antes, pero no sólo me refiero al franquismo, también a antes del franquismo. Me acuerdo también de otros conceptos que ahora no se dicen, por ejemplo, entre niños se hablaba mucho entre gente obrera y ahora la palabra "obrero" no se dice. Yo recuerdo haber oído decir a una señora: "entre gente obrera nosotros comemos muy bien, estamos muy bien", pero han cambiado mucho las palabras y la situación también porque hay muchos menos pobres que antes y además, una actitud más activa de las instituciones, lo que es innegable.
P: ¿Han desaparecido las clases sociales?
R: Depende del sentido que se le dé. Se ha confirmado el fenómeno que predijo Lenin: las diferencias de clase del capitalismo con la industrialización van a cambiar la explotación del obrero de capitalista a imperialista, es decir, los obreros de Occidente entrarán en la clase delos ricos, pero como lacay@s. Se ha cumplido: los pobres, la gente que trabajaba y que estaba más o menos explotada en todo occidente, ahora vive muy bien y lo que pasa es que las víctimas, los pobres de ahora están en el tercer mundo. Ya lo dijo Lenin: el capitalismo se transformará en imperialismo y las víctimas acabarán siendo lacay@s complacientes del imperialismo, y no me refiero a España especialmente, es decir, en el mundo americano a los trabajadores ya no los matan como a Sacco y Vancetti, ahora mismo están dentro del sistema con un nivel de vida medio o bien. En otros casos su nivel de vida no es tan alto, pero sí complaciente como para aceptar el que nosotros estamos bien. Es como si en una casa de ricos los lacayos no pertenecen a los trabajadores, pertenecen a los señores. Lo dijo Lenin: el capitalismo se transformará en imperialismo y la víctima del capitalismo será el tercer mundo. ¡Está más claro que la leche!.
P: ¿Cree que esta situación de imperialismo va a perdurar mucho tiempo o puede volver a darse una situación de 2 bloques en el mundo?

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jazz typewriter

R: Soy muy pesimista. Si esta discusión la centramos en lo que dijo Lenin, los trabajadores estaban muy cerquita, estaban participando del esquema social con proximidad, es decir, tenían posibilidades de hacer huelgas, pero lo del tercer mundo va a tardar mucho en progresar porque el mundo capitalista no se acerca más que para dar unas pequeñas y casi inútiles limosnas y sacar lo que pueden. Es verdad que en Africa hay unos santos varones practicando la caridad, pero hay también unos cabritos que están allí explotando y sacando lo que pueden. La solución a este problema la veo a largo plazo en algunos lugares, porque no es que los países ricos les vayan a ayudar, les van a ayudar aparentemente, formalmente, pero no de verdad. A los países africanos les dan muchísimo más dinero en armas que en comida y en medicinas, no se puede ni comparar. Hoy mismo he leído una noticia en el periódico sobre las medicinas que están recibiendo: la mayoría de ellas están pasadas, están estropeadas, no sirven y ¡es todo tan grotesco!. Hay santos y gente buenísima por ahí, pero ante la estructura total yo siento un pesimismo radical. Hay documentos de Africa en los que se ve a unos sacerdotes y a unos médicos con unos niños, pero no se ven los aviones que llegan con traficantes de armas. Creo muy poco en los hombres.
P: Una pregunta de su último libro, Moderna cartilla de urbanidad: ¿tiene límite la caridad?
R: Ese es un libro muy cínico, pero digo grandes verdades.
P: ¿Mediante el humor se pueden decir verdades terribles que difícilmente se pueden decir de otro modo?
R: El humor tiene unos límites: depende del medio en el que lo publicas. Si a la gente que lee humor le empiezas a decir verdades y verdades y verdades pues hay una minoría que lo acepta, pero hay otros que dicen: "¡qué horror!: siempre está diciendo cosas tristes". En mi caso ví algo muy curioso: siempre he sido muy crítico y he observado que en mi vida profesional apenas he tenido encargos publicitarios. Ahora mismo hay campañas en las que participan casi todos los humoristas, campañas de instituciones y de empresas y siempre me digo: los llaman a todos menos a mí porque piensan que voy a decir una burrada. Hay un número muy pequeño de lectores a los que sí les gustan las críticas. Yo he hecho chistes durísimos. Hay uno de un tío que dice: "a mí lo que más me molesta del frío es el hambre".
P: En un intento de definición del humor, empezando desde los griegos clásicos, se ha llegado a decir que el humor verdaderamente bueno es el que hurga en la herida abierta, el que molesta.
R: Yo no hago nunca chistes de halago a nadie. Siempre he hecho un humor muy crítico, muy negro. No se si conoce los que he hecho en Diario 16 sobre Serbia y sobre la guerra.
En uno de los chistes de Chumy Chúmez publicado en Diario 16 y dedicado "A mayor gloria de Clinton" sobre el Sol de poniente, un personaje le dice a otro: "¡Tengo unas ganas de que acabe la guerra de Serbia para ver dónde empiezan los americanos la siguiente...!". También ha hecho Chumy Chúmez dibujos sobre los pollos locos y la comida basura. En uno de ellos se ve a 2 pájaros sobre el cadáver de un humano y dice uno: "Con las porquerías que comen estas gentes cualquiera se atreve a hincarles el pico".
P: ¿También se condera un humorista hablando?. Lo digo por su participación habitual en programas de radio y televisión.
R: Depende: sí soy irónico, pero humorista no. Soy escéptico, pero no de no creer en casi nada, sino en las cantidades fabulosas de mentiras o inexactitudes que se estamos diciendo constantemente. Puedo ser muy sarcástico en ese sentido, pero no soy gracioso hablando. ¡Ya estoy cansado de hacer humor para hacerlo sin cobrar!.
P: Pero en la radio y la televisión sí cobra dinero por su participación.

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gurú tururú

R: En la televisión, la mayoría de las veces que aparecemos no cobramos, vamos como invitados nada más. Sólo pagan a los colaboradores, como cuando hacíamos "El estado de la nación". El otro día nos llamaron de Canal Plus a Máximo, a Forges y a mí para hablar de la guerra ésta tan ridícula, como todas las de occidente, ¡y además se las traga la gente!. Yo tengo una ira particular hacia las guerras: todas las que han hecho los americanos son abusivas. La ignominia de esta guerra y de las que vienen es que ya no habrá contacto físico entre los soldados. A 1.000 km. uno se despertará y... Hice un chiste en el que se ve a 2 militares y uno le dice a otro: "Me llama mi señora para decirme que tiene muchas ganas de lanzar un misil a Serbia" y el otro dice: "Pues mi niño también me dijo que le haría mucho ilusión". Me parece que la guerra ahora es una cosa en la que están un tipo en una cama, suena el despertador y lanza un misil. Eso me parece indecoroso y destruye un país, una cultura y además, no va a haber posibilidad de cambiar eso. Nunca ha sido tan desproporcionada, tan cobarde y tan indigna la guerra como ahora. Ya lo decía Cervantes en su discurso de aquellos tiempos gloriosos del Siglo de Oro: andaba muy cabreado porque él, que había estado luchando en Lepanto, decía que con la artillería ya no era una guerra de caballeros.
P: Dejando a un lado los fallos clamorosos, en esta última guerra fueron objetivos al parecer "legítimos" los puentes, las carreteras y vías del tren, los repetidores de televisión y en general, los medios de comunicación, entre otros.
R: Las guerras últimas, también las de Iraq y Vietnam, son una indignidad. Yo no sé cómo lo aceptan los mismos americanos, bueno, ¡los americanos y sus compinches!. Yo tengo un chiste de un tío que está viendo pasar misiles y dice: "¡Qué hermosa es la armonía de occidente!". Un misil es de derechas, otro de izquierdas, otro conservador, otro socialista... ¡Y que ese tío diga que es socialista!: ¡pues será un socialismo nuevo, porque el socialismo de siempre es anti-imperialista!. Todo eso es una farsa tremenda. Han hecho todo lo posible por exagerar el nacionalismo y se matan encantados. El cocepto del hombre y todo eso ha desaparecido, no hay más que países que luchan todos por sus propios intereses, sus mezquindades y los demás países les interesan como siervos y aliados y nada más. Eso está clarísimo y quien no lo vea es porque no quiere verlo.
P: ¿Ha comprado alguna vez La farola?
R: Sí, claro, y si no la compro me mata el vendedor de la esquina por donde vivo. Me ha sorprendido que últimamente están más preocupados por temas sociales, que tiene más contenido ideológico, ecología y esas cosas. Lo que me da la impresión es que empieza a haber demasiados vendedores. Yo hice un test una vez en la radio, a Cela y a más gente sobre los pobres. Les preguntaba: viene un pobre y le das, viene otro y le das, otro y lo mismo... ¿a qué pobre mandas a tomar por saco?: al quinto o al sexto me contestaban todos. Quizás llegue a ser un problema la saturación. Los pobres que había antes eran más agresivos de aspecto. Ahora se empieza a ver a pobres muy desdichados, que parece que se agreden a sí mismos. Yo creo que el pobre muy pobre, el sarnoso, le asusta a la gente, dan piedad pero a veces también dan miedo. Es muy complejo el problema de los pobres. ¿Quién es pobre y hasta dónde se es pobre?.
Café Gijón, Madrid, 1 de julio de 1999.

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